Trump impone un arancel a la carta sobre los chips de IA para evitar los tribunales y poder recaudar por las ventas de Nvidia

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha cumplido su amenaza y ha impuesto un nuevo arancel del 25% sobre los chips avanzados que arroja más dudas que certezas. El decreto presidencial ha establecido una lista de excepciones dependiendo del objetivo que tengan dichos semiconductores avanzados, entre los que se incluyen los H200 de Nvidia y los MI325X de AMD. La Casa Blanca no ha aclarado cómo tendrán las empresas que operar para evitar el impuesto aduanero. Medios norteamericanos como Axios, CNN o Business Insider señalan que el objetivo es recaudar dinero de las reexportaciones a China que realicen Nvidia y AMD, ya que la Constitución de EEUU prohíbe imponer tasas sobre las exportaciones.
Aquellos chips de semiconductores destinados a centros de datos de EEUU; industrias como la automovilística o la robótica; productos de consumo como ordenadores personales para videojuegos y oficinas, o aquellos destinados para startups o I+D están exentos de este arancel. El anexo publicado por la Casa Blanca no especifica tampoco cómo deben operar las empresas para justificar en las aduanas el destino del producto.
«Las medidas incluidas en este decreto contribuirán, entre otras cosas, a aumentar la producción nacional de semiconductores y a reducir la dependencia de nuestro país de fuentes y cadenas de suministro extranjeras». Esta es la principal motivación, junto con los riesgos para la seguridad nacional, que cita la orden firmada por Trump para justificar estos nuevos aranceles.
Estos nuevos aranceles han sido establecidos basándose en la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962. El matiz jurídico es relevante, ya que el Tribunal Supremo de Estados Unidos sentenciará en breve si los impuestos sobre las importaciones decretados en abril a nivel mundial eran legales basándose en Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977. Si el Alto Tribunal fallara en contra de la Casa Blanca, estos nuevos aranceles sobre los chips no se verían afectados.
Asia trata de limar asperezas
El decreto presidencial ordena al secretario de Comercio, Howard Lutnick, y al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, que establezcan negociaciones en los próximos 90 días con los principales países donde se importan chips para acordar tratados comerciales. El decreto deja la puerta abierta a que Trump pueda establecer más impuestos sobre las importaciones en función de dichas negociaciones.
Entre los países más afectados por estos aranceles se encuentran Taiwán y Corea del Sur. El ministro de Industria de este último, Kin Jung-kwhan, ha emitido un comunicado en el que ordena «vigilar la situación y analizar minuciosamente los impactos» sobre la industria surcoreana. Según informa EFE, el viceministro de Comercio de Corea del Sur, Park Jung-sung, tiene previsto mantener una conversación telefónica con Jeffrey Kessler, el subsecretario del Departamento de Comercio de Estados Unidos, para trasladar la posición del país asiático y recabar detalles sobre el alcance de las medidas.
En el caso de Taiwán, una delegación se encuentra en camino para cerrar un acuerdo comercial con Estados Unidos. El anuncio de estos nuevos aranceles se ha producido justo cuando Taipéi y Washington estaban negociando reducir al del 20% al 15% los impuestos a las importaciones decretados por Trump el año pasado. Según medios surcoreanos, entre los objetivos de la delegación encabezada por la vice primera ministra taiwanesa, Cheng Li-chun, se encuentra conseguir un trato favorable para los chips producidos en la isla.
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