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Economía y Finanzas

Francia tiene todas las papeletas para ser la primera gran economía europea en caer en recesión técnica por la guerra

📅 🕐 29 May 2026🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 7 min de lectura
Francia tiene todas las papeletas para ser la primera gran economía europea en caer en recesión técnica por la guerra
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Algunos analistas lo han venido advirtiendo: las economías europeas iban a ir viendo a cámara lenta cómo los temores de estanflación se iban a convertir en temores a la recesión. En efecto, la segunda mayor economía de la eurozona, Francia, tiene todas las papeletas para ser la primera de las ‘cuatro grandes’ -el club junto a Alemania, Italia y España- en registrar una recesión técnica en el segundo trimestre, a tenor de los datos conocidos este viernes. Aunque el conflicto en Irán se acabase mañana mismo, el daño ya está hecho y se antoja difícil una espectacular remontada en junio. De fondo, el cuadro es preocupante en la medida en que este golpe al crecimiento tiene al otro lado a un repunte inflacionario que va a más dada la crisis energética que se sufre.

Este viernes por la mañana, el instituto estadístico oficial de Francia, el INSEE, ha revisado a la baja el crecimiento del PIB del primer trimestre hasta el -0,1% (desde una estimación inicial del 0%). Esta revisión ya lo sitúa en desventaja frente a los registrados por Alemania (0,3%), Italia (0,2%) y España (0,6%). Los datos del PIB galo del primer trimestre mostraron un descenso del 0,2% en el gasto de los consumidores y una caída del 0,4% en la inversión empresarial. El comercio tuvo una contribución negativa, ya que las exportaciones cayeron un 3,5%.

El ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, ha afirmado que la atonía registrada a principios de año se debió en parte a la incertidumbre sobre el retraso en la aprobación del presupuesto, lo que había hecho que las empresas y los hogares se mostraran reticentes a invertir. «Seguimos atentos, sin caer en el alarmismo», ha declarado Lescure en unas declaraciones en las redes sociales.

Los indicios que va arrojando el segundo trimestre, ya con el impacto de la guerra más que meridiano, son poco halagüeños. A lo largo del trimestre, con abril y mayo ya en el retrovisor, el poder adquisitivo de los hogares se ha reducido, la tasa de ahorro ha vuelto a aumentar y el consumo ha caído. La receta esperada en el momento actual.

Los datos más recientes confirman este mayor debilitamiento en Francia. El consumo de bienes se redujo notablemente en abril (-0,5% intermensual, tras un 0,9% en marzo). No solo disminuyó el consumo de energía, sino que el gasto en bienes manufacturados también se ralentizó bruscamente. El consumo de energía registró el descenso más acusado, con un -2,9%, lo que refleja un menor gasto tanto en productos petrolíferos como en electricidad, mientras que el gasto en bienes duraderos también mostró un cambio de tendencia visible, cayendo un 0,5%.

Estos números ofrecen un primer indicio del posible impacto del conflicto con Irán en la actividad del segundo trimestre y se hace eco de los malos datos de ventas minoristas en España publicados ayer, señalan desde Oxford Economics. En el caso francés, la confianza de los consumidores se deterioró significativamente en mayo, alcanzando su nivel más bajo desde marzo de 2023. Los hogares se están volviendo más pesimistas sobre su situación financiera y su disposición a realizar compras importantes se ha debilitado notablemente.

La dura realidad para Francia es que la economía no solo comenzó el año en una situación más débil de lo esperado, sino que también se ha deteriorado aún más en las últimas semanas. Los indicadores en general apuntan a una marcada pérdida de impulso. «Esperamos que el PIB se contraiga de nuevo en el segundo trimestre, lo que empujaría a Francia a una recesión técnica (definida como dos trimestres consecutivos de caída de la producción)», constata Charlotte de Montpellier, economista de ING en una nota para clientes.

«El rápido deterioro de las encuestas, especialmente en el sector de los servicios, significa que Francia corre el riesgo de entrar en una recesión técnica en el segundo trimestre, y nuestra previsión de estancamiento del PIB para este trimestre se ve rodeada de crecientes riesgos a la baja», coincide Leo Barincou, economista sénior de Oxford Economics.

Con estos guarismos y estas previsiones, el objetivo de crecimiento del Gobierno galo, fijado en un 0,9% para este año, parece ahora claramente inalcanzable. Un crecimiento de alrededor del 0,6% representaría el mejor de los casos, señalan desde ING. En un entorno fiscal ya de por sí muy limitado, en el que el Gobierno pretende reducir el déficit al 5% este año, prácticamente no hay margen para medidas de apoyo fiscal adicionales, mete el dedo en la llaga De Montpellier.

El lienzo francés se antoja endiablado más allá de que ningún grande de la eurozona lo tiene fácil por unas cuestiones o por otras. Según la Comisión Europea, se prevé que el déficit alcance el 5,1% en 2026 y el 5,7% en 2027, a pesar de unas hipótesis de crecimiento relativamente optimistas. Asimismo, se prevé que la deuda pública aumente hasta el 118% del PIB en 2026 y el 120% en 2027. Con las elecciones presidenciales de 2027 a la vuelta de la esquina y sin una mayoría parlamentaria clara, es probable que la sostenibilidad fiscal siga siendo una preocupación clave en los próximos meses.

Los últimos indicadores adelantados de actividad ya han dado la voz de alarma. La actividad empresarial francesa se contrajo en mayo al ritmo más rápido en cinco años y medio, a medida que el aumento de los precios de la energía ha afectado a consumidores y empresas. El índice compuesto de gestores de compras (PMI) de S&P Global ha caído hasta 43,5 puntos en mayo desde 47,6 en abril, manteniéndose por debajo de la marca de 50 que separa la expansión de la contracción por quinto mes consecutivo. Los analistas encuestados por Bloomberg habían previsto una ligera mejora.

Tanto el indicador manufacturero como el de servicios se desplomaron, y las empresas señalaron que la guerra con Irán está elevando los costes del combustible y la energía y provocando una «angustia económica» más generalizada, según S&P. «Esta crisis ha aumentado considerablemente los riesgos de recesión para la segunda economía más grande de la zona del euro», explicaba Joe Hayes, economista principal de S&P Global Market Intelligence, en el comunicado con los datos la semana pasada, calificando las cifras de «desastrosas». «La preocupación es que un aumento más generalizado del nivel general de precios de la economía aumente el riesgo de una mayor destrucción de la demanda», añadía.

Inflación en máximos de dos años

Junto a la revisión del PIB francés, los datos de inflación publicados por el INSEE corroboran el complejo escenario. La inflación medida por el IPC subió al 2,4% interanual en mayo, frente al 2,2% de abril y al 1,7 %de marzo, impulsada principalmente por el aumento de los precios de la energía (+16,8 % interanual). La inflación de los servicios también repuntó ligeramente hasta el 2% (desde el 1,8 % de abril), aunque se mantiene por debajo del nivel registrado en marzo.

A pesar del aumento de los precios de los alimentos frescos, la inflación de los alimentos sigue contenida en el 1,2% interanual. Mientras tanto, los precios de los productos manufacturados continúan bajando (-0,6% interanual). El índice armonizado de precios al consumo (IAPC), seguido de cerca por el Banco Central Europeo, aumentó hasta el 2,8% en mayo desde el 2,5% de abril. Aunque se situó ligeramente por debajo de las expectativas, supone la lectura más alta desde 2024, redoblando la preocupación más allá de que todavía no se espera una crisis inflacionaria como la de 2022.

«Las últimas cifras están en línea con nuestras expectativas. El proceso inflacionista aún no ha terminado, y el crecimiento de los precios podría seguir consolidándose en los próximos meses. Dicho esto, el riesgo de una nueva crisis inflacionista similar a la de 2022 sigue siendo muy limitado, en gran parte debido a la debilidad de la demanda interna. Como resultado, es probable que la inflación francesa se mantenga por debajo de la de las economías vecinas de la zona del euro a corto plazo», rubrica De Montpellier desde ING.

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