Una turba de buques rebosantes de petróleo venezolano sortea a la Marina de EEUU para llevar crudo ‘prohibido’ a su destino

Ni uno, ni dos, ni tres. Más de una docena de petroleros han logrado cargar petróleo (el crudo ‘prohibido’) frente a las costas de Venezuela desde que la administración Trump intensificó su vigilancia para intentar reducir los ingresos de crudo de Caracas y ahogar las finanzas de Venezuela en un intento de doblegar al régimen de Nicolás Maduro. Es verdad que se han leído muchos titulares y se han visto centenares de imágenes en los telediarios de los marines americanos interceptando los buques sancionados y otros no sancionados, pero lo que no se ha visto es que una parte nada desdeñable de los buques han seguido con su actividad normal, cargando crudo venezolano y llevándolo a otras partes del mundo.
Desde el 11 de diciembre, aproximadamente 14 buques han cargado, y al menos seis de ellos estaban bajo sanciones, según datos de la firma de inteligencia marítima Kpler. La mayoría de las cargas se realizaron en los puertos de Bajo Grande y José. Los datos muestran que las cargas se han mantenido a un ritmo relativamente normal, incluso con el aumento de la tensión. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha desplegado una flota de buques de guerra en la costa venezolana y su administración ha lanzado recientemente un bloqueo naval para impedir la entrada o salida de buques sancionados del país sudamericano.
Durante el pasado fin de semana, fuerzas estadounidenses abordaron el petrolero Centuries en el Caribe, el primer buque no sancionado en ser atacado, lo que indica una posible ampliación del alcance de la aplicación de la ley por parte de la administración. La campaña busca disuadir la actividad ilícita y demostrar que EEUU quiere que Maduro salga del poder, según declaró de forma abierta el pasado lunes la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.
Trump afirmó que EEUU retendría el petróleo de los barcos incautados vinculados a Venezuela. EEUU podría venderlo o incorporarlo a las reservas estratégicas del país, según declaró en un evento en Mar-a-Lago. Los ingresos de la industria petrolera proporcionan a la economía venezolana divisas clave para seguir importando bienes que resultan vitales para la población del país caribeño. Sin estos bienes, la población podría mostrarse aún más hostil hacia el régimen de Maduro.
El país exporta aproximadamente 900.000 barriles de petróleo al día, de los cuales aproximadamente el 30% se mueve a través de una flota paralela similar a los petroleros que la administración Trump tiene en la mira. Hasta la fecha, «Venezuela ha demostrado una notable eficacia en ocultar tanto el origen como la propiedad del crudo y, por lo tanto, en evadir los controles financieros y comerciales», afirma Dimitris Ampatzidis, analista sénior de riesgos y cumplimiento de Kpler. De una flota oscura de aproximadamente 1.500 buques -a menudo viejos, generalmente sin seguro y propiedad de empresas fantasma- Venezuela depende de cerca de 400 barcos , según TankerTrackers.com.
De las cargas recientes, al menos tres de los buques transportan producto para Chevron, que posee una licencia estadounidense para perforar y exportar petróleo desde el país. En un comunicado emitido el lunes pasado, la compañía reiteró que sus operaciones en Venezuela cumplen plenamente con las leyes y sanciones estadounidenses, y que sigue priorizando la seguridad de su personal.
Otros cuatro petroleros que cargaron en la terminal de exportación de José (incluido el Centuries, el buque atacado el fin de semana) han desactivado sus señales de posición automáticas, una táctica que suele indicar actividad ilícita, según Kpler. «La mayor parte del petróleo venezolano sujeto a sanciones sigue siendo transportado por buques no oficialmente designados», asegura Matt Smith, analista principal de petróleo para las Américas de Kpler. «Esta brecha sugiere que las futuras medidas de cumplimiento de la normativa por parte de EEUU podrían centrarse cada vez más en buques que no están formalmente sancionados, pero que participan en actividades comerciales de alto riesgo».
Hasta ahora, las turbulencias han tenido poco impacto en los precios del petróleo, dado el abundante suministro mundial. Los futuros del West Texas Intermediate (WTI) y el Brent han caído aproximadamente un 1% desde que el primer petrolero sancionado fue interceptado e incautado (el Skipper) por fuerzas estadounidenses frente a las costas de Venezuela el 10 de diciembre.
Incluso con las exportaciones venezolanas bajo amenaza, los datos de Kpler muestran que los envíos están por encima de los niveles recientes. Desde el 11 de diciembre, las cargas han promediado 890.000 barriles por día, frente a los 800.000 habituales, según datos de Kpler. El aumento probablemente refleja un incentivo para transportar crudo al mar, ya que la expansión del almacenamiento en tierra podría provocar una desaceleración de la producción, según Smith. La producción de Venezuela ha superado recientemente el millón de barriles, pero en noviembre su bombeo se redujo a 866.000 ante la presencia de EEUU.
El crudo venezolano representa menos del 1% de los suministros mundiales, y la mayor parte se destina a China. Aproximadamente 35 petroleros sancionados están agrupados cerca de la costa venezolana, un nivel típico, señala Smith, y agrega que los datos sugieren que los barcos aún intentan llegar al país a pesar de las sanciones.
¿Hasta dónde llegará EEUU?
La pregunta que se hace todo el mundo es hasta dónde llegará EEUU. En corto, su cerco a los petroleros aún puede dejar imágenes impactantes. Según la firma especializada Argus, casi 40 petroleros podrían estar al alcance de las fuerzas navales estadounidenses posicionadas cerca de Venezuela si Washington decide continuar incautando barcos de su lista de sanciones.
En las últimas horas, el Bella 1, un petrolero sancionado al que las fuerzas de EEUU han estado persiguiendo durante los últimos días, ha logrado ‘escapar’. La Guardia Costera de EEUU encontró el barco, Bella 1, en medio del mal tiempo cerca de Barbados el pasado domingo y ordenó al petrolero que se trasladara a aguas más tranquilas para un abordaje seguro. El barco, en cambio, navegó hacia el océano Atlántico y las autoridades estadounidenses prevén que no regresará. El petrolero no transportaba petróleo en el momento en que se alejó de Venezuela. La lectura desde EEUU es que se ha conseguido «expulsar» a esta embarcación antes de que pudiera cumplir su ‘misión’.
En una perspectiva más general, todo es volátil, como acostumbra la presidencia de Trump. En diversas publicaciones en las redes sociales, Trump ha pedido a Venezuela que devuelva «todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron anteriormente». Sin embargo, el significado exacto de la afirmación del presidente de que Caracas «robó» petróleo, tierras o activos de propiedad estadounidense -en particular la mención de «tierras»- sigue sin estar claro, observan los analistas de Société Générale en un informe para clientes.
«Bajo la administración del expresidente Hugo Chávez, se nacionalizaron los activos pertenecientes a EEUU y otros países occidentales. Se han presentado demandas por un total de alrededor de 60.000 millones de dólares contra Caracas y (la estatal petrolera) PDVSA en tribunales estadounidenses e internacionales», ponen en contexto Michael Haigh y Ben Hoff desde el banco galo.
Ampliando más la mira, «Trump también está reivindicando la Doctrina Monroe de dominio estadounidense en el hemisferio occidental y dando a entender a las potencias extranjeras que EEUU ha vuelto a la política de las grandes potencias. Venezuela también podría ser una distracción útil durante las elecciones de mitad de mandato en EEUU», analiza Max Malakhveitchouk, estratega de BCA Research. Ante el efecto de la crisis de los aranceles y el alto coste de la vida en EEUU, los ‘fuegos artificiales’ en el Caribe podrían servir tanto de distracción como otorgar al inquilino de la Casa Blanca un éxito ‘barato’ (fácil) de cara a estos comicios.
Por el momento, Trump aumenta su escalada verbal contra Maduro aunque intenta evitar decir literalmente que va a derrocarlo. «Puede hacer lo que quiera, lo que le plazca, si quiere hacer algo, si se pone duro, será la última vez que pueda ponerse duro», dijo Trump a los periodistas en una rueda de prensa celebrada en su finca de Mar-a-Lago el lunes por la noche. Cuando se le preguntó si intentaría derrocar a Maduro, respondió: «Eso depende de él». El tono de Trump, aunque poco conciliador, contrasta con el de otros miembros de su administración, como la propia Noem. El despliegue militar de la administración Trump en el Caribe es el mayor de la región en décadas y representa el intento más coordinado de atacar el crucial sustento económico de Venezuela.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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