Blue Owl Capital vuelve a bloquear reembolsos tras una fuga masiva de capital

Blue Owl Capital limitará los reembolsos de dos de sus fondos de crédito privado tras enfrentarse a un aumento sin precedentes en las solicitudes de retirada entre las principales empresas de este segmento. Según una carta a los inversores, los participantes del fondo Blue Owl Credit Income, valorado en 36.000 millones de dólares y uno de los más grandes del sector, solicitaron retirar el 21,9% de sus acciones en el trimestre finalizado el 31 de marzo, frente al 5,2% del periodo anterior. En el caso de Blue Owl Technology Income, de menor tamaño, los accionistas solicitaron la devolución del 40,7%, en comparación con el 15,4% de tres meses antes, según otra carta.
Ambos fondos ya habían atendido las solicitudes que superaban el 5% (marca a partir de la cual se activas estos bloqueos de reembolsos) de su oferta pública de adquisición. Sin embargo, en esta ocasión, Blue Owl anunció que se uniría a otras entidades del sector para limitar los reembolsos a ese nivel, «de acuerdo con la estructura del fondo, lo que refleja nuestro compromiso de equilibrar los intereses tanto de los accionistas que presentaron la oferta como de los que permanecieron en él».
Para el fondo más grande, OCIC, eso supone reembolsos por valor de 988 millones de dólares y unos 3.200 millones de dólares restantes en el fondo, mientras que para OTIC significa reembolsar 179 millones de dólares y conservar aproximadamente 1.000 millones de dólares del efectivo de los inversores.
Tras conocerse la noticia los títulos de la acción tiemblan y experimenta un descenso del 9%. No es la primera vez que esta empresa da la voz la alarma, de hecho en febrero fue la primera de las grandes empresas del sector en hacerlo tras unas retiradas del 15,4% en su vehículo, Blue Owl Technology. En aquel momento estos movimientos ya se consideraban de pánico y obligó a que vendiera activos por valor de 1.400 millones de dólares para afrontar la situación. Sin embargo, las cifras de las salidas son ahora mucho más agresivas.
El mercado se ha visto inmerso en una dinámica de éxodo masivo de capital. Este ha afectado a BlackRock, JP Morgan, Morgan Stanley o Apollo, que han cerrado los reembolsos de diversos vehículos también. Blackstone no ha tomado este medida traumática pero sí que ha tenido que tomar medidas excepcionales para evitarlo ante las salidas de dinero. Destaca especialmente ampliar ese 5% de límite e inyectar más dinero en el fondo directamente desde la matriz de la empresa.
Ahora bien, ¿qué ha sucedido? Las alarmas comenzaron precisamente con Blue Owl y su exposición al negocio del software. Este tipo de empresas vivían unas semanas de pesadilla gracias a las nuevas aplicaciones de la IA, que amenazaban con dejarlas sin buena parte de su negocio. El problema es que en estos fondos de deuda se ha producido una gran democratización que ha provocado que ante episodios de pánico haya salidas… pero no haya liquidez por la propia naturaleza del negocio (crédito).
De golpe los inversores con este caso descubrieron que realmente estaban caminando al estar estos fondos sobre un terreno resbaladizo y el pánico se ha reconducido desde el software hasta todo el sector del propio crédito privado, en una bola de nieve que se ha ido retroalimentando.
Más allá de a nivel empresarial este caos es para muchos el mayor peligro que atraviesa el sistema financiero, por su exposición a estas empresas. Estos casos muestran a las claras el temor cada vez más extendido de que haya una presencia cada vez más grande de un crédito no bancario ligado a este tipo de fondos y cuyos inversores sean cada vez más minoristas. Así lo expresaba el último Global Financial Stability Report del FMI, que explicaba que el crédito privado ya ha crecido a los 2,2 billones de dólares. «La migración de préstamos desde bancos regulados y mercados públicos al opaco mundo del crédito privado crea riesgos potenciales». En porcentaje, la Fed estima que hasta un 35% del crédito que circula en los mercados ya pertenece a instituciones no financieras.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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