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Los likes no nos afectan a todos igual: si tienes FOMO, tu cerebro reacciona diferente cuando recibes uno, y esto es lo que el electroencefalograma revela

📅 🕐 24 May 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 4 min de lectura
Los likes no nos afectan a todos igual: si tienes FOMO, tu cerebro reacciona diferente cuando recibes uno, y esto es lo que el electroencefalograma revela
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Imagina que subes una foto. Pasan veinte minutos. Ningún like. Esa pequeña punzada de incomodidad que sientes (o que siente alguien que conoces) tiene ahora un correlato medible en las ondas cerebrales. Un equipo de investigadores de la Universidad Normal del Noroeste de China ha publicado en el Journal of Affective Disorders un experimento que coloca electrodos en el cuero cabelludo de personas con distintos niveles de FOMO, el Fear of Missing Out (esa sensación constante de que los demás están viviendo algo de lo que tú estás excluido), y les muestra iconos de pulgar arriba y pulgar abajo mientras registra su actividad neural en tiempo real. Lo que encontraron ayuda a explicar, con datos concretos de EEG, por qué algunas personas no pueden dejar de revisar el móvil.

La señal que delata al cerebro ansioso

El experimento dividió a 67 estudiantes universitarios en dos grupos según su puntuación en una escala de FOMO validada: 32 con FOMO alto y 35 con FOMO bajo. Todos completaron la misma tarea: una variante del Social Incentive Delay Task, una prueba diseñada para provocar y medir la respuesta cerebral ante la aprobación o el rechazo social. Mientras reaccionaban a los estímulos, un electroencefalograma registraba sus señales eléctricas cerebrales con resolución de milisegundos.

Los investigadores se centraron en dos componentes específicos. El primero, la FRN (feedback-related negativity), refleja la evaluación automática e instantánea del cerebro ante un resultado: bueno o malo. El segundo, el P300, es una onda positiva que aparece entre 300 y 600 milisegundos después del estímulo, y el P300 mide cuántos recursos cognitivos invierte el cerebro en procesar ese estímulo: cuanto mayor es su amplitud, mayor es la inversión atencional.

l componente P300 del electroencefalograma mide el volumen de recursos cognitivos que el cerebro dedica a procesar un estímulo.
l componente P300 del electroencefalograma mide el volumen de recursos cognitivos que el cerebro dedica a procesar un estímulo.

El resultado de la FRN fue el mismo en los dos grupos. La gran diferencia apareció en el P300, y solo en una dirección muy concreta: cuando el icono era un pulgar arriba, el grupo con FOMO alto mostraba picos de P300 significativamente mayores que el de FOMO bajo (p = .003). Ante el pulgar abajo (el rechazo) no había ninguna diferencia entre grupos.

El cerebro con FOMO alto no es más sensible al rechazo que el de cualquier persona. Solo ante la aprobación —el pulgar arriba— la diferencia se vuelve medible, en milisegundos, en una onda eléctrica.

El cerebro con FOMO alto no está más alerta ante las señales sociales en general: está hipersintonizado con la aprobación. El rechazo le afecta igual que a cualquiera. La validación, en cambio, le genera una respuesta neural cuantitativamente distinta.

Por qué ese like pesa más

La interpretación que proponen los autores conecta este hallazgo con la Teoría de la Autodeterminación: el FOMO no surge del deseo de recompensas externas, sino de una amenaza a la necesidad psicológica de pertenencia. Cuando alguien siente que no encaja, que se queda fuera, recurre a las redes sociales como mecanismo compensatorio. Y en ese contexto de necesidad activa, un like no es solo un número: es una señal de que perteneces, de que alguien te ve.

Eso explica el P300 elevado. Zhichen Chen y sus colegas interpretan que las personas con FOMO elevado asignan mayor salience motivacional al feedback positivo: el cerebro invierte más en procesarlo porque lo necesita más. Y ese ciclo de necesitar, recibir y volver a necesitar es, probablemente, parte del motor que impulsa el uso problemático de las plataformas.

Lo que el estudio no dice

Antes de sacar conclusiones tajantes, conviene ser precisos sobre los límites del experimento. La muestra (67 estudiantes universitarios chinos) es pequeña y culturalmente específica. Las normas de validación digital varían entre culturas; lo que un like significa en Shanghái puede pesar diferente que en Madrid. El hallazgo necesita replicación en poblaciones más amplias y diversas.

¿El FOMO genera la hipersensibilidad cerebral, o la hipersensibilidad genera el FOMO? El experimento detecta la diferencia. No puede decir cuál llegó primero.

Además, la tarea de laboratorio es artificial: los participantes ven iconos en pantalla, no sus propios perfiles de Instagram. Y el diseño no es longitudinal, por lo que la dirección causal entre FOMO y la hipersensibilidad neural sigue siendo una pregunta abierta.

Lo que sí puede afirmarse con los datos en la mano es que la ansiedad ante lo que te estás perdiendo no es solo un estado de ánimo. Deja una firma en el cerebro que cambia la forma en que ese cerebro procesa algo tan cotidiano como un pulgar levantado en una pantalla. Y esa firma, de momento, apunta en una sola dirección: hacia arriba.

Referencias

  • Chen, Z., Wang, J., & Li, J. (2025). Chasing the «Like»: High FoMO elevates P300 responses to positive social feedback. Journal of Affective Disorders. DOI: 10.1016/j.jad.2025.121064

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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