▷ #OPINIÓN Diarios Lisérgicos: El Doctor Sueño -primera parte- #20Abr

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A los que viven como si nunca existieron…
«Los hechos no dejan de existir
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…porque se los ignore.»
«La experiencia no es lo que le sucede a un hombre;
es lo que un hombre hace con lo que le sucede.»
«Solo hay un rincón del universo que puedes estar seguro de mejorar,
…y eres tú mismo.»
«Después del silencio, lo que más se acerca a expresar lo inexpresable
…es la música.»
«La felicidad no se logra mediante la búsqueda consciente de la felicidad;
es generalmente un subproducto de otras actividades.»
«Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia,
pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar.
Sería esencialmente un sistema de esclavitud donde, gracias al consumo y al entretenimiento,
los esclavos amarían su servidumbre.»
Aldous Huxley
Todos somos necesarios, pero no indispensables. Eso dijo el Dr. Macho Walter, esa vez que, como orador especial, reveló sobre lo que él opinaba respecto de qué estamos hechos dentro esencialmente todas las personas. El quid es de proporción, de equilibrio, de homeostasis, de cuerdas flojas y cuerdos flojos, de ponderación, de mesura y de medida. Su voz cuasi infantil coincidía fuertemente con su figura casi de Hobbit de Comarca. Su cutis leonado opaco, como sus antecesores, oriundos pisatarios de Machu Picchu,cuyo nombre en quechua significa Montaña Vieja, es una añeja ciudadela inca edificada a mediados del S.XV como un centro político, religioso y productor bajo el mandato del inca Pachacútec.
El Dr. Machu explicó que está situada en la zona de Cusco, Perú, a 2.430 metros de altura, esta joya arquitectónica se erige sobre una cresta rocosa que domina el valle del río Urubamba. Su valor histórico es incalculable, pues representa la máxima expresión de la ingeniería y estética del Imperio Inca, lo que le valió el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad. Hoy, consolidada como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, es el emblema cultural y turístico más importante de la región andina, uniendo el misticismo del pasado con la relevancia global contemporánea.
En esa clase magistral del educador en el auditorio de la UCV-Universidad Central de Venezuela reveló que sus trabajos como psiquiatra reconocido en investigación psiquiátrica clínica y académica en el Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College de Londres (IoPPN), elmás acreditado y prestigioso del mundo, permitían avanzar en esos temas tan polémicos en los pasillos de otros institutos acreditados como el Harvard Medical School (EE. UU.), líder indiscutible en la aplicación de la biología molecular y la neurociencia traslacional a la psiquiatría; el Max Planck Institute of Psychiatry (Alemania), referencia en investigación del estrés y su relación con trastornos psiquiátricos, usando modelos animales y humanos sofisticados; y la Stanford University (EE. UU.) unavanguardia en psiquiatría de precisión, y el uso de Inteligencia Artificial para personalizar tratamientos.
El IoPPN es famoso por su modelo «del laboratorio a la clínica«, entre sus alcances: Genética Psiquiátrica: (epigenética) trastornos: esquizofrenia y depresión. Neuroimagen Avanzada: mapear cerebro humano: trastornos neurodesarrollo Autismo y TDAH. Psicosis e Intervención Temprana: brote psicótico, métodos preventivos que cambian el pronóstico a largo plazo de miles de jóvenes. Alcance Global: colaboran con la OMS y lideran estudios sobre el impacto de la vida urbana y el cambio climático en la salud mental.
- Viajes Psicodélicos, La Isla entre Las Puertas de la Percepción
El Dr. Machu se puso como un tomate cuando empezó a hablar de Huxley y su influjo sobre sus investigaciones para terapias conductuales. Su voz mínima hablaba emocionada.
– Huxley -dijo- no fue solo visionario de las distopías tecnológicas, sino el arquitecto intelectual de la revolución psicodélica del siglo XX. En su etapa final, especialmente en su novela utópica La Isla, donde metió el concepto del hongo Moksha, sustancia sacramental usada por una civilización ficticia para lograr iluminación y liberación espiritual.
A diferencia del soma de su obra Un Mundo Feliz, -continuó Machu– que servía como narcótico para el control social y el letargo, la medicina Moksha representaba para Huxley el potencial de los alucinógenos para avivar la conciencia, permitiendo al individuo percibir la realidadsin filtros biológicos y lingüísticos que normalmente limitan nuestra experiencia.
Su relación con estas sustancias pasó de la teoría a la experimentación directa en 1953, cuando bajo la supervisión del psiquiatra Humphry Osmond consumió mescalina. La experiencia quedó inmortalizada en su ensayo Las Puertas de la Percepción, donde propuso la teoría del cerebro como una válvula reductora.
Según esta visión, nuestra mente filtra la inmensidad de la realidad para asegurar nuestra supervivencia, y los psicodélicos actúan abriendo la válvula para permitir una visión mística del mundo. Posteriormente, Huxley exploró el uso del LSD y la psilocibina, siempre desde la perspectiva académica y espiritual, convencido de que estas herramientas podrían cerrar la brecha entre el conocimiento científico y la experiencia religiosa.
La síntesis de la ostentación del Dr. Machu con la exposición del porqué de su legado, dio fin al evento arguyendo que este legado de Huxley es vasto y profundamente humano, situándose en el puente entre el rigor intelectual y la exploración mística. Defendió que el uso responsable de estas sustancias podría ofrecer una educación no verbal y facilitar lo que él llamaba la Filosofía Perenne, la verdad universal en todas las usanzas espirituales.
Su compromiso – finalizó Machu-, con estas ideas fue tal que, en su lecho de muerte el 22 de noviembre de 1963, pidió a su esposa Laura que le administrara una dosis final de LSD para transitar hacia lo desconocido en un estado de plena lucidez. Hoy, su influencia perdura tanto en el regreso de la terapia psicodélica moderna como en la cultura popular, recordándonos que la realidad es más vasta de lo que los sentidos, normalmente, dejan ver.
Así acabó el relato del Dr. Machu, entrelazando el rigor científico de las instituciones que menciona, con el misticismo de su linaje, y una veta de surrealismo oscuro.
- La Válvula de Presión: Del Laboratorio al Inti Punku
Después de aquel estruendoso aplauso en la UCV, regresé a Londres con el peso de siglos sobre los hombros. En el IoPPN, mis colegas me miraban con el rabillo del ojo como una rareza estadística: un hombre con el genoma de los constructores de nubes manejando resonancias magnéticas funcionales de última generación.
Pero lo que no sabían es que mis mapeos no buscaban sólo la sinapsis, sino el rastro de la unuyuraq, la energía líquida que mis ancestros decíanfluía cuando el sol acariciaba la piedra sagrada. En los sótanos de Harvard, durante mi estancia de intercambio, me encerré en la cámara de aislamiento sensorial. Me pusieron 400 microgramos de LSD-25 sintético, purificado bajo estándares que habrían hecho llorar de envidia a Owsley Stanley.
Al cerrar los ojos, no vi fractales color neón; vi tapias de Sacsayhuamán acoplando entre sí como si fueran materia viva, células de un organismo pétreo que latía al ritmo del propio corazón. Supe a la sazón que el Max Planck Institute, erró la puntería en lo esencial: el estrés no es una falla del sistema, es el sonido de la válvula reductora de Huxley ansiando cerrarse ante una inundación de realidad, que no podemos procesar. Yo no estaba allí para reparar la válvula; estaba allí para volarla en pedazos.
- El Hambre de la Sombra y el Brillo de la Psilocibina
Fue en una sesión privada en Stanford donde las cosas tomaron un giro inesperado. Estábamos probando un protocolo de Psiquiatría de Precisión asistida por IA para rastrear traumas transgeneracionales. Me pusieron una variante de psilocibina retocada. De pronto, la pantalla de la computadora que monitoreaba mis ondas gamma empezó a proyectar algo que no era código. Eran glifos que nadaban en el aire, sólidos y brillantes como oro fundido.
Sentí una presencia. No era una alucinación química; era una densidad en el espacio, similar a lo que los cómics actuales llaman entidades del plano astral. Una figura, compuesta de estática de televisión y humo de copal, se materializó en la esquina del laboratorio. Tenía el rostro de un Inca, pero sus ojos eran nebulosas en expansión.
– Doctor Machu -susurró el ente, y su voz no pasó por mis oídos, sino que vibró en la médula ósea. ¿Pasaste años ensayándola, pero olvidaste el Ayni, la reciprocidad? ¿Quieres abrir las puertas de la percepción, pero, ¿estás listo para lo que, entrará por ellas?
Sentí un tirón brusco en el cuerpo astral. Dejé de ser neurólogo en una silla cómoda para convertirme en un hilo de luz estirándose a través del Atlántico. Vi a mis pacientes en Londres, vi a niños del Cusco, y algo más: una red de parásitos psíquicos, sombras nutridas de la depresión y la ansiedad humana, como cuervos invisibles sobre un campo de batalla.
- El Despertar del Observador Eterno
Observé que mi trabajo en el King’s College era apenas la superficie. No estábamos curando enfermedades; estábamos luchando una guerra de frecuencias. La psilocibina no era un fármaco, era una pantalla de combate. Usé la técnica de enfoque que aprendí en los textos prohibidos de la biblioteca personal de un exdirector de la CIA en Virginia: proyecté mi voluntad hacia la sombra.
El laboratorio explotó en un destello de luz violeta. Los sensores de la IA de Stanford se quemaron. Cuando recuperé la conciencia, mis manos no eran carne, sino de obsidiana translúcida que poco a poco volvía a su tono leonado natural. Los investigadores entraron en pánico, pero yo sonreía. Había visto la arquitectura del multiverso y, por un segundo, fui el Dr. Sueño de propia raza, apurado por sueños impíos de un mundo que se cree despierto
Abrir las puertas de la percepción, no es un acto de curiosidad académica; es una demolición necesaria. El Dr. Machu que entró en esa sala, murió, y el que salió es algo muy diferente. La mente, una vez liberada, no puede volver a su forma original. Ahora sé que el soma de Huxley era un sedante para masas, pero el Moksha que encontré, es el despertador de los dioses que duermen en nuestra sangre. Si el mundo supiera lo que hay tras el velo, el orden social se licuaría en un grito de éxtasis y terror. Y mi labor, como último psiquiatra de la Montaña Vieja, apenas comenzaría. El fin del silencio, ha llegado a gritar.
Marcantonio Faillace Carreño
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.elimpulso.com
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