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Arqueólogos encuentran en Cerdeña una “cápsula del tiempo” ritual de hace 3.000 años dentro de una torre monumental nurágica

📅 🕐 25 May 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 8 min de lectura
Arqueólogos encuentran en Cerdeña una “cápsula del tiempo” ritual de hace 3.000 años dentro de una torre monumental nurágica
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Durante siglos, las enormes torres de piedra que dominan el paisaje de Cerdeña han sido uno de los grandes enigmas de la arqueología mediterránea. Estas construcciones ciclópeas, conocidas como nuragas, salpican prácticamente toda la isla y forman parte de una cultura tan singular como todavía parcialmente desconocida. Se calcula que existen cerca de 7.000 repartidas por el territorio sardo, levantadas entre aproximadamente el 1700 y el 1100 a.C., pero todavía hoy los investigadores discuten cuál era exactamente su función: fortalezas, residencias aristocráticas, centros de reunión o espacios rituales.

Ahora, una nueva investigación centrada en el yacimiento de Nuraghe Barru, en el sur de Cerdeña, está aportando una pieza clave para entender qué ocurrió con estos monumentos cuando la sociedad nurágica comenzó a transformarse al final de la Edad del Bronce. Tal y como ha revelado un estudio publicado en Open Archaeology, algunas de estas torres no fueron abandonadas ni perdieron importancia con la aparición de nuevos santuarios y templos durante la Edad del Hierro. Al contrario: siguieron siendo lugares cargados de simbolismo donde se celebraban rituales complejos y donde convergían redes de intercambio, prestigio y poder.

El trabajo, dirigido por investigadores de la Universidad de Tübingen en colaboración con especialistas italianos en patrimonio arqueológico, ha analizado depósitos rituales hallados en el interior del complejo de Barru utilizando técnicas de arqueometría, petrográfica cerámica y análisis químicos de metales. El resultado dibuja una imagen mucho más dinámica de la Cerdeña nurágica de finales del II milenio a.C., en la que distintas comunidades seguían conectadas entre sí a través del intercambio de objetos, tradiciones y prácticas ceremoniales.

Un pozo sellado durante más de 3.000 años

El hallazgo más llamativo apareció en el interior de la propia estructura. Durante las excavaciones arqueológicas, los investigadores descubrieron una cisterna-pozo cuidadosamente sellada con losas de piedra caliza. En el fondo no había simples restos domésticos ni basura acumulada por abandono. Lo que encontraron fue un depósito deliberado compuesto por fragmentos de cerámica, huesos humanos y animales y varios recipientes excepcionales.

Entre las piezas aparecieron jarras askoides —formas características de la cultura nurágica asociadas frecuentemente al consumo de líquidos—, una pequeña ánfora miniaturizada y, sobre todo, un extraño recipiente ceremonial de cuatro asas que destaca por su rareza dentro de la arqueología sarda. Todo el conjunto parecía haber sido colocado intencionadamente antes de cerrar el pozo para siempre.

Los arqueólogos consideran especialmente significativa la fragmentación de las vasijas. Muchas aparecieron rotas de forma deliberada antes de ser depositadas en la estructura hidráulica, una práctica ritual documentada en distintos contextos mediterráneos de la Protohistoria. Después, el acceso fue clausurado cuidadosamente utilizando grandes losas de piedra, como si la ceremonia hubiese supuesto el final simbólico de aquel espacio.

El complejo nurágico de Barru, donde se localiza la cisterna-pozo ritual. El gran nuraga de varias torres aparece rodeado por un conjunto de cabañas de planta mayoritariamente circular
El complejo nurágico de Barru, donde se localiza la cisterna-pozo ritual. El gran nuraga de varias torres aparece rodeado por un conjunto de cabañas de planta mayoritariamente circular. Foto: Amir Ahmadpour/Lars Heinze

Pero las sorpresas no terminaban ahí. En una escalera cercana, que conducía hacia la parte superior de la torre, los excavadores localizaron otro conjunto singular: una espada de bronce de casi un metro de longitud, tres objetos metálicos con forma de cuchilla interpretados como posibles navajas rituales y un bloque de cobre.

La disposición de estos materiales y el hecho de que posteriormente el acceso a la escalera quedara bloqueado refuerzan la idea de que no se trató de un abandono casual del monumento. Todo apunta a una transformación ritual del edificio.

El complejo nurágico de Barru, en el centro-sur de Cerdeña, conservó actividad ritual siglos después del final de la Edad del Bronce.

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es el análisis del origen de las cerámicas encontradas en el pozo. Los investigadores aplicaron técnicas de petrográfica, una metodología que permite identificar los minerales presentes en las arcillas y determinar de qué regiones proceden.

Los resultados fueron sorprendentes. La mayoría de las vasijas no habían sido fabricadas en las inmediaciones de Nuraghe Barru. Sus composiciones mineralógicas las relacionan con diferentes zonas geológicas de Cerdeña, algunas situadas a más de 40 kilómetros de distancia.

Esto significa que aquellos objetos viajaron por la isla en una época en la que no existían carreteras ni estructuras estatales centralizadas. Tal y como indica el estudio, el asentamiento de Barru debió formar parte de una red de intercambios mucho más amplia de lo que tradicionalmente se había pensado para la Cerdeña nurágica.

Algunas cerámicas parecen proceder de regiones volcánicas del interior sardo, mientras que otras contienen inclusiones minerales vinculadas a áreas metamórficas y plutónicas alejadas del yacimiento. La diversidad es tan grande que los investigadores creen que el conjunto refleja conexiones estables entre distintas comunidades de la isla.

El dato resulta especialmente relevante porque coincide con un periodo histórico de profundos cambios sociales. Entre aproximadamente el 1200 y el 800 a.C., la sociedad nurágica comenzó a reorganizarse. La construcción de grandes nuragas prácticamente desapareció y empezaron a proliferar santuarios, pozos sagrados y edificios ceremoniales vinculados al agua.

Durante mucho tiempo, los arqueólogos pensaron que este cambio implicaba también una pérdida de importancia de las antiguas torres. Sin embargo, Barru demuestra que algunos de estos monumentos siguieron ocupando un lugar central en la vida simbólica y política de sus comunidades.

Selección de cerámicas y objetos metálicos hallados en el yacimiento de Nuraghe Barru
Selección de cerámicas y objetos metálicos hallados en el yacimiento de Nuraghe Barru. Fuente: Pilo y Usai, 2020 / Lionello F. Morandi

Una espada ceremonial y posibles influencias de Italia continental

Los análisis realizados sobre los objetos metálicos también aportan pistas importantes. Utilizando fluorescencia de rayos X portátil, el equipo estudió la composición química de la espada y de las piezas similares a cuchillas.

Los resultados muestran aleaciones con un contenido muy elevado de cobre y cantidades relativamente bajas de estaño, algo habitual en ciertos objetos rituales nurágicos. La espada, de hecho, encaja con otros ejemplares ceremoniales encontrados en depósitos votivos de Cerdeña y que probablemente nunca estuvieron destinados al combate real.

Su función habría sido principalmente simbólica. En el Mediterráneo de finales de la Edad del Bronce, las armas rituales desempeñaban un importante papel en ceremonias vinculadas al prestigio, la autoridad o el culto.

Más intrigantes todavía son los tres objetos interpretados como posibles navajas. Su forma recuerda a piezas documentadas en la Italia peninsular durante el inicio de la Edad del Hierro, lo que sugiere contactos culturales entre Cerdeña y otras regiones mediterráneas. Sin embargo, el análisis químico apunta a que probablemente fueron fabricadas localmente, imitando modelos extranjeros en lugar de ser importaciones directas.

Ese detalle encaja con la imagen de una Cerdeña plenamente integrada en las redes mediterráneas de intercambio durante el final de la Edad del Bronce. La isla mantenía contactos con comunidades de la península italiana, del mundo micénico y posiblemente también con circuitos comerciales más amplios conectados con el Mediterráneo oriental.

Vista aérea del yacimiento de Nuraghe Barru, situado en la zona centro-sur de la isla de Cerdeña
Vista aérea del yacimiento de Nuraghe Barru, situado en la zona centro-sur de la isla de Cerdeña. Foto: Lars Heinze

Investigadores creen que el yacimiento formaba parte de una red de intercambio que conectaba distintas regiones de Cerdeña hace más de 3.000 años.

Un paisaje sagrado que estaba cambiando

El caso de Nuraghe Barru está ayudando a redefinir cómo entienden los arqueólogos el final de la civilización nurágica clásica. Lejos de ser estructuras olvidadas, algunas torres continuaron teniendo una enorme carga simbólica siglos después de su construcción.

La investigación sugiere que estos lugares actuaban como escenarios donde se negociaban identidades, alianzas y formas de poder en un momento de transformación social. Mientras nuevos santuarios adquirían protagonismo en distintos puntos de Cerdeña, ciertos nuragas siguieron funcionando como centros rituales vinculados a antiguas tradiciones locales.

La asociación entre agua, depósitos votivos y cerámicas especiales refuerza además la importancia religiosa que debieron tener estas estructuras. El agua desempeñó un papel fundamental en muchos cultos mediterráneos protohistóricos, y en Cerdeña existen numerosos ejemplos de pozos sagrados vinculados a prácticas ceremoniales.

Barru parece situarse precisamente en ese punto intermedio entre continuidad y cambio. El monumento seguía siendo antiguo incluso para las comunidades que realizaron aquellos rituales, pero lejos de perder significado, fue reinterpretado y reutilizado dentro de un nuevo contexto social y religioso.

Los investigadores creen que este tipo de estudios interdisciplinarios permitirá comprender mucho mejor cómo evolucionó la sociedad nurágica durante los siglos que precedieron al contacto con fenicios y otros pueblos mediterráneos.

Y quizá también ayude a resolver uno de los grandes misterios de Europa occidental: cómo una civilización capaz de levantar miles de torres monumentales transformó sus estructuras de poder y sus espacios sagrados sin desaparecer por completo de la memoria colectiva de la isla.

Referencias

  • Amicone, S., Tiezzi, V., Broisch-Höhner, M., Freund, K. P., Heinze, L., Morandi, L. F., … Pilo, C. (2026). Ritual and connectivity in Nuragic Sardinia: An interdisciplinary study of ceramics and metalwork from nuraghe Barru. Open Archaeology12(1). doi:10.1515/opar-2025-0078

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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