▷ Pensionados carabobeños sobreviven con ingresos inferiores al 10% de la canasta básica #27Mar
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Por Armando Díaz
Hace solo tres meses Antonio Partidas regresó a Venezuela con su esposa. Ambos son de la tercera edad y luego de dos años de ausencia se encontraron con una Venezuela «más difícil«. Se dieron cuenta de que con el bono de guerra económica y la pensión de 130 bolívares, apenas alcanzan a cubrir el 10% de la canasta alimentaria.
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La más reciente Encuesta de Condiciones de Vida de la Universidad Católica Andrés Bello reveló que en Venezuela el proceso de envejecimiento se ha acelerado. Hay 51 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años.
Como pensionado sabe que el dinero que recibe no rinde para nada, es algo que reitera en varias oportunidades. Al volver al país se dio cuenta que no le llegaba ni la pensión, ni el bono de guerra, por lo que al ir a las instancias pertinentes descubrió que aparecía como fallecido. Son sus dos hijos en los Estados Unidos los que han hecho posible la subsistencia de Partidas y su esposa.
Pensionados carabobeños sobreviven
Entre varios gastos debe pagar mensualmente $350 en un seguro de hospitalización, un privilegio que solo 20% de los adultos mayores de Venezuela se puede dar, según datos proporcionados por la ONG, Acción Solidaria.
Ahora espera que corrijan su estatus. «Tramité una fe de vida y la introduje en el CNE y en el Seguro Social».
Aunque el panorama ha sido complejo, Partidas es insistente al decir que a pesar de los problemas vivir en Venezuela tiene sus ventajas. «Aquí tenemos nuestras cosas y eso no lo paga nadie. Además, ahora hay esperanza».
Parquear para sobrevivir
La esperanza de Partidas radica en un cambio de gobierno ante todos los sucesos que han movido los cimientos del país desde el 03 de enero. Pero no todos piensan igual. Enrique Carrizo, con 72 años, sigue siendo sostén de una familia de cinco integrantes. Para él es mejor «malo conocido que bueno por conocer», por eso admite que seguirá votando por la revolución.
El trabajó en la Cantv, en Jardines del Recuerdo y en las obras del ferrocarril. Desde hace siete años es parquero en la esquina de la Avenida Bolívar con calle 137.
Como pensionado, dice que los números no le dan para mantener su casa. Calcula que percibe unos $60 entre pensión y bono de guerra, «La pensión no es ni un dólar». De manera tajante dice que ese subsidio sirve para «medio sobrevivir», pero clarifica que para llevar un hogar no es posible, pues solo sirve para cubrir pequeñas necesidades.
Los $60 de Carrizo pueden servir para comprar un cartón de huevo que roza los $5, un mercado sencillo de verduras de al menos $20 y unos cuantos víveres que llegan a $20. El resto sería proteína y no duraría más de una semana.
Una pizca para la canasta
Aún así, lo que Carrizo percibe por pensión y bono de guerra económica no cubre ni el 10% de la Canasta Básica Alimentaria. De acuerdo a un reporte reciente del Cendas FVM la canasta cerró en enero en $677,17. El aporte del IVSS a los de tercera edad mediante la pensión es de $0,28, menos del 1%.
Para Carrizo, el trabajo de parquero ha sido su salvación. Trabaja desde muy temprano hasta las 8:00 p.m. y se esfuerza por lograr al menos $10 al día, pero algunas veces, cuando son las 11:00 a.m., solo ha ganado 20 bolívares. Por nada del mundo dejaría su oficio porque le teme al ocio y más a su edad. «No quiero que me caigan telarañas».
Afirma que si la pensión fuera de $300 su vida sería otra. Con su esposa también como pensionada podrían resolver y, quizás, volver a los tiempos en los que había un viaje de vacaciones al año. Pero la realidad es que siempre se acuesta a dormir con la sensación de que evade la crisis.
Cuando la salud lo complica todo
Otros como Esther Jiménez no pueden evadir la crisis porque el factor salud tocó a su puerta. Ella es colombiana y no recibe pensión, pero su esposo enfermo sí. El detalle es que el dinero se les va entre medicinas oncológicas y alimentos.
Con bolsa en mano, Esther Jiménez sale de una carnicería en la Avenida Bolívar y muestra su factura a El Carabobeño. Gastó $9.15 que le permitieron adquirir: medio kilo de carne molida, dos piezas de pollo y dos chuletas ahumadas. Mientras otros venezolanos de la tercera edad dependen de hijos en el exterior, ella no tiene esa suerte. Todo lo que gastan proviene de su esposo, porque ella dejó de trabajar en una mercería para volverse la cuidadora de su compañero.
Esta realidad la llevó a disminuir las porciones de comida. Es la única forma que tiene para cubrir el desayuno, almuerzo y cena. «Todo es de a poquito, comemos lo que necesitamos»
La ONG Acción Solidaria en su informe de 2022 reportó que 80% de los adultos mayores en Venezuela reduce la cantidad de alimentos para continuar su proceso de supervivencia.
Con resignación, Esther Jiménez dice que jamás pensó que su vejez sería de esa manera.
El Carabobeño
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.elimpulso.com
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