un proyecto de Nación (Nirso Varela) –
La “Gran Colombia” fue un proyecto de Nación eminentemente liberal y democrático, inspirado en la grandeza de las potencias occidentales que crecieron y se desarrollaron durante el siglo XVIII, por impulso del capitalismo mundial, el libre mercado, la propiedad privada y la cultura occidental. Inglaterra, Francia y los EE. UU. de América, dominaban para entonces los mares y sus comarcas.
El proyecto fue creado en primera instancia por Francisco de Miranda, difundido como ideal en los papeles públicos y textos institucionales durante el comienzo de la República de 1811, vigente en el imaginario de los líderes republicanos civiles y militares en el transcurso de la guerra de independencia, y asimilado, actualizado y presentado por Simón Bolívar, en la instalación del Congreso de Angostura el 15 de febrero de 1819.
Diez meses después de la propuesta, el proyecto fue expedido en Angostura el 17 de diciembre de 1819 con el nombre de “Ley Fundamental de la República de Colombia”, integrando los antiguos territorios de la Capitanía General de Venezuela y el Virreinato de Nueva Granada. El proyecto entró en vigor en el Congreso Constituyente de Cúcuta en 1821 como “Constitución de la República de Colombia”; incorporó a Guayaquil y Quito en 1822 y, tras nueve años de vigencia, se disolvió en 1830. En sentido estricto, Colombia fue un ideal de libertad americana, una República fallida, un sueño frustrado, y quizás, una oportunidad perdida.
Su motivación esencial, en palabras de Simón Bolívar (discurso ante el Congreso de Angostura, 15 de febrero 1819), fue el poderío y grandeza de la Gran Bretaña, el desarrollo cultural de Francia, la herencia histórica del Reino de España y el descomunal crecimiento y opulencia de los EE. UU. de América.
Respecto a Venezuela, su incorporación definitiva a Colombia a partir de 1821 (Departamentos Zulia, Venezuela y Orinoco), dejó sin efecto el proyecto nacional venezolano iniciado el 5 de julio de 1811, que dio lugar a la “Constitución Federal para los Estados de Venezuela”. Sin embargo, esta primera constitución venezolana aportó el modelo de integración territorial, jurisdiccional y limítrofe, que España utilizó para unir provincias y gobernaciones históricamente comunes, con la creación de la “Capitanía General de Venezuela” en 1777. Colombia fue un nuevo comienzo.
De hecho, España fue consolidando a lo largo de tres siglos, sus jurisdicciones ultramarinas después de la ocupación y conquista de los territorios hoy americanos. En el siglo XVIII, ese proyecto estaba casi concluido. No obstante, España continuaba inmersa en prácticas socioeconómicas medievales de carácter feudal y aristocrático, excepto vascos y catalanes, que transitaban más la economía capitalista del Mediterráneo. Colombia fue la contraparte, surge como un proyecto liberal de nación contra la soberanía del reino español y su organización político-administrativa sustentada en las Leyes de Indias.
Colombia nació en los albores de los movimientos independentistas, instituyendo su propia visión de soberanía al apelar al derecho natural de propiedad de los pueblos nativos y originarios. A través de la guerra de independencia, justificó la recuperación de aquella soberanía que, durante trescientos años, España había ostentado legítimamente por derecho de conquista sobre sus posesiones ultramarinas. Colombia surgió en la guerra, y su misión sería consolidarse en la postguerra.
No fue por tanto en su espíritu y letra, el resultado inmediato del triunfo militar. Su realización plena sería a largo plazo, pensada para las generaciones futuras, no para deleite de los triunfadores. El siguiente paso sería estructurar y consolidar el Estado, recuperar la economía, arraigar el sentido de pertenencia y conciencia nacional, y favorecer el crecimiento demográfico, tras la devastación que sufrió la población durante el conflicto independentista.
Simón Bolívar tuvo conciencia de sus limitaciones y circunstancias históricas. Abrazó proyectos a largo plazo más allá de su propia existencia física. Colombia fue uno de ellos, junto a su propuesta de conformar una confederación de naciones entre Bolivia, Perú y Colombia, las tres repúblicas fundadas con su espada y su pluma. Ambos proyectos fracasaron. Desde 1814 sustentaba el deseo de llegar con sus tropas libertadoras al corazón del Perú. En su discurso ante el Congreso de Angostura, dejó plasmado su “sueño” a largo plazo, elevándose por encima de los siglos venideros e imaginando a Colombia en su futuro, rica, próspera y poderosa.
La dinámica de la guerra, tanto en la Nueva Granada como en Venezuela, le hizo concebir la necesidad de unificar institucionalmente ambos territorios en un solo cuerpo de Nación, para luego avanzar hacia la integración nacional, la convivencia en la diversidad y la perfectibilidad institucional en la inmensidad del territorio.
Bolívar siempre negó ambicionar una corona por encima del título de Libertador, o querer imponer por la fuerza, su Constitución de Bolivia en la República de Colombia. Ya en 1828 reconoció que Colombia no sobreviviría al anarquismo político de Bogotá, ni a los deseos de separación germinados en Valencia y Caracas en 1826.
Bolívar alcanzó la cúspide de su gloria en Cusco, Bolivia, en 1825. Sin embargo, ya en 1826 Colombia comenzó a desintegrarse con los movimientos separatistas de Valencia y Caracas. Paradójicamente, casi al unísono, se inició el vertiginoso descenso de su poder y prestigio, recorriendo con plena conciencia el paso a paso del proceso de desintegración de Colombia, mientras su vida se apagaba en la ruta del Magdalena hacia la muerte. Hombre y proyecto, Bolívar y Colombia, agonizaron y sucumbieron al mismo tiempo, en el transcurrir de enero a diciembre del año1830.
Fuente de TenemosNoticias.com: noticialdia.com
En la sección: Cultura – Noticia al Dia
También te puede interesar




