▷ Hasta un año sin comprar ropa pasan carabobeños a causa de la crisis #27Mar
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Por Armando Díaz
Cada vez que Yuliana Camacaro abre una de las gavetas en donde guarda ropa íntima y medias siente una especie de dolor en el corazón. En un solo cajón entran unas pocas medias, en el otro menos prendas íntimas.
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«Me da verguenza decirlo pero mucha de mi ropa íntima no da para más. Y es que aunque quisiera comprarme ropa interior nueva, es muy costosa y las que no lo son, suelen ser de mala calidad».
Camacaro explica que la última vez que compró fue en un cumpleaños hace más de cinco años, cuando su hijo recolectó $70 para comprarle cuatro jeans, 15 pantaletas y algunas franelas que aún conserva. «En esa oportunidad las dividí en dos grupos, unas siete las usé por 3 años y el resto es lo que tengo al día de hoy. Si no es porque una amiga que vive en Panamá me regaló tres de la marca Calvin Klein no tendría nada decente que ponerme».
Hasta 15 dólares o menos
Camacaro no tiene trabajo y depende de su hijo, quien le compra cada cierto tiempo algún jean o una blusa. Pero es enfática al decir que es ropa en precios muy por debajo de lo habitual. Jeans que no pasan de $15 y blusas que rondan más o menos el mismo precio.
Cuidar la ropa se ha vuelto un mantra aún más importante en su vida. Por eso, al abrir su closet logra mostrar un arsenal bastante decente con el que incluso se pueden hacer múltiples combinaciones. «Si, se ve como mucho y se que tengo más que la mayoría, pero esto que ves aquí tiene 10, incluso 15 años. La ropa en Venezuela es casi incomprable».
El Carabobeño hizo un recorrido por varias tiendas en la ciudad, desde Los Goajiros, Mercanorte hasta tiendas por departamento y boutiques. Cada vez que un carabobeño quiere comprar ropa, se puede encontrar con prendas básicas que van desde los $10 hasta incluso $30. En estos precios ronda alguna ropa en tendencia, independientemente del género de quien las use.
Lo mismo ocurre con el calzado, pero este oscila entre los $30 y los $80. La mayoría de estas opciones son marcas nacionales o de poco reconocimiento. Aquellas con renombre internacional pasan de los $100.
Las tiendas outlet
La aparición de tiendas outlet ha servido para resolver, pues se pueden encontrar ofertas por menos de $10. Los comercios en zonas populares emulan estos precios, pero sus productos son de una calidad considerablemente menor, igual que la originalidad en el diseño.
Esto termina haciendo una uniformidad en el venezolano promedio, dice Luis Veronika Sánchez estudiante de diseño de modas, quien optó por confeccionar sus prendas ante la baja calidad de la mercancía disponible en tiendas. «Yo se de telas y hay tiendas costosas en el Sambil que te venden camisas a $80 y al tocar las telas sabes que no es de buena calidad, no están bien hechos los remates, pero el nombre vale y por eso te ponen el precio que te ponen. En Venezuela se ha desvirtuado lo que es el valor del producto vs el material que se usa, por eso yo hago mi ropa y gasto mucho menos en tela».
Ahora, buena parte de la población no tiene la virtud de saber confeccionar ropa, por lo que tienen que ir a los establecimientos a reabastecer su closet.
Con ayuda
Otros tienen pequeñas ventajas, como Ángel Colmenarez, quien trabaja en una zapatería. Esto le permite tener más zapatos que otros venezolanos, unos tres.
Desde diciembre no compra ropa y culpa a la economía del país porque el salario no le alcanza. «Compré una franela y un par de zapatos, gracias a Cashea. Incluso en el negocio donde trabajo casi el total de las ventas se hace a través de la aplicación, que es la que ayuda a la gente a comprar».
Colmenarez dice que para comprar un par de zapatos o una camisa debe ahorrar al menos durante tres meses en divisas. Este último punto es medular para él. «Si no, se me devalúa todo». Solo compra si los gastos básicos están cubiertos, por lo que muchas veces hay que posponerlo.
Como trabajador de una zapatería dice que gana $240, que asegura que es más que otros trabajadores en áreas similares. «Los que trabajan con chinos y árabes se las ven mal, porque pagan como quieren y no da la base para esos gustos».
La ropa no es prioridad
La compra de ropa está tan fuera de las prioridades del venezolano promedio que en 17 años Juan García nunca había visto números de venta tan bajos como estos años. Él regenta un pequeño local dentro de Mercanorte y sin dudarlo apunta a la mala economía como el resultado de esta debacle.
Asegura que buena parte de las personas se acercan a preguntar pero siguen de largo. Mientras tanto, las ventas quedan rezagadas, cuando mucho, a 10 piezas por semana. «Hace seis años vendía 40 piezas, eso te da una dimensión. No da ganancias, ni para el pasaje, pero tengo fe en que esto va a mejorar».
El Carabobeño
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.elimpulso.com
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