Hace más de 20 años, la coreógrafa brasileña Lia Rodrigues, que había consolidado una exitosa carrera en los principales teatros europeos, decidió regresar a su país para instalar su compañía en la favela de Maré, en Río de Janeiro.
Allí, donde además estableció su escuela, Rodrigues soportó el periodo de la pandemia del coronavirus, que define como uno de los periodos más terribles de la historia reciente de su país. Según ella, el gobierno del entonces presidente Jair Bolsonaro utilizó discursos y acciones de odio, noticias falsas, violencia y destrucción.
En ese contexto, Rodrigues creó su obra ‘Encantado’ en el Centro de Artes de Maré, que también funcionaba como lugar de almacenamiento de alimentos, agua embotellada, productos de higiene y limpieza y un equipo de protección personal para ser distribuido a las 17.000 familias de la región que viven en extrema pobreza. Al mismo tiempo, los trabajadores estaban cambiando el techo del centro e instalando energía solar como parte de su plan para hacer un edificio sostenible.
“Apenas una fina cortina de tela nos separaba de toda esta actividad. Fue una coexistencia muy íntima con acciones concretas durante la pandemia. Pienso que ‘Encantado’ fue atravesado por todas estas acciones… Yo no sé cómo conseguimos trabajar; era una lucha necesaria hacer esta creación. Yo pensaba que podía luchar contra Bolsonaro con este trabajo. Pero el resultado no es de lucha, es de amor y fiesta”, añade la coreógrafa brasileña.
‘Encantado’, en la que sus protagonistas usan unas coloridas mantas que Rodrigues compró en un mercado de Maré, se presenta del 3 al 5 de abril en el FIAV Bogotá – Festival Internacional de Artes Vivas.
En ‘Encantado’, sus protagonistas usan unas coloridas mantas del mercado de Maré. Foto:Sammi Landweer
¿Cómo es la relación de ‘Encantado’ con el pueblo indígena Guaraní Mbyá?
La música viene de una manifestación de este pueblo originario, cantada y tocada durante la marcha de los pueblos indígenas en Brasilia en agosto y septiembre de 2021 contra el ‘marco temporal’. Esta medida inconstitucional perjudica el presente y el futuro de todas las generaciones de los pueblos indígenas. Junto con el músico Alexandre Seabra usamos fragmentos de esa música. Y también, claro, la idea de los encantados es importante, por el tema de los humanos y los no humanos. Y es importante que los derechos de la naturaleza sean como los derechos humanos. Creo que en Colombia hay derechos para la naturaleza…
Sí, el río Atrato es sujeto de derechos…
Y eso es muy importante. Sin eso, nuestro bellísimo planeta no va a existir, si no paramos todo para escuchar las voces de aquellos que durante mucho tiempo fueron silenciados, de los pueblos originarios que tienen la sabiduría que podría llevarnos a vivir de una forma diferente y a relacionarnos con plantas y animales con respeto.
¿Cómo cree que ‘Encantado’ dialoga con ese cuestionamiento que el mundo se está planteando sobre su relación con la naturaleza?
Pienso que el arte a veces expresa y muestra cosas que vendrán adelante. Es una cuestión de imaginación y la imaginación es una fuerza. Primero, necesitamos imaginar otros mundos para crearlos. Entonces, creo que tal vez ‘Encantado’ habla de esa posibilidad de imaginar otro mundo donde no hay algo que sea más importante que el otro. Y las figuras no son binarias, se transforman todo el tiempo. Yo creo que son como la naturaleza, que no es binaria, que no tiene esa cuestión que nos destruye tanto. ‘Encantado’ nació del deseo de utilizar la magia y el encantamiento como guías de nuestro proceso creativo. ¿Cómo encantar nuestras ideas y nuestros cuerpos, transformarlos en imágenes, danzas y paisajes? El “encantado” es como otra visión posible del mundo, no occidental, no eurocéntrica. Es una de las ficciones posibles sobre Brasil.
¿Cómo construyó esa figura de los ‘encantados’?
Fue mucho tiempo de trabajo, nueve meses, como la gestación de un hijo. A mí me gusta tomarme mi tiempo y también creo que eso es necesario para profundizar. Entonces, comenzamos con una manta, dos mantas, y eso fue muy increíble porque podíamos crear jardines encantados, animales o figuras que no son esto ni aquello. Es muy geométrico, todo lo que van a ver es coreografiado, y es increíble porque ellos hacen en todas las funciones las mismas cosas y nos hemos presentado más de 150 veces en todo el mundo.
Sobre la música de los Guaraní Mbyá. ¿Cómo llegó a ella?
Yo comencé con la música de los Huni Kuin, que es otro pueblo originario; en Brasil tenemos una diversidad muy grande de diferentes pueblos indígenas. Entonces, durante mucho tiempo usé esos cantos, muy magníficos, que nos encantaban a todos durante los ensayos, pero no eran tan buenos para danzar. Estuve intentando, intentando, y, finalmente, dos meses antes de estrenar, encontré esta manifestación en Brasilia para la demarcación de las tierras indígenas, estaban haciendo una demostración y la vi en Instagram. Junto con el músico que mencioné arriba, remezclamos los cantos, hicimos un loop y así creamos la música.
Y es muy bonito porque esa elección representa también la lucha de esos pueblos…
Sí, por ejemplo, ahora cuando hablo de eso estoy hablando de ellos, eso es lo más importante, es más importante que mi pieza de danza, yo creo.
‘Encantado’, de la compañía de Lia Rodrigues, de Brasil. Foto:Sammi Landweer
¿Por qué decidió trabajar en la favela de Maré?
Yo he trabajado como coreógrafa por más de 35 años. Y también fui directora de un festival de danza en Brasil, Panorama da Dança, lo creé y lo dirigí durante 14 años. Pero yo necesitaba hacer un diálogo más concreto con otras personas y no solo con las personas que van al teatro o a la danza contemporánea. Yo pensaba que tenía la responsabilidad de ir a un lugar donde la gente necesitara dialogar con el arte que yo hago.
Entonces, mi dramaturga Silvia Soter me presentó esta ONG, Redes de Maré, en 2004. La Maré es una de las favelas más grandes de Río de Janeiro, con más de 140.000 habitantes. A partir de ese encuentro, creamos juntos el Centro de Artes de Maré y la Escuela Libre de Danza de Maré, que cuenta con más de 300 alumnos de todas las edades y ya cumplió 16 años. Porque entiendo que la pedagogía, la escuela y la formación se dan la mano con la creación, con la democratización, con el acceso. Yo creo que las cosas están entrelazadas. Entonces, es un proyecto que incluye creación, formación, difusión.
¿Cómo fue el proceso para hacer la coreografía de ‘Encantado’?
Yo trabajo siempre en colectivo. Es como si yo les soplara algunas ideas que tengo a los bailarines y ellos van creando cosas. Yo voy articulando, vamos encontrando, no usamos muchas cosas, es un proceso muy largo y yo coso las ideas que van surgiendo. Cada artista va creando sus ideas, cuadros, danzas, situaciones. Es un proceso fragmentario que va ganando cuerpo y sentido propios a lo largo del tiempo. Una mezcla de imágenes, conversaciones, improvisaciones, películas, videos, fotografías, pinturas y textos, todo dispuesto un elemento sobre el otro, o incluso contra el otro, en un flujo de conexiones y asociaciones. Y yo voy juntando esos pedazos y construyendo el formato final. Me siento como una costurera.
‘Encantado’ se presentará del viernes 3 al domingo 5 de abril en el Teatro Colsubsidio. Más información en www.fiavbogota.com.