Rocket Lab pone en órbita los primeros satélites de la constelación europea desarrollada por GMV y Thales

Rocket Lab ha colocado este fin de semana con éxito los primeros dos satélites de la red Celeste, diseñada por la Agencia Espacial Europea (ESA, en inglés) y desarrollada por la española GMV y la francesa Thales. La constelación, que estará compuesta por un total de 11 satélites, supone la red en órbita baja de Europa más importante hasta la fecha. Celeste servirá a la ESA para comprobar sistemas de telecomunicaciones, banda ancha y aplicaciones de usuario, así como complemento de las redes de geoposicionamiento Egnos y Galileo. Abrirá la puerta a futuros desarrollos de órbita baja.
Para Rocket Lab, principal compañía de lanzamientos espaciales del hemisferio austral, supone el primer contrato con la agencia europea una vez ya ha trabajado con la NASA, la JAXA y la KASA de EEUU, Japón y Corea del Sur, respectivamente. GMV y Thales lo celebran como un avance de la industria espacial europea. «Celeste marca el inicio de una nueva etapa para la navegación por satélite en Europa», señaló Miguel Romay, director general de Sistemas de Navegación por Satélite de GMV.
«Celeste fue una de las primeras misiones de la ESA en adoptar un enfoque de desarrollo inspirado en el New Space», afirmó el director general de la ESA, Josef Aschbacher, en referencia a la creciente industria espacial privada. «El programa Celeste de ESA supone un gran avance, ya que allana el camino para aplicaciones de última generación que requieren solidez e integridad, al tiempo que genera nuevas oportunidades en los mercados de exportación«, aseguró Hervé Derrey, presidente de Thales Alenia Space.
Geoposicionamiento avanzado
Aunque la industria europea está detrás de China y Estados Unidos, la red de navegación y posicionamiento europeos es una de las más avanzadas del planeta. El «GPS europeo» estará compuesto por una tríada de redes satelitales en las órbitas más importantes del exterior: órbita baja (Celeste), órbita media (Galileo) y órbita geoestacionaria (Egnos). «Con Celeste, la ESA garantiza que Europa siga siendo pionera en innovación en materia de posicionamiento, navegación y sincronización», señaló Francisco Javier Benedicto, director de Navegación de la ESA.
Celeste no será la última red de órbita baja de Europa, pero abrirá el camino a las próximas iniciativas que hay en marcha. De todas ellas, la más importante es IRIS2, una constelación de satélites de comunicaciones de órbita baja que pretende competir con SpaceX y Amazon.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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