Las historias detrás de muertes por procedimientos estéticos irregulares que han conmocionado a Barranquilla: clínicas de garaje, la constante culposa
📅 🕐 23 May 2026🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 9 min de lectura
Compartir:
La reciente muerte de Yulitza Toloza en Bogotá volvió a poner de manifiesto el problema de salud pública que acarrean los procedimientos estéticos irregulares y que tantas veces terminan en tragedia.
LEA TAMBIÉN
El caso, que hoy avanza en investigación, generó conmoción por las irregularidades alrededor de su atención. Pero esa historia, con nombres, decisiones y consecuencias, no es nueva ni exclusiva de la capital.
En Barranquilla, episodios similares han ocurrido durante la última década. No siempre ocupan titulares nacionales. A veces quedan como registros judiciales, como recuerdos familiares o como noticias de un par de días, pero cuando se revisan en conjunto, dejan ver una cadena de tragedias.
Angie Mendoza Cera
El 25 de septiembre de 2015, la muerte de Angie Carolina Mendoza Cera, una joven de 23 años y estudiante de salud ocupacional, conmocionó a Barranquilla y encendió las alarmas sobre la proliferación de centros estéticos ilegales en zonas residenciales.
Angie Mendoza Cera, el único caso que se solucionó en instancia judicial. Foto:Redes sociales
Lo que inició como un procedimiento estético de aumento de glúteos en un apartamento del norte de la ciudad, terminó en una tragedia que expuso la falta de controles y los riesgos de la medicina clandestina.
Mendoza Cera acudió a un edificio residencial ubicado en la calle 84 con carrera 42, en el barrio Ciudad Jardín. El lugar no contaba con la habilitación de la Secretaría de Salud Distrital ni con la infraestructura médica necesaria para atender una emergencia; se trataba de un espacio residencial adaptado con camillas para realizar intervenciones invasivas.
Durante la aplicación de la sustancia mal llamada ‘biopolímeros’ (porque de ‘bio’ no tiene nada), la joven sufrió una embolia pulmonar que derivó en un paro cardiorrespiratorio. Ante la gravedad de la situación y la ausencia de equipos de reanimación, quienes realizaban el procedimiento la trasladaron de urgencia al Hospital Niño Jesús, donde ingresó sin signos vitales. Los acompañantes abandonaron el centro asistencial tras dejar el cuerpo.
La investigación de la Fiscalía General de la Nación permitió determinar que el lugar era administrado por personas sin títulos profesionales en medicina ni cirugía plástica. Días después del deceso, las autoridades capturaron a una mujer identificada como la presunta responsable de coordinar el sitio y aplicar las sustancias, a quien se le imputaron cargos por homicidio con dolo eventual.
Yineth Rodríguez
El 7 de junio de 2017, un nuevo caso estremeció el panorama de la medicina con fines estéticos en Barranquilla. Yineth Liliana Rodríguez Pabón, una joven de 28 años que residía en Miami (Estados Unidos) y había viajado a la capital del Atlántico para someterse a una intervención de senos, falleció tras sufrir severas complicaciones de salud.
Yineth vino a este lugar. Hoy en día, ya no funciona este sitio; o no con la misma razón social. Foto:Redes sociales
El hecho encendió las alertas debido a que, a diferencia de los entornos clandestinos tradicionales, el procedimiento se llevó a cabo en un centro que operaba bajo una aparente formalidad institucional.
Rodríguez Pabón acudió a las instalaciones del centro médico Estetic Group, un establecimiento con reconocimiento comercial y dirección fija en la ciudad. Durante el transcurso de la intervención quirúrgica, el estado de salud de la paciente se deterioró drásticamente al registrar tres paros cardíacos consecutivos, lo que evidenció una crisis hemodinámica severa en el quirófano.
Ante la gravedad del cuadro clínico y la necesidad de un soporte vital avanzado, la joven fue trasladada de urgencia a la Clínica Portoazul, una institución de alta complejidad en el norte de la ciudad. A pesar de los esfuerzos de las unidades de cuidados intensivos, Rodríguez Pabón falleció horas después de su ingreso debido al daño sistémico derivado de los paros cardiorrespiratorios.
El deceso de la ciudadana colombo-estadounidense dio pie a una investigación formal por parte de las autoridades judiciales y de la Secretaría de Salud Distrital. El caso expuso una problemática compleja, ya que si bien contaban con fachadas comerciales legítimas y registros vigentes, la realidad es que operaban en el límite de las competencias autorizadas para realizar cirugías plásticas de alta complejidad.
La tragedia de Yineth Liliana Rodríguez modificó el eje de la discusión pública en Barranquilla, trasladando el foco desde los centros estrictamente «de garaje» hacia la necesidad de auditar los protocolos de emergencia, la idoneidad del personal médico contratado por estas firmas y la capacidad real de los quirófanos particulares para responder a complicaciones intraoperatorias críticas.
Carolina Marenco Lauren
El 24 de abril de 2025, el fallecimiento de Carolina Isabel Marenco Lauren, de 28 años, confirmó que los riesgos asociados a los procedimientos estéticos ilegales en Barranquilla no habían desaparecido, sino que habían mutado en su forma de operar.
Carolina Marenco Lauren murió en el mismo lugar donde trabajaba, a manos de una compañera laboral. Foto:Redes sociales
La joven perdió la vida tras someterse a una liposucción en un consultorio médico del norte de la ciudad; un espacio que, a pesar de tener una apariencia profesional y formal, carecía de la habilitación legal para realizar intervenciones quirúrgicas de carácter invasivo.
Marenco Lauren trabajaba allí como cosmetóloga. Las indagaciones preliminares de las autoridades, entre ellas la Fiscalía General de la Nación, señalaron que la cirugía se habría llevado a cabo presuntamente sin el consentimiento ni la supervisión de los propietarios directos o profesionales principales del lugar.
En su lugar, el procedimiento fue ejecutado por una colaboradora y compañera del consultorio que no contaba con las credenciales ni las autorizaciones legales requeridas para ejercer la cirugía plástica, ya que sólo era instrumentadora quirúrgica.
Durante la intervención, el manejo y la dosificación de la anestesia local —particularmente la lidocaína— emergieron como los factores críticos que desencadenaron una severa complicación médica en la paciente, de la cual no pudo ser reanimada debido a la falta de infraestructura de soporte vital en el sitio.
Lea aquí una guía resumida de los casos recopilados en esta nota.
Este deceso reactivó las exigencias de la comunidad hacia la Secretaría de Salud y los entes de control para implementar auditorías e inspecciones más estrictas y sorpresivas en los centros de consulta externa, con el fin de detectar y sancionar la realización oculta de procedimientos de alta complejidad en espacios no autorizados. Ese lugar sigue operando, pero hay un proceso judicial en curso por la muerte de Marenco.
Luz Estela Machado
El 31 de julio de 2025, un nuevo caso de presunta negligencia médica en procedimientos estéticos cobró la vida de Luz Estela Machado Rodríguez, de 54 años, en el suroccidente de Barranquilla.
Luz Estela Machado trabajaba hace muchos años en gimnasios y centros de entrenamiento. Foto:Redes sociales
La mujer trabajaba en un gimnasio y falleció tras acudir a un inmueble residencial con el objetivo de someterse a un tratamiento de modificación corporal en los glúteos, en una práctica clandestina y en un entorno no apto para la medicina invasiva.
Machado Rodríguez se trasladó hasta una vivienda particular para que se le administrara una sustancia inyectable de uso estético. Según los reportes preliminares, el procedimiento se ejecutó de manera informal, omitiendo las revisiones de antecedentes clínicos de la paciente y sin el uso de productos con registros sanitarios vigentes o certificaciones de seguridad que avalaran su aplicación en seres humanos.
Poco después de recibir la inyección, el organismo de la mujer manifestó una reacción adversa de alta gravedad. Ante el rápido deterioro de su estado de salud y debido a que la vivienda carecía de equipos de soporte vital o personal calificado para contener una crisis de tal magnitud, los allegados gestionaron su traslado a un centro hospitalario de la ciudad, donde el personal de urgencias confirmó su deceso. Le habían inyectado polímeros no aptos para el cuerpo humano.
El caso más reciente: Yuleidis Charris Reales
El 6 de abril de 2026, Yuleidis Fernanda Charris Reales, una mujer de 40 años, falleció en Barranquilla debido a un shock séptico severo derivado de complicaciones posteriores a una cirugía estética.
El caso más reciente es de Yuleidis Charris Reales, oriunda de Santo Tomás. Foto:Redes sociales
La intervención quirúrgica, consistente en una liposucción con procedimientos complementarios, se llevó a cabo el pasado 30 de marzo en una vivienda particular del barrio Las Nieves, en el suroriente de la ciudad, un espacio residencial que carecía de las autorizaciones sanitarias y la infraestructura exigida para cirugías invasivas.
Tras someterse al procedimiento el 30 de marzo, Charris Reales retornó a su cotidianidad, pero con el paso de los días empezó a manifestar dolores agudos y un deterioro progresivo en su estado de salud. Los síntomas, que inicialmente no recibieron un manejo especializado en un entorno hospitalario, correspondían a los signos de una infección bacteriana generalizada en desarrollo.
Ante el agravamiento de su condición física, los familiares gestionaron su traslado inicial a un centro de salud local, desde donde fue remitida de urgencia a una institución médica de mayor complejidad debido a la gravedad de su estado. Los médicos especialistas diagnosticaron un shock séptico severo, un cuadro irreversible que ya había comprometido de manera sistémica sus órganos vitales, provocando su deceso días después de la operación.
LEA TAMBIÉN
Este último deceso compone un ciclo de alertas en la capital del Atlántico que demuestra los riesgos de la medicina estética informal. La falta de un soporte institucional priva a los pacientes de una respuesta médica inmediata ante las complicaciones posteriores, transformando infecciones tratables en emergencias mortales y evidenciando que la clandestinidad en la salud cobra facturas definitivas cuando la falta de supervisión médica profesional se impone.
También te podría interesar:
Fueron más de cinco horas las audiencias judiciales. Foto:EL TIEMPO