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La Conferencia de Seguridad de Múnich atiende a las críticas de J.D. Vance y levanta el veto a la AfD | elmundo.es

📅 🕐 30 Dic 2025🔗 Fuente: elmundo.es🕑 8 min de lectura
La Conferencia de Seguridad de Múnich atiende a las críticas de J.D. Vance y levanta el veto a la AfD
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La Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC, por sus siglas en inglés) ha levantado el veto impuesto hace dos años a Alternativa por Alemania (AfD) y volverá a acoger a representantes del partido ultraderechista en su edición del próximo febrero. La decisión llega después de las duras críticas del vicepresidente de EEUU, J.D. Vance, durante la conferencia de 2025, donde acusó a Alemania de «sofocar la libertad de expresión» al excluir a una formación legalmente representada en el Bundestag. Su intervención marcó un punto de inflexión que parece haber tenido consecuencias directas. Hasta entonces, la MSC se había alineado con la posición del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, que sostenía el veto en nombre del «cordón sanitario» acordado por los partidos democráticos. Ahora, los organizadores justifican el giro como un «retorno a la lógica previa a 2024».

El cambio ha sido confirmado por los organizadores, que han asegurado que la invitación se extiende a los diputados de todos los partidos con representación parlamentaria, especialmente a los que forman parte de las comisiones de Exteriores y Defensa. La decisión se da en un momento delicado: la AfD ha crecido hasta convertirse en la principal fuerza de oposición en el Bundestag y mantiene vínculos estrechos con el entorno de Donald Trump, con quien busca reforzar su legitimidad internacional.

El presidente interino de la MSC, Wolfgang Ischinger, ha defendido públicamente la medida, subrayando que el espíritu del foro se basa en el intercambio abierto de ideas, también con posiciones controvertidas. «La Conferencia de Seguridad de Múnich es un formato de diálogo. Debe reflejar un espectro lo más amplio posible de opiniones, incluso contrarias. Esa es, de hecho, su esencia», declaró al Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Ischinger negó que esta decisión suponga romper el llamado Brandmauer —la barrera que los partidos tradicionales han levantado contra cualquier tipo de cooperación institucional con la AfD—, al argumentar que no se trata de abrir la puerta a un papel de Gobierno, sino de reconocer la realidad parlamentaria. «Invitar a parlamentarios de la AfD no derriba ninguna barrera. La exclusión de la AfD del poder es un objetivo político, no logístico, y le corresponde a los partidos democráticos mantenerlo».

Sin intervención pública

En todo caso, aclaró que los representantes de la AfD no tendrán intervención pública en los paneles principales de la conferencia, y que la invitación se limita a su asistencia como miembros de comités especializados. Es decir, sin visibilidad mediática ni acceso a foros confidenciales.

Actualmente, la dirección de la Conferencia sigue en manos de Ischinger, quien asumió temporalmente el liderazgo tras la salida de Christoph Heusgen. Cuando las circunstancias lo permitan, será sucedido por el ex secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg, cuya designación como próximo presidente de la MSC fue anunciada oficialmente en 2024. Sin embargo, Stoltenberg aún no ha asumido el cargo de forma efectiva, ya que continúa en funciones como ministro de Finanzas en Noruega, y su incorporación formal depende de la conclusión de sus responsabilidades gubernamentales.

La transición de liderazgo coincide con un momento particularmente sensible para la relación transatlántica, y el regreso de la AfD al evento podría interpretarse también como un gesto hacia Washington. No está confirmado si J.D. Vance regresará a la conferencia en 2026, pero la rectificación de la MSC podría tener el objetivo tácito de facilitar una presencia de alto nivel por parte de EE. UU.

El giro de la MSC no ha sido bien recibido por todos. Alexander Hoffmann, jefe del grupo parlamentario de la CSU, denunció la medida antes incluso de que fuera confirmada, recordando los estrechos lazos de la AfD con gobiernos autoritarios. «Hay conexiones con Rusia y con China. Allí fluye información, y eso convierte su presencia en un riesgo para la seguridad nacional», dijo en declaraciones a la agencia dpa.

Hoffmann también criticó duramente el viaje reciente de seis diputados de la AfD a EEUU, donde se reunieron con congresistas republicanos afines al trumpismo. «Allí se dedican a desprestigiar a Alemania y evitan hacer preguntas críticas sobre la política exterior estadounidense. Eso no es diplomacia: es propaganda contra nuestro propio país», acusó.

Durante ese viaje, el diputado Markus Frohnmaier, vicepresidente del grupo parlamentario y portavoz de Exteriores de la AfD, anunció la celebración de un congreso internacional en Berlín para febrero de 2026, con presencia de figuras republicanas y organizaciones vinculadas al entorno de Trump.

La política de exclusión de la AfD fue introducida por el anterior presidente de la conferencia, Christoph Heusgen, ex asesor de Angela Merkel y figura cercana al Ministerio de Exteriores. Su argumento era que no se podía «desplegar la alfombra roja a un partido extremista», tal como explicó en 2024. Esa línea fue respaldada por el Gobierno federal y por el aparato diplomático alemán, que han considerado durante años a la AfD una amenaza institucional.

Sin embargo, tras la arremetida pública de J.D. Vance, esa postura comenzó a erosionarse. En su intervención en la conferencia, Vance —sin nombrar directamente a la AfD— denunció la existencia de «muros ideológicos» que, a su juicio, restringen el pluralismo en Europa y distorsionan el debate democrático. A esto se sumó su encuentro con la copresidenta de la AfD, Alice Weidel, en los márgenes de la conferencia, y su negativa a reunirse con el entonces canciller Olaf Scholz.

Aunque la MSC ha negado oficialmente que las críticas de Vance influyeran en su decisión, el momento del giro y la falta de una explicación política clara han alimentado la percepción de que se trata de una capitulación estratégica. Como apuntó el politólogo Kai Arzheimer, «quizá Ischinger piense sinceramente que esto evitará futuras presiones desde Washington. Una lectura más pesimista sería que algunas instituciones ya anticipan a la AfD como parte del futuro político del país».

La AfD, clasificada en mayo por los servicios de Inteligencia alemanes como una fuerza «confirmadamente extremista», ha ido consolidando su posición en el electorado. En las elecciones generales obtuvo más del 20% de los votos y lidera los sondeos en varios estados que celebrarán comicios en 2026. Al mismo tiempo, crece el debate sobre la utilidad real del llamado «cortafuegos» democrático: ni su exclusión de espacios como la MSC, ni las restricciones parlamentarias han detenido su avance.

El analista Thorsten Benner lo resumió así: «La MSC prefiere no darle a Vance y a la AfD la oportunidad de presentarse como víctimas. Ese parece ser ahora el fondo real del giro».

La conferencia de 2026, que se celebrará del 13 al 15 de febrero en la capital bávara, no solo será un foro de alto nivel sobre seguridad global. También será una prueba de fuego sobre cómo el orden liberal europeo responde —o se adapta— al ascenso de las nuevas derechas.

Fuente de TenemosNoticias.com: www.elmundo.es

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