Los gimnasios se conjuran para retener a los voluntariosos de enero

El turrón, los polvorones y un sinnúmero de excesos navideños convierten tradicionalmente enero en el mejor mes del año para la captación de clientes en los gimnasios. Pasados los festejos, parece que el cuerpo y la mente se ponen de acuerdo para situar la vida saludable entre los propósitos del nuevo curso. Los datos de la patronal sectorial FNEID así lo corroboran, ya que alrededor del 10% de las nuevas altas de cada ejercicio se producen en las próximas semanas. Sin embargo, las mismas estadísticas ponen de relieve el efímero empeño de muchos de los nuevos deportistas, una vez que casi uno de cada cinco inscritos abandona el gimnasio y sus buenas intenciones antes de que llegue la primavera.
Con el objetivo de revertir esta tendencia, los empresarios de este fenómeno sectorial buscan argumentos con resultados generalmente infructuosos. Entre las cadenas más comprometidas en dilatar la presencia de los clientes ocasionales destaca Planet Fitness, considerada una de las franquicias de gimnasios con mayor crecimiento en todo el mundo en su primer año de existencia, además de tratarse de la marca con mayor número de socios del sector, con 20 millones.
César Martínez, Club Manager de Planet Fitness Chamartín, comparte con elEconomista.es sus particulares recetas frente a los usuarios de frágiles convicciones deportivas. «La clave está en cambiar el enfoque con el que nos acercamos al ejercicio. Muchas personas empiezan enero con objetivos demasiado ambiciosos que no se ajustan a su realidad, y eso acaba generando frustración y abandono». Según los datos del I Estudio Los Españoles y el Gimnasio, elaborado por Planet Fitness, cerca de un 60% de las personas que se apuntan al gimnasio abandonan antes de alcanzar sus objetivos. «En nuestro grupo empresarial creemos que es mucho más efectivo empezar poco a poco, con rutinas asumibles, sin presión y priorizando la constancia frente a la intensidad».
Subirse al carro de los buenos propósitos tras los excesos navideños y pagar una matrícula no basta: hay que ser constantes, según la cadena ‘Planet Fitness’
En opinión de Martínez, lo que realmente permite que ese propósito se mantenga en el tiempo y se traduzca en una relación duradera con el gimnasio pasa por crear el hábito, sentirse cómodo desde el primer día y entender el ejercicio como una herramienta de bienestar, también emocional. Ahora bien, que nadie piense que esta conducta es típica de los españoles. «Es un comportamiento universal. El efecto enero se repite en muchos países y responde a patrones similares: picos de altas tras las fiestas y descensos progresivos cuando la motivación inicial se diluye. En España, además, factores como la falta de tiempo o la pereza siguen siendo barreras muy relevantes».
Conceptos alternativos
Desde Planet Fitness aprecian un elemento que cada vez pesa más y que, igualmente, se reproduce en otros mercados. Se trata de la desconexión con el modelo tradicional de gimnasio. «Muchas personas no se sienten identificadas con espacios excesivamente competitivos o intimidantes. Se trata de un fenómeno muy común, acuñado como Gymtimidation: esa sensación de incomodidad o inseguridad que mucha gente siente cuando entra en un gimnasio. Por eso, los modelos que apuestan por la accesibilidad, la sencillez y la ausencia de juicios, como filosofía ‘libre de críticas’, están funcionando cada vez mejor«, añade César Martínez. «Apreciamos que cuando se entrena sin presión, en entornos accesibles y con acompañamiento, es mucho más probable que el hábito se mantenga más allá del primer trimestre y no se quede solo en un propósito de enero», explica el mismo experto en fitness a este periódico.
Quien piense que ya todo está inventado en el mundo de los gimnasios, quizá subestima el valor estratégico del bienestar personal. «Los usuarios ya no buscan solo resultados físicos, sino sentirse bien consigo mismos, reducir el estrés y mejorar su salud mental. En este contexto, ganan peso los espacios inclusivos, donde cualquiera pueda entrenar sin sentirse observado o juzgado, algo que casi la mitad de los encuestados del estudio identifica como el gimnasio ideal».
La calidad de las instalaciones también contribuye a la permanencia de los clientes. «Los usuarios valoran especialmente contar con máquinas de calidad (como los sillones de contraste de frío y calor), que permitan entrenar con seguridad incluso aunque no tengan experiencia previa». Al mismo tiempo, precisa Martínez, el público «demanda espacios amplios, bien organizados y pensados para distintos perfiles, no solo para usuarios avanzados». En ese sentido, marcan la diferencia servicios como poder acudir acompañado, el apoyo de entrenadores cuando lo necesitan o zonas pensadas para la recuperación y el bienestar. «Todo ello, además, debe ir acompañado de precios accesibles, ya que el factor económico es decisivo para una gran parte de la población», recalca el directivo. En su opinión, «la digitalización ayuda, pero siempre como complemento: el valor sigue estando en la experiencia dentro del club y en la capacidad de generar relaciones estables con los socios».
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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