José M. de Areilza: ¿Qué ha sido del Partido Demócrata?

Al igual que los votantes de Wisconsin parece que determinan el futuro de la relación transatlántica, la recuperación del Partido Demócrata es la baza con la que sueñan muchos gobiernos europeos para normalizar la relación con Estados Unidos.
Los demócratas no se han recuperado de la derrota en las presidenciales de 2024 y no comparten un diagnóstico sobre por qué perdieron con tanta claridad. Prueba de ello es que un buen número piensa todavía que Kamala Harris puede ser una buena candidata a la presidencia en el futuro. Siguen divididos entre una corriente progresista, bien representada por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y una centrista, con voces emergentes como Rahm Emanuel, antiguo jefe de gabinete de Barack Obama.
Los primeros defienden con ahínco más intervención pública y el regreso al ‘wokismo’ y la política de identidades. Los segundos intentan conectar con la clase trabajadora, huida al movimiento MAGA, y hacer propuestas moderadas que atraigan a votantes independientes y republicanos críticos con el torrente de excesos y arbitrariedades de Trump.
El presidente acumula reveses en las últimas semanas. El más significativo es el voto en contra de la Cámara de Representantes, supuestamente dominada por los republicanos, de prolongar sin autorización del legislativo la guerra de Irán.
En su política exterior entiende las interdependencias con los aliados como vulnerabilidades que debe explotar y monetizar. Ha convertido a su país en un conjunto de riesgos para la economía, la defensa y la democracia en Europa. Sus caprichos y estados de ánimo generan inestabilidad global y debilitan la hegemonía estadounidense.
Pero los demócratas, responsables en buena medida de su regreso al poder, no acaban de unificar mensajes y presentarse como una alternativa adulta al caos y la disrupción trumpista.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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