Rüdiger se muerde la lengua tras la expulsión de Camavinga: «Es mejor que no hable…»

Lo has visto, ¿no?». Rüdiger resumía al final del partido, abandonando el estadio a la carrera, el sentir del vestuario: «De verdad, es mejor que no hable». «¿Si he visto alguna vez algo así? Uf…», insistía el entrenador alemán, que no diría una palabra más.
El ambiente en el vestuario del Real Madrid era de rabia y profunda tristeza. La plantilla decidió no hacer declaraciones para no caer en términos o acusaciones que pudieran acarrear castigos por parte de la UEFA. Porque la rabia que se respiraba en el vestuario del Madrid era tremenda.
Arda Güler, uno de los más destacados del Real Madrid, no supo controlarse al final del partido y vio la cartulina roja por las protestas al colegiado. Primero vio la amarilla y luego, ante la insistencia del turco, la roja. La indignación era máxima y un dato enfadaba sobremanera al equipo blanco: solo hizo seis faltas a lo largo del encuentro. Mucho castigo con esa roja en un partido de guante blanco.
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