Un éxito merecido: José Antonio Kast, gana las elecciones en la segunda vuelta
El domingo 15 de diciembre de este año, el abogado José Antonio Kast siguiendo la onda expansiva en América Latina, le gana las elecciones en una segunda vuelta a la comunista Jeannette Jara, con un 58,16% frente a un 41,84%, en todas las comunas de Chile. La explicación a este triunfo arrollador tiene tres aristas o causas fundamentales:
- La inseguridad y la migración irregular:
Las causales son múltiples, pero básicamente es el miedo. El miedo a la delincuencia, el miedo a la inmigración descontrolada —y que en general se concibe como asociada al crimen—, y por último el miedo a la incertidumbre que genera el estancamiento económico. Ya ha reiterado en su discurso al conocerse ganador, que expulsará a los inmigrantes (en su mayoría venezolanos) que no tengan sus documentos en regla, y en especial combatirá el crimen organizado de algunos, específicamente al ya célebre “tren de Aragua”. En el país sureño se encuentran alrededor de 300 mil migrantes que han ingresado de manera irregular y que intentan rehacer su vida, y Kast ha hecho de ellos una de sus prioridades. Los ha llamado a abandonar el territorio chileno y se ha comprometido en su expulsión.
En 2021, cuando perdió la segunda vuelta ante Gabriel Boric, su relato era totalmente distinto: se había mostrado contrario a los derechos de la población LGBTIQ+, al aborto en tres causales e, incluso, propuso perseguir a agitadores radicales de izquierda. En aquellos años, además, no se contuvo en difundir su admiración por el dictador Augusto Pinochet.
Pero nada de eso defendió o propugnó en esta ocasión. Su estrategia fue pragmática y monotemática: un gobierno de emergencia dedicado a poner orden, con «mano dura» contra delincuentes y criminales y, de igual modo, contra el migrante irregular.
Cuando se le intentaba llevar al plano de los valores o filosofía implícita, la respuesta era siempre la misma: esos temas no son la prioridad de los chilenos. En otros asuntos complejos respondía solo «depende», para impedir posturas que pudieran costarle su posicionamiento.
Su aparente moderación, además, se vio fortalecida por el surgimiento de una figura que se le plantó a la derecha: el diputado libertario Johannes Kaiser, quien obtuvo un amplio respaldo en la primera vuelta y luego apoyó su candidatura para el balotaje, o segunda vuelta.
Esta vez fue Kaiser quien se atrevió a ser el más extremo. Propuso, por ejemplo, indultar a condenados por violaciones de derechos humanos cometidas durante el régimen militar.
En su campaña de la segunda vuelta, Kast profundizó sus mensajes hacia la derecha más liberal e incluso el centro político. Ya vimos cómo fue recibido por el presidente argentino Javier Milei con un entusiasmo fuera de serie. En este sentido, hasta se fotografió el nuevo presidente chileno con la famosa motosierra.
Ciertamente, que el Chile actual se ha burocratizado, en este sentido, Chile es el país iberoamericano donde las nuevas empresas tardan más tiempo en gestionar sus trámites. En efecto, en su totalidad las nuevas empresas tardan 5.227 horas en tramitar su apertura, lo que equivale a dos años de jornadas laborales, mientras que en Brasil gastan apenas 284 horas. Estos datos han sido suministrados por el Instituto Adam Smith de la Universidad Internacional de la Florida.
3. Contrincante continuista y comunista
En Chile la última vez que un jefe de Estado le pasó la banda presidencial a alguien de su misma ideología política fue en 2006, cuando la entonces candidata Michelle Bachelet se convirtió en la sucesora de Ricardo Lagos (socialista pero moderado).
Desde ese entonces, con un estallido social y dos procesos constitucionales fallidos de por medio, la nación araucana ha escogido la alternancia.
La tendencia no es propia de Chile, sino que es cada vez más común a nivel mundial y así se ha visto también en la región en elecciones recientes como la de Uruguay o Bolivia.
El denominado voto impugnador, que rechaza a quien está en el poder en el momento de la elección, fue un elemento que jugó en contra de Jeannette Jara.
La candidata de la izquierda representaba la continuidad del gobierno del presidente Gabriel Boric. Fue su ministra del Trabajo y, por más que lo intentó alzando duras críticas a su administración, no logró distanciarse de su figura.
Para varios expertos el triunfo de Kast responde también a un castigo al propio Boric y su gestión. Lo que se llama el voto castigo.
Para algunos analistas la derrota de Jara se explica en gran parte por haber sido la cara de la continuidad «de un muy mal gobierno, un gobierno muy aficionado, muy poco responsable en algunas cosas. No en todas, pero sí en algunas y con poca profundidad histórica.
Otros estudiosos de la política afirman que es difícil saber dónde está el límite del voto castigo versus la responsabilidad que le puede caber a la administración de Boric en entregar la banda presidencial a su oposición:
El gobierno hizo un esfuerzo por responder a algunas demandas, que no estaban presentes cuando el presidente Boric fue electo. Él fue electo con demandas de cambio social, con demandas progresistas, y ahora le sale la gente con demandas conservadoras. El gobierno de Boric intentó por todos los medios e instancias de acoplarse, pero lo hizo un poco tardíamente, con cierta dificultad, con problemas de gestión y de verdad no está en su ADN obviamente esta agenda. Esta es una agenda que le es mucho más natural a una opción de derecha o conservadora.
Pero Jara también cargaba con otro peso: su militancia comunista.
La administradora pública de origen popular, no pudo sacarse de encima esa chapa, aun cuando había prometido renunciar a su colectividad si era electa presidenta.
«Ser militante comunista es una dificultad, yo no tengo ninguna duda de eso. Hay mucha gente que realmente no siente que puede votar por una candidata comunista. O sea, hay dos millones de votos de diferencia», aunque algunos dicen que la exministra logró desmarcarse en gran medida de ese activismo.
Un analista argentino agrega: «No estoy hablando de los dotes personales de Jara ni nada por el estilo, pero haber elegido a una militante comunista es un contrasentido mundial, ya no local. Eso le bajaba un poco el techo y explica por qué es tan severa la derrota».
A lo mejor en el mundo rural, pero en el mundo urbano, sobre todo, en Santiago, en Valparaíso, fue poco. Porque Jara rompió un poco el cielo de cristal del comunismo. Logró ganar en muchas comunas populares importantes, un electorado que no se dejó llevar por el estigma comunista.
Lo que sí es verdad es que en las comunas más pudientes y en el mundo rural, sí que debe haber pesado, porque Kast llegó a sacar cerca del 85% en las comunas de lo que se llama el barrio alto de Santiago».
4. Voto prestado:
Pese a lo decisivo y la estridencia de su triunfo, José Antonio Kast no fue un fenómeno en sí mismo.
En la primera vuelta obtuvo solo un 23% de los votos, menos del 27% que logró en la misma elección en 2021.
Para su éxito ese domingo fue vital el apoyo de otras figuras liberales y pro-economía de mercado que participaron en la primera vuelta, como el libertario Johannes Kaiser —alfil de una línea más dura—y la abanderada de la derecha tradicional, Evelyn Matthei, quien encarna la visión política del fallecido expresidente Sebastián Piñera.
Tanto Kaiser como Matthei le proporcionaron un apoyo crucial a Kast. Lo mismo hizo la familia de Piñera. Recordemos que el hermano de Piñera es el creador de los fondos de capitalización para el retiro que tanto han impulsado la economía del país sureño.
La economía que ahora espera a José Antonio Kast
La economía chilena exhíbe un panorama mixto: inflación controlada (bajando a 3,4% a fines de 2025), crecimiento moderado (3,2% en septiembre de 2025, impulsado por comercio y servicios, pero con minería en declive) y un mercado laboral débil. Hay un fuerte impulso en inversión en maquinaria y equipos (minería/energía) y una depreciación del peso chileno, mientras se observa una pérdida de competitividad en algunos índices globales y desafíos en la generación de empleo.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.analitica.com
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