Jonathan Benavides: Analizando la Otan como una sociedad de accionistas
La OTAN es uno de los temas que más he abordado en mis análisis desde hace años. Imaginemos a la misma como una empresa que ha tenido como objetivo “producir disuasión” para proteger la seguridad del Hemisferio Norte de Occidente. Esa siempre fue una sociedad donde un accionista tenía el control de la empresa porque la mayoría de las “acciones” eran suyas: EE.UU. siempre fue quien tenía el control de la empresa, pues aportaba la masa de los recursos económicos y militares que la OTAN necesitaba para generar disuasión. Lo mismo sucedía con el Pacto de Varsovia en los años de la Guerra Fría con la URSS.
El accionista mayoritario ha impuesto la conducción militar de la OTAN siempre y en eso jamás aceptó otro liderazgo. Recuerden que el Secretario General de la OTAN es un cargo administrativo que en modo alguno tiene el poder real que el Supremo Comandante de la misma posee, cargo siempre en manos de un Flag Officer de 4 estrellas de EE.UU. Como accionista principal es responsable de los “éxitos” de la OTAN en la Guerra Fría, pero también de la deriva equivocada que llevó a la actual guerra europea, de la mano de Bush (hijo) y finalmente del ponderado “estadista” Biden. Durante todo el tiempo los accionistas menores disfrutaron del “producto” denominado disuasión a un costo reducido, pues no aportaban ni remotamente en comparación al socio mayoritario de la empresa.
Los problemas comienzan cuando se hace evidente que el socio mayoritario no está más interesado en la empresa tal cual hoy existe y su mirada está puesta en otros negocios que lo llevan al Indo Pacifico, y en su mirada la empresa OTAN presenta dificultades para ser útil en el escenario de la Guerra Fría 2.0. Lo que el socio mayoritario de la empresa OTAN observa es: Sus socios menores no lucen útiles en un escenario de confrontación en el Indo Pacifico operando en el marco OTAN. Si pueden algunos de ellos hacerlo a “título individual” pero no como empresa OTAN. La OTAN ha descuidado como empresa su flanco Norte, el que más cerca está del Ártico. Ni por asomo tiene los medios que Rusia ha desplegado en el mismo, empezando por el “temita” que 24 mil kilómetros de costa rusa lindan con el Ártico.
Hace años que el socio mayoritario ha advertido a sus socios minoritarios que Groenlandia presenta un espacio débil a la empresa OTAN. Esas advertencias no han sido seriamente tomadas en cuenta, y el tenedor minoritario de acciones que es Dinamarca, no tiene recursos siquiera para asegurar su territorio y menos la Groenlandia que considera su territorio “allende los mares”. El peor escenario de la Guerra Fría 2.0 es uno donde Rusia y China operen como aliados; el camino a ese desastre lo pavimentó el grandioso “estadista” Biden, y si bien los todólogos latinoamericanos dicen que eso es falso, el mundo real sabe que es un peligro no teórico sino fundado en hechos y declaraciones de Moscú y Beijing. Entonces hoy nos encontramos que en una reunión de accionistas de la empresa OTAN, el accionista principal se hartó, y lo hizo con pésimos modales sin dudas, pero con muchos fundamentos para estar harto.
En ese enojo el accionista mayoritario dice: Ustedes no han hecho nada por fortalecer la empresa; ustedes son los culpables del desastre de promover la guerra europea. En esto se equivoca, pues no puede desentenderse de lo que Biden hizo, y es solidariamente responsable al haber heredado el paquete mayoritario. Hay que reconfigurar lo que la empresa hace y de manera urgente, porque esto no da para más; ustedes no tienen siquiera capacidad para sostener su propia defensa sin mi aporte, y en modo alguno pueden pretender que yo siga haciendo lo que “a ustedes les conviene”, mientras pongo en riesgo mis propios intereses. Al final del día, los accionistas minoritarios no tienen opciones razonables a la vista; en modo alguno puede siquiera imaginar lo que significaría que el socio mayoritario abandone la empresa. No pueden generar otra que brinde el mismo servicio de manera inmediata, les llevaría décadas y en el gap puede pasar cualquier cosa. Entonces podremos observar pataleos, discursos encendidos y berrinches varios, pero a mi juicio o se adaptan a las decisiones del socio mayoritario o se arriesgan a que este les “venda sus acciones” a precio de oferta y los deje abandonados. ¿Suena duro?, bueno, en algún momento los adolescentes descubren que los padres se hartaron de sostener caprichos.
@J__Benavides
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