Entre el miedo y los escombros: habitantes del Cauca salieron de manera masiva a las urnas para cicatrizar con esperanza las heridas de la violencia
📅 🕐 hace 7 d🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 4 min de lectura
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Entre el miedo y la esperanza por un futuro próspero, distante de un ambiente de miedo, muerte y destrucción, habitantes del Cauca salieron a las urnas a elegir al nuevo presidente de la República.
Un poco más de un millón de habitantes (1.075.975) estaban habilitados para votar en un departamento azotado por la violencia.
Para muchos, el gran reto era salir a votar por temor a las represalias de grupos armados ilegales que delinquen en buena parte de la región, pese a los robustos dispositivos de seguridad.
El despliegue de la Fuerza Pública en Suárez fue amplio, con el fin de garantizar las votaciones. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO
Entre el miedo y la tranquilidad
Desde el ingreso por el norte del departamento, en el municipio de Timba, donde estructuras como las disidencias han elevado sus drones para generar destrucción en la Fuerza Pública y la población civil, se respiraba un ambiente de tensa tranquilidad, brindada por la gran cantidad de uniformados del Ejército, acompañados de tanquetas blindadas y vehículos fuertemente artillados.
Esa misma presencia armada conformada por cinco pelotones de refuerzo, tal como lo había anunciado el viernes el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, también se notó en otros de los municipios golpeados por la violencia, como Suárez y Buenos Aires.
Por momentos, el temor de otras épocas parecía cosa del pasado para los caucanos. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO
La asistencia a votar en estos municipios se notaba algo tímida, sin el estropicio habitual de otras épocas, con la particularidad de la ausencia de publicidad de las diferentes campañas políticas.
Con el paso de las horas, el miedo se perdió y la asistencia a las urnas aumentó de manera masiva. Incluso en Buenos Aires, donde aún quedan los restos de la barbarie y destrucción que dejaron los explosivos de las disidencias de las Farc; un municipio donde la Alcaldía, el Banco Agrario y 15 viviendas aún están convertidas en escombros. En medio de ese panorama perturbador, sus habitantes salieron a votar.
Los habitantes de Buenos Aires buscan cicatrizar la huella de violencia. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO
Juego de poderes
Uno de los puntos llamativos de estas votaciones en el Cauca fue el juego de poderes entre los grupos armados ilegales y el Gobierno Nacional, representado por su Fuerza Pública.
Lejos de los enfrentamientos previstos en un departamento con presencia activa de disidencias, la jornada electoral operó como un teatro de guerra simbólica.
Vías del Cauca estuvieron custodiadas por tanquetas y equipos artillados. Foto:JUAN PABLO RUEDA BUSTAMANTE
Los ‘disparos’ fueron narrativos: carteles de coacción territorial y movimientos tácticos del Estado, compitiendo por el control psicológico del espacio público.
Frente al despliegue castrense y policial en los corredores estratégicos del Cauca, los espacios públicos fueron colonizados por la propaganda de los grupos armados.
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Los carteles de las disidencias operaron en dos frentes: la intimidación y el marcado territorial se entrelazaron con una narrativa de ‘beneficencia’, llamados a proteger el medio ambiente y la autoproclamación como gestores de proyectos sociales, en un claro intento de construir legitimidad frente a la población civil.
Al final de la jornada, no hubo contratiempos ni acciones que lamentar ni que llenaran de sangre las páginas de los periódicos. Solo tranquilidad, algo de tensión y, sobre todo, esperanza de un nuevo florecimiento del departamento.