Aumentó el número de civiles muertos por la masacre de Cajibío en la vía Panamericana: ella se convirtió en la víctima número 21 en esta tragedia
📅 🕐 29 Abr 2026🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 8 min de lectura
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La tragedia por el explosivo en la vía Panamericana no cesa. La cifra de civiles muertos ha seguido en aumento. Cuando ocurrió la masacre, una de las más grandes en la última década, en 24 horas se pasó de 14 a 19 y luego a 20 víctimas mortales en total, el número de cuerpos identificados finalmente por el Instituto Nacional de Medicina Legal.
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Dolorosa despedida en zona rural de Cajibío a 10 de las víctimas fatales. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO
La víctima número 21 de la masacre
Sin embargo, ya en la Gobernación del Cauca se habla de 21 muertos. La víctima número 21 fue identificada como Bertha Betancur Cardona, quien tenía 58 años. Las informaciones que hasta ahora recogen las autoridades dan cuenta que viajaba con su familia con destino a Ecuador, buscando atravesar el departamento del Cauca y llegar a Nariño para pasar la frontera.
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Era oriunda del municipio de Andes, Antioquia.
En el corregimiento La Pedregosa, dolorosa despedida a la mitad de las víctimas. Foto:JUAN PABLO RUEDA BUSTAMANTE
’16 mujeres y cinco hombres a quienes los disidentes les arrebataron sus vidas’
El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, dijo recientemente: «El 25 de abril, un explosivo le arrebató 21 vidas al Cauca, 16 mujeres y 5 hombres que amanecieron con sueños y proyectos, sin saber que la violencia les arrebataría todo».
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Atentado en la vía Panamericana, el 25 de abril de 2026. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO
«Hoy nos unimos como caucanos y caucanas para rendirles homenaje, junto a alcaldes, diputados, gerentes de las ESE, universidades, gremios y todas las fuerzas vivas de nuestro territorio», sostuvo el mandatario de los caucanos.
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Atentado en la vía Panamericana, el 25 de abril de 2026. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO
«Desde aquí exigimos al Gobierno Nacional y a la comunidad internacional su mirada: esto es una violación flagrante del Derecho Internacional Humanitario. El Cauca exige justicia ahora», anotó.
Escalada violenta en el suroccidente del país. Foto:
Las víctimas
El gobernador del Cauca detalló quiénes son las víctimas: Nidia Mosquera, Patricia Mosquera, Nereida Mosquera Ángulo, Virgelina Valencia, Clemencia Valencia, María Etelbina Valencia, Daniela Valencia Holguín, Andrea Golondrino, Florinda Camayo Méndez, Gloria Patricia Riascos, María Libia Sánchez Flor, Carmen Lasso Dorado, Luz Dary Solarte, Diomira Salazar, Liliana Valenzuela, José Edinson Sánchez Farfán, Alirio Medina Medina, Francisco Javier Olave, Harold Jair Bojorge, José Ciro Puliche y Bertha Betancur Cardona.
Atentado en la vía Panamericana, el 25 de abril de 2026. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO
«Ellas y ellos, 21 vidas que el Cauca no va a olvidar y que nos comprometemos a honrar y dignificar su memoria.
Que este sea el momento en que el Cauca se levante unido, con la fuerza de su gente, con la dignidad intacta, y le diga al país y al mundo que la vida no se negocia, que la paz no se aplaza y que nunca más permitiremos que la muerte tenga la última palabra», sostuvo el gobernador Guzmán.
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Dolorosa despedida de víctimas fatales por el atentado en la vía Panamericana, el 25 de abril. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO
La más triste de las despedidas
La mitad de las víctimas fatales por la masacre vivía en el corregimiento de La Pedregosa, en el municipio caucano de Cajibío. Esta es una zona donde la misma comunidad se siente orgullosa de haberla declarado como un territorio de paz, sacando adelante con todo el tesón iniciativas comunitarias en torno a cultivos como el café. Todo, por el bien de su gente.
El atentado, cometido por las disidencias de ‘Iván Mordisco’ tuvo a ‘Marlon’ como uno de sus artífices en esa zona desangrada del Cauca.
La tragedia ha continuado para las familias desde que esperaban afuera de las instalaciones del Instituto Nacional de Medicina Legal en Popayán, capital caucana, para corroborar las identidades de los suyos para reclamarlos y luego llevarlos a Cajibío.
En el corregimiento La Pedregosa, de Cajibío, Cauca, dolorosa despedida. Foto:JUAN PABLO RUEDA BUSTAMANTE
Dos días después del ataque, la población realizó un sentido homenaje a las víctimas antes de llevar los féretros al corregimiento de La Pedregosa donde vivía o era originaria la mitad de las víctimas del atentado en la carretera Panamericana.
Este 28 de abril se cumplió el doloroso séquito para sepultar a estos campesinos que nada tuvieron que ver con una guerra declarada por las disidencias de las Farc en la región. Les arrebataron sus vidas de un tajo por el inesperado estallido de un explosivo en la Panamericana.
Allí estaba Elvis Valenzuela Valencia. «Yo perdí a mi madre y a mi hermana. Ellas eran María Etelvina Valencia y Liliana María Valenzuela». El labriego hablaba con la voz entrecortada, tras enterrar a dos de las mujeres que más amaba. Sobre la madre dijo que era una emprendedora echada para adelante. «Ella mantenía aquí, tenía ahí su parcelita de café, su parcelita de caña. Ella misma cogía su café, molía su caña y sacaba la panela a vender al pueblo. Ella hacía tortas. Mantenía ahí con su panadería. Tenía pollitos», contó al decir que la familia de era de tres hijos, entre ellos, su hermana Liliana María.
La panadería estaba en la misma casa de doña Etelvina y lo que cultivaba lo vendía en el casco urbano de Cajibío. Sobre la hermana, de 38 años, «era muy trabajadora. Ella tenía una discapacidad física. Nació con las orejitas tapaditas». Elvis trataba de hablar, pero el dolor lo superó, interrumpiendo su relato en medio de lágrimas.
El día de la tragedia, «fueron a mercar. Ellas venían con unas cositas. Vivían solas». Contó que el padre y la madre no estaban juntos. «Mi mamá construyó sola la casa». Eran mujeres con sueños. Liliana quería operarse sus orejas. Elvis finalizó el relato ante el llanto. Hubo silencio, mientras en su rostro se dibujaba la tristeza y la impotencia sin comprender el porqué de sus muertes, si no tenían nada que ver el conflicto a sangre y fuego que las disidencias han declarado en el suroccidente, donde la población civil se convirtió en su principal víctima.
«Lo ocurrido el 25 de abril, constituye el ataque más brutal y despiadado contra la población civil en décadas en el departamento del Cauca. Pero frente al terrorismo, respondemos con mayor presencia institucional y trabajo integral», dijo el gobernador del Cauca.
El pasado 26 de abril habló de 20 civiles fallecidos, 15 mujeres y cinco hombres, todos mayores de edad; «36 personas heridas, de las cuales tres permanecen en unidades de cuidados intensivos (UCI), y cinco menores de edad que se encuentran fuera de peligro», fue parte de ese reporte.
Al día siguiente, en el Ministerio de Defensa se informó que iban 21 personas sin vida.
Las víctimas se desplazaban en buses y vehículos particulares en la vía Panamericana, el principal corredor que une el interior con el suroccidente colombiano que se volvió una carretera de la muerte, no solo de ahora, sino de los últimos dos años por atentados, secuestros y robos por grupos armados, en especial, los disidentes de las Farc, al servicio de ‘Iván Mordisco’, en alianzas con delincuencia común y bandas criminales.
La mayoría de quienes perecieron por la explosión de un artefacto oculto en un sistema de alcantarillado, en aquel 25 de abril vivían en la vereda La Palma. Esta es una localidad de no más de 500 personas del corregimiento La Pedregosa en el mismo Cajibío.
Su propia población señaló en un documento que La Pedregosa es un territorio de paz que está de duelo.
«Somos una comunidad que construye paz desde la autonomía, desde la gente. Este es un proceso que nació de las entrañas del territorio porque nos negamos a vivir más hechos de violencia y a ser revictimizados», dice un comunicado.
En esa misiva se indica que entre todas las víctimas, más de una de una decena de personas eran parte de un proceso de vida pacífica contra la violencia. «Hoy lamentamos la pérdida de 11 compañeros y compañeras que fueron fundamentales para sembrar reconciliación, diálogo y vida digna en este territorio. Su asesinato vulnera el artículo 11 de la Constitución Política de Colombia que consagra que el derecho a la vida es inviolable y el artículo 22 que reconoce la paz como un deber un deber de obligatorio cumplimiento», dice el comunicado.
De acuerdo con autoridades locales y regionales, 12 personas vivían en el corregimiento La Pedregosa. Una de ellas era José Ciro Puliche, quien tenía 61 años. Era un conductor de un bus escalera o chiva, nombre popular de este medio de transporte en la ruralidad del suroccidente del país, y uno de los habitantes más conocidos de La Pedregosa, pues transportaba a los campesinos de su región, sobre todo, cuando eran días de mercado durante los fines de semana.