Trump cancela nuevos ataques a Irán y anuncia un posible acuerdo de paz «en los próximos días»

Donald Trump dio este jueves un giro brusco, otro, en una crisis con Irán llena de altibajos y giros impulsados desde el Despacho Oval. Tras amenazar por la mañana con golpear «muy duro» a la república islámica y con asumir el «control total» … de sus industrias de petróleo y gas, el presidente de Estados Unidos anunció horas después que cancelaba los nuevos ataques previstos y aseguró que Washington y Teherán están cerca de cerrar un acuerdo de paz.
«Acabamos de lograr un gran arreglo de la guerra con Irán», dijo Trump al comienzo de un acto en el Despacho Oval. «Y vamos a, sujeto a la finalización de los documentos, que debería quedar hecha en los próximos días, tener probablemente una firma, quizá en Europa». Aun así, los medios oficiales iraníes negaron cualquier acuerdo, y dijeron que no tienen intención de firmar nada a corto plazo.
El anuncio rebajó de forma inmediata y abrupta el tono de una jornada que había comenzado al borde de una nueva escalada militar. En redes sociales, Trump había advertido de que Estados Unidos atacaría a Irán «muy duramente esta noche» y había sugerido que Washington podía hacerse con el control de la infraestructura petrolera iraní, incluida la terminal de la isla de Jark, clave para las exportaciones de crudo de la república islámica.
Pero pocas horas después, el presidente aseguró que había decidido cancelar los bombardeos previstos porque las conversaciones con Irán habían avanzado. Según Trump, los contactos habían llegado al máximo nivel del liderazgo iraní y los puntos principales estaban aprobados «en concepto y en gran detalle» por Estados Unidos, Israel y varios aliados regionales. No ofreció, sin embargo, detalles concretos sobre el contenido del acuerdo ni sobre las concesiones de cada parte. La Casa Blanca tampoco difundió de inmediato un documento o comunicado conjunto con Teherán.
El giro llega después de dos días de ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán, iniciados tras el derribo de un helicóptero Apache estadounidense en el estrecho de Ormuz. El Mando Central estadounidense respondió con bombardeos contra instalaciones militares iraníes, incluidos sistemas deBahréinncia, comunicaciones y defensa aérea. Irán contestó con lanzamientos de misiles contra objetivos vinculados a la presencia militar de Estados Unidos en Bahréin, Kuwait y Jordania.
La tensión había situado de nuevo en el centro de la crisis el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte esencial del petróleo mundial. Irán anunció el cierre del paso marítimo, aunque Washington cuestionó esa afirmación. Trump aseguró además que las Fuerzas Armadas estadounidenses habían desarrollado una operación secreta para mantener el tránsito de crudo pese a las restricciones iraníes. Esa versión no ha podido ser verificada de forma independiente.
El anuncio abre una vía diplomática
El nuevo anuncio de Trump abre una vía diplomática, pero no despeja las dudas. En varias ocasiones durante las últimas semanas, el presidente ha asegurado que las partes estaban cerca de un acuerdo sin que esas declaraciones se tradujeran después en un pacto cerrado. También ha alternado amenazas militares, mensajes de presión económica y anuncios de negociación inminente, una secuencia que ha dejado a aliados y adversarios pendientes de sus cambios de tono casi hora a hora.
Medios iraníes han tratado las palabras del presidente estadounidense con cautela y el Ministerio de Exteriores había afirmado antes que los últimos ataques norteamericanos dejaban el alto el fuego «sin sentido práctico». Tampoco Israel ha detallado públicamente su grado de respaldo a un eventual acuerdo, pese a que Trump sostiene que los aliados regionales han avalado los términos generales.
La posible firma en Europa, planteada por Trump como una opción, sería el primer intento formal de recomponer el alto el fuego de abril, cada vez más erosionado por los ataques de los últimos días. El secretario general de la ONU, António Guterres, había advertido de que la tregua se parecía ya más a un «fuego menor» que a un alto el fuego real, y pidió a las partes evitar una guerra abierta.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, defendió durante una visita a Guantánamo los bombardeos como parte de la presión negociadora de Washington. «Si tenemos que negociar con bombas, negociaremos con bombas», dijo. Horas después, Trump presentaba esa misma presión como el preludio de un acuerdo.
El resultado inmediato es una crisis congelada entre dos escenarios que Trump va alternando, la posibilidad de un pacto que todavía no ha sido firmado y el riesgo de que cualquier nuevo ataque vuelva a romper la negociación. Por ahora, el presidente ha cambiado la amenaza de una nueva oleada de bombardeos por la promesa de una firma «en los próximos días». Falta saber si esta vez el anuncio se convierte en un acuerdo real o en otro episodio de diplomacia declarativa.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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