Las ciudades estadounidenses que serán sede de la Copa del Mundo 2026 encendieron las alarmas por los retrasos en la entrega de federales destinadas a reforzar los fondos públicos de seguridad, cuando faltan pocos meses para el inicio del torneo más importante del fútbol mundial.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) aún no ha asignado recursos correspondientes a un programa de 625 millones de dólares administrado por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA). Estos fondos están diseñados para apoyar a estados y municipios en la planificación y ejecución.
El Mundial 2026, que Estados Unidos coorganizará junto con Canadá y México, comenzará el 11 de junio y se disputará en 16 ciudades, dos tercios de ellas en territorio estadounidense. El torneo se extenderá durante 39 días y no solo incluirá partidos oficiales, sino también centros de entrenamiento de selección.
Autoridades municipales han advertido que necesitan el dinero en las próximas semanas para adquirir infraestructura crítica, reforzar sistemas de vigilancia, coordinar operativos de emergencia.
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El retraso ocurre en medio de un estancamiento presupuestario que ha afectado parcialmente al DHS desde el 14 de febrero. La secretaría del organismo aseguró que las solicitudes se encontraban en fase final de revisión antes del cierre administrativo.
La incertidumbre financiera agrega presión a los presupuestos locales, ya tensionados por la inflación y los costos operativos. Dada la escala del evento —que atraerá a millones de visitantes internacionales—, las autoridades insisten en que la coordinación federal es clave para mitigar riesgos en un entorno global marcado por amenazas híbridas y desafíos logísticos.





