En las salas de ensayos del grupo de danza chino TAO Dance Theater no hay espejos. Esta decisión, que por supuesto no parte de un olvido ni de una carencia, es uno de los tantos elementos que separa la filosofía de esta agrupación, fundada en 2008 por Tao Ye, Duan Ni y Wang Hao, de la corriente tradicional de la danza oriental.
“Quitamos los espejos para que todos los bailarines dejen de fijarse en lo externo. Así, se centran en sí mismos y utilizan su propio ser y a los demás bailarines como espejo para bailar”, asegura Tao Ye desde Países Bajos, donde su compañía acaba de finalizar una gira por varias ciudades.
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Gracias a este tipo de búsquedas, TAO Dance Theater se ha convertido en una de las agrupaciones de danza más apetecidas por la escena internacional, algo que se traduce en sus constantes giras y en reconocimientos como el León de Plata que la Bienal de Venecia les otorgó a Ye y a Ni en 2023. “Han creado un género de danza único y vanguardista que ha cautivado al público con su fuerza hipnótica y minimalista”, afirmó el jurado de la Bienal sobre el trabajo de estos dos coreógrafos.
Primeros pasos
La agrupación es una de las principales invitadas a la segunda edición del Fiav Bogotá – Festival Internacional de Artes Vivas, que se realiza del 27 de marzo al 5 de abril. TAO Dance Theater presentará un programa doble compuesto por 16 y 17, las creaciones más recientes de su Numerical Series.
“Representan nuestra visión actual y nuestra exploración del baile en este momento. De hecho, toda nuestra Numerical Series puede entenderse como una sola obra y cualquiera de nuestras piezas reflejan nuestra investigación sobre el movimiento corporal”, dice Ye.
Tao Ye confiesa que, en este momento, todo su trabajo se concentra en crear coreografías, dirigir ensayos y dictar clases –en el Fiav Bogotá, por ejemplo, su compañía liderará una clase maestra y un taller–. Es por eso que no extraña bailar. “Tengo que tomar tantas decisiones y llevar a cabo tantas cosas que no tengo tiempo para extrañarlo”, cuenta el coreógrafo, que nació en Chongqing en 1985.
Pero, regresando en el tiempo, Ye recuerda que su primer contacto con la danza fue a sus 12 años, cuando empezó a imitar unas rutinas de yoga que estaba viendo en un programa de televisión. Su abuela lo descubrió, entendió que ese cuerpo suave y flexible de su nieto tenía cualidades para la danza y profetizó que debía ser un bailarín.
Así empezó un camino que llevó a Ye a estudiar en la escuela de danza de su ciudad, donde aprendió ballet, danza clásica, danza folclórica y teatro chino; a bailar en el grupo de artes de la Fuerza de Policía de Shanghái y a continuar su formación en la Jin Xing Dance Theatre de Shanghái y en la Compañía de Danza Moderna de Pekín.
Tao Ye, fundador de la TAO Dance Theater. Foto:Fan Xi
“En aquella época yo creé tres obras –recuerda Ye sobre su trabajo en esta última–. Ellos incluso animan a los bailarines a desarrollar su propio sistema técnico, así que, tras casi medio año en la compañía, me convertí en profesor de los bailarines e impartí clases utilizando mi propio sistema”.
El sistema circular
Ese sistema se inspiró en las técnicas de relajación que Duan Ni les había enseñado a los bailarines de la compañía. La coreógrafa, que había recibido una beca para estudiar en el American Dance Festival de Estados Unidos, plantó así una semilla en la mente creativa de Ye, gracias a la que nació la revolucionaria técnica del sistema del movimiento circular.
“Duan Ni tuvo un gran impacto en toda la danza moderna china porque llevó esa técnica a nuestro país”, dice Ye sobre la coreógrafa y bailarina, que además es su esposa.
Las obras de TAO Dance Theater, que se han presentado en más de 40 países y en más de 100 festivales de artes escénicas, están impregnadas de esa profunda concepción artística de Tao Ye. Es una visión que bebe de las corrientes filosóficas orientales y que se refleja en todo tipo de aspectos, desde la carencia de espejos, el estilo de los vestuarios y, especialmente, los movimientos de los bailarines.
En términos prácticos, la raíz de toda esta búsqueda es el sistema del movimiento circular, que Ye desarrolló junto a Duan Ni y que se basa en cuatro principios fundamentales: simplicidad, neutralidad del cuerpo, enfoque interno y unidad de cuerpo, mente y universo.
“En primer lugar, cuando empezamos a seleccionar a nuestros bailarines en las audiciones, sabemos elegir y fijarnos muy bien en aquellos que se centran en sí mismos, que se adentran en su interior”, explica Ye.
Esos bailarines inician así una búsqueda constante de autodescubrimiento, un rasgo fundamental de la cultura oriental, mucho más introspectiva que la occidental. Es algo que, según el coreógrafo, se refleja en elementos como sus vestimentas: mientras en las danzas y el baile occidentales el cuerpo se presenta casi directamente, en el teatro y en la danza chinas los bailarines usan ropas muy holgadas y sus cuerpos quedan casi ocultos.
“Lo más importante es la idea de fluidez, que también le da al público espacio para la imaginación. Es similar a nuestros poemas y pinturas chinas: el texto se oculta y se crea una atmósfera de vacío para que el público pueda imaginar a su manera”, comenta Ye.
Este sistema plantea ciertas reglas para sus bailarines; por ejemplo, todos llevan el pelo corto con el objetivo de potenciar su percepción de la parte posterior de la cabeza y de la columna vertebral durante el movimiento.
“Nuestro sistema de movimientos circulares es como el de nuestros artistas chinos de caligrafía que, cuando es correcto, ejecuta muchos cambios constantes al usar el pincel. Nuestros movimientos, al igual que la caligrafía, son constantes y se conectan entre sí”, añade Ye.
La Numerical Series (Series numéricas) nació en 2011 con un dueto titulado 2 y ha ido evolucionando hasta 16 y 17, protagonizadas por el mismo número de bailarines que indican sus títulos y que son las piezas que se presentarán en el Fiav Bogotá.
Búsqueda filosófica
Ese título de la serie, que parece algo desapasionado, es otra consecuencia de todas esas búsquedas filosóficas que han marcado el trabajo de Ye. Según él, la danza usualmente no se entiende como un fenómeno artístico independiente, sino que constantemente se cruza con otras disciplinas, como la música, la narrativa, el diseño de luces y de sonido.
En sus creaciones, Ye busca convertir a la danza en una forma artística verdaderamente independiente, sólida y autónoma, y utiliza entonces los números como títulos de sus obras porque quiere que el público se deshaga de toda imaginación literaria.
“Solo con los números, el público no pensará en historias; parece muy abstracto, pero en realidad es muy específico porque significa que, en realidad, le estoy devolviendo al público su percepción (…) Es similar a las sinfonías, muchas utilizan números como títulos, y creo que puede ser así porque la música y la danza son los lenguajes artísticos más primitivos”, argumenta.
En cuanto a 16, una de las fuentes de inspiración de Ye fue la danza del dragón, una tradición milenaria cultural de su país. Aquí también hay una diferencia con las tendencias occidentales, apunta el coreógrafo, pues mientras en los países de esta parte del mundo se suele bailar extendiendo los brazos y las piernas, los chinos, los coreanos y los japoneses, por ejemplo, concentran sus movimientos en la columna vertebral.
“Investigué mucho al respecto para desarrollar las técnicas de la columna vertebral. Nuestros maestros nos han dicho que el estilo europeo es una especie de lenguaje de extensión; pero nosotros, los asiáticos, nos expresamos más bien como un dragón, que siempre se mueve en espiral”, afirma Ye, quien añade que, al centrarse en la columna, la cabeza de los bailarines se convierte en la guía para mover sus cuerpos.
En 17, en contraposición, los bailarines a veces aparecen dispersos, y en otros momentos se reúnen; hay caos, pero también un orden. Esos 17 cuerpos, que parecen las gotas de tinta que dejan los pinceles cuando escriben, se sincronizan con unos patrones sonoros, generando así una coreografía que asemeja bien sea una onda sonora o bien sea unos fuegos artificiales giratorios.
TAO Dance Theater, la compañía china que presentará sus montajes ’16’ y ’17’, en el FIAV 2026. Foto:Fan Xi
“La danza siempre está ligada a la música; la música marca el ritmo, determina la estructura y controla las emociones. Por eso, siempre quise que el cuerpo del bailarín sea el protagonista. Quiero expresar la música a través del cuerpo”, finaliza Ye.
Esa restricción y ese minimalismo que insuflan el estilo coreográfico de Tao Ye también se pueden leer como una respuesta a esta época hiperconectada. Según el coreógrafo, el mundo se expresa demasiado en este momento, especialmente a través de las redes sociales. “Creo que, en realidad, estamos empezando a olvidar el mundo, que es realmente sencillo”, dice Ye, que parece buscar un orden al caos a través de la danza, que para él es el arte del equilibrio.
YHONATAN LOAIZA GRISALES- PARA EL TIEMPO
TAO Dance Theater presentará las obras ‘16’ y ‘17’, de su ‘Numerical Series’, del primero al 5 de abril en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán. Carrera 7 # 22-47, Bogotá. Más información: www.fiavbogota.com.