La revolución química de Ronald Norrish
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¿Cómo se puede estudiar algo que ocurre en la millonésima parte de un segundo? Durante la primera mitad del siglo XX, la ciencia se topaba con un muro invisible: las reacciones químicas rápidas. Se sabía cómo empezaban y cómo terminaban, pero el «entremedias» era un misterio absoluto.
Esta es la historia de Ronald George Wreyford Norrish, el químico británico que no solo desafió los límites de la física, sino que coinventó la técnica para «congelar» el tiempo y observar los secretos más íntimos de la materia, un hito que le valió el Premio Nobel de Química en 1967.
¿Quién fue Ronald Norrish? Los inicios de una mente brillante
Nacido en Cambridge el 9 de noviembre de 1897, la vida de Ronald Norrish estuvo profundamente ligada a la prestigiosa universidad de su ciudad natal. Aunque su educación se vio interrumpida por la Primera Guerra Mundial —donde sirvió como oficial de artillería y llegó a ser prisionero de guerra en Alemania—, su regreso a las aulas marcó el inicio de una carrera fulgurante.
Norrish se doctoró en química y pronto se convirtió en una de las figuras más influyentes del Laboratorio de Fisicoquímica de Cambridge. Sus primeros trabajos se centraron en la fotoquímica, la rama de la ciencia que estudia cómo la luz interactúa con las moléculas y desencadena reacciones. Sin embargo, su mayor contribución al mundo no vendría de lo que ya se podía ver, sino de lo que aún era invisible.
El nacimiento de la Fotólisis de Destello (Flash Photolysis)
Hasta la década de 1940, medir la velocidad de las reacciones químicas que duraban menos de una milésima de segundo se consideraba teóricamente imposible. Los científicos asumían que estos procesos eran tan veloces que jamás podrían registrarse de forma directa.
Norrish, junto a su brillante discípulo George Porter, decidió cambiar las reglas del juego. Inspirados por los avances tecnológicos en radares y flashes fotográficos desarrollados durante la Segunda Guerra Mundial, diseñaron un método revolucionario: la fotólisis de destello (flash photolysis).
(Foto: Nobel Foundation)
¿Cómo funciona este método revolucionario?
El concepto básico es tan elegante como potente:
-El pulso de bombeo: Se somete a una mezcla química a un destello de luz increíblemente potente y corto. Este impacto energético rompe los enlaces de las moléculas, creando fragmentos altamente reactivos llamados radicales libres.
-El pulso de sondeo: Fracciones de segundo después, se envía un segundo destello de luz más débil para analizar, mediante espectroscopia, qué está ocurriendo exactamente en esa muestra.
Al repetir este proceso variando los intervalos de tiempo por millonésimas de segundo, Norrish y Porter lograron crear una suerte de «película fotográfica» del proceso químico. Por primera vez en la historia, la ciencia podía ver los estados intermedios y efímeros de una reacción.
El Premio Nobel de Química de 1967
Este avance no solo derribó un dogma científico, sino que fundó un campo completamente nuevo: la cinética química de reacciones rápidas. El impacto fue tan masivo para la biología, la medicina y la industria que la Academia Sueca no tardó en reconocerlo.
En 1967, Ronald Norrish recibió el Premio Nobel de Química, compartido con su colega George Porter y con el físico alemán Manfred Eigen (quien había desarrollado métodos alternativos de relajación para el mismo propósito).
«Sus contribuciones han permitido a los químicos estudiar los eventos primarios que ocurren en los sistemas químicos durante escalas de tiempo extremadamente cortas», destacó el comité del Nobel durante la ceremonia.
De la fotoquímica a la femtoquímica
Ronald Norrish falleció el 7 de junio de 1978, pero las herramientas que legó a la humanidad transformaron la ciencia para siempre. La fotólisis de destello sentó las bases estructurales para el desarrollo posterior de los láseres de pulsos ultra cortos.
Hoy en día, disciplinas enteras como la femtoquímica (estudio de reacciones en la escala de 10-15 segundos) existen gracias a que Norrish y Porter se atrevieron a pensar que el tiempo se podía segmentar. Desde comprender cómo funciona la fotosíntesis en las plantas hasta el diseño de nuevos fármacos dirigidos a nivel molecular, el eco de los destellos de Cambridge sigue resonando en los laboratorios de todo el planeta.
Fuente de TenemosNoticias.com: noticiasdelaciencia.com
En la sección: Ciencia Amazings® / NCYT®




