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Economía y Finanzas

El autor de la previsión maldita de la IA anuncia una crisis existencial de la propia IA: cómo cobrar por su coste real

📅 🕐 hace 3 h🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 7 min de lectura
El autor de la previsión maldita de la IA anuncia una crisis existencial de la propia IA: cómo cobrar por su coste real
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Citrini Research se ha convertido en uno de los ‘profetas del desastre’ de Wall Street, con sus predicciones sobre los efectos de la IA sobre los mercados y las empresas de EEUU. Si en febrero la advertencia iba sobre el golpe que podría asestar a la economía y el mercado laboral, esta vez su advertencia está mucho más centrada en el propio sector de la IA. En un nuevo informe, los analistas advierten de que el mayor reto de Anthropic, OpenAI o SpaceX será cobrar a las empresas por el coste real de sus servicios, y que la retirada de las subvenciones masivas puede provocar una sacudida en cuanto las compañías se den cuenta de los precios que tendrán que pagar a partir de ahora.

El principal problema al que se enfrentan las firmas de IA es que, hasta ahora, los precios estaban casi regalados gracias a las enormes subvenciones a esta tecnología. Una de las estrategias tradicionales de cualquier nueva empresa, al fin y al cabo, es ofrecer su producto a precios rebajados para atraer a nuevos clientes, fidelizarlos y empezar a cobrar el precio real cuando ya se hayan acostumbrado a él.

Y, en este caso, la IA ha estado incentivada por los bolsillos más llenos de dinero del mundo: «El flujo de caja de las grandes empresas tecnológicas, el capital de riesgo, los fondos soberanos, el crédito público, el crédito privado y la renta variable están sufragando la mayor parte de los gastos», apunta el informe. Así, para muchos usuarios individuales, el coste es prácticamente cero, más allá de algunas suscripciones voluntarias.

Pero ese equilibrio no puede seguir indefinidamente. Con los precios de los componentes de los centros de datos por las nubes (tanto las CPUs de Nvidia como los chips de memoria RAM o la electricidad), los costes de los gigantes de la IA se han disparado. Tras quemar sus gigantescos flujos de caja, firmas como Meta o Alphabet ya han anunciado ampliaciones de capital para financiar sus gastos. Además, SpaceX, OpenAI y Anthropic se preparan para salir a bolsa en los próximos meses, con la firma de Musk lanzando el pistoletazo de salida este jueves.

En otras palabras, el momento de rentabilizar todas esas inversiones masivas está llegando ya, porque su dinero ya no es infinito. Y el giro ya se está notando: «OpenAI, Anthropic, Microsoft y Google, en un frente común, han implementado cambios en sus precios, orientándolos hacia el uso y los tokens, ya que simplemente no pueden permitirse subvencionar indefinidamente sus productos para usuarios avanzados», explican.

Y las víctimas de esa subida de precios iban a ser las empresas, ya que el objetivo último de la IA son las aplicaciones empresariales. Sin ir más lejos, SpaceX calcula que más del 80% de su mercado potencial está en el software para empresas, con los cohetes espaciales como algo testimonial.

Pero la brusca subida de precios ha pillado por sorpresa a las firmas de EEUU. En los últimos días, los medios han destacado que muchas de ellas se han dado cuenta de que consumen mucha más IA de lo que pensaban. «Uber agotó todo su presupuesto de IA en tan solo cuatro meses«, recuerda el informe. O, mejor dicho: las firmas habían presupuestado una cantidad a precios bajos, y de repente se han encontrado con que el precio se ha disparado. Y este ‘shock’ puede cambiar todo el sistema.

Un momento crítico

El incremento del coste por usar la IA constituye, así, una fase clave en el desarrollo de dicha tecnología. En febrero de 2023, OpenAI activó su primera versión de pago de ChatGPT, a la que se han ido sumando dos más. Por su parte, Anthropic lanzó su primera suscripción en septiembre de ese mismo año, a la que se han ido sumando cuatro más. Sin embargo, mientras que OpenAI estima que obtendría sus primeros beneficios en 2030, la firma encabezada por Dario Amodei prevé registrar ganancias este mes de junio. No en vano, la creadora de Anthropic ya ha superado en valoración a OpenAI.

La clave, pues, estriba en ejecutar una buena hoja de ruta para los productos de IA, no en ofrecer simplemente suscripciones. La cuestión ahora es si los consumidores considerarán que merece la pena pagar por los tokens que permitan usar las plataformas de IA ofertadas actualmente. Si la tecnología no logra el umbral que rebasó el teléfono móvil en su momento, los consumidores optarán por no pagar, asestando un duro golpe a una industria sobre la que hay depositadas numerosas expectativas.

Por contra, si los consumidores acceden a pagar, el negocio de la IA continuará hacia adelante. Es en este contexto donde se enmarcan las estrategias opuestas de EEUU y China para vencer esta nueva carrera tecnológica. Así, Pekín está más centrado que Washington en la creación de aplicaciones prácticas, al tiempo que busca trasladar al ámbito físico las posibilidades que ofrece la IA, como los robots humanoides trabajadores. De hecho, las primeras Olimpiadas de androides tuvieron lugar en agosto del año pasado en la capital del gigante asiático.

Por otra parte, el incremento del precio del uso de la IA a nivel usuario puede ser una oportunidad para China, país que sorprendió al mundo en 2025 cuando DeepSeek lanzó su chatbot homónimo. La compañía china logró desarrollar un bot conversacional con una potencia similar a la de ChatGPT a coste de saldo. De la misma forma, Pekín ha conseguido saltarse las sanciones estadounidenses para producir chips avanzados que, teóricamente, no tenía capacidad de desarrollar. A todo ello se le añade el uso de las energías renovables, las cuales pueden reducir el coste energético ligado al desenvolvimiento de la IA, una cuestión que trae de cabeza a los gigantes de Silicon Valley.

La crisis de 2028 provocada por la IA

Así las cosas, este informe analiza un elemento, el de la monetización de la IA, que pasó por alto en el documento que publicó el pasado mes de febrero en el que vaticinaba una crisis económica en 2028 provocada por la IA. Aquel texto asustó a los inversores y golpeó duramente a Wall Street, evidenciando el temor del mercado a la sobrevaloración de la IA, ya que Citrini no pertenece a la élite tradicional del análisis económico.

Según la empresa, la inteligencia constituye el activo más escaso de la historia. Esta habilidad para analizar, decidir, crear y persuadir a un nivel elevado no era posible replicarla a gran escala, hasta ahora. La Inteligencia Artificial permite reproducir todo ese mecanismo cognitivo, reduciendo el valor de la inteligencia humana y abriendo la puerta a la sustitución de trabajadores por parte de herramientas automatizadas.

Todo ello da lugar a un fenómeno denominado desplazamiento espiral de la inteligencia humana, mediante el cual las empresas optarían por reemplazar a los trabajadores, quienes se verían marginados a empleos más precarios, menguando así su capacidad de gasto. Como consecuencia, el consumo disminuiría, la demanda de crédito decrecería y la economía entraría en recesión. Esta situación se agravaría por el hecho de que las máquinas, responsables de un incremento brutal de la productividad que no se traduce en bienestar económico, no pueden consumir ni cotizar.

Así, los sectores que morderían el polvo serían los especializados en la intermediación entre clientes y proveedores, como el software tradicional o el sector bancario. Por contra, las compañías de chips como Nvidia y TSMC, especializadas en la fabricación de semiconductores, emergerían como grandes ganadores.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es

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