Por qué Alemania «no lucha por los estudiantes»

Wiebke Jaeger no tiene mucho tiempo, tiene que irse pronto a su trabajo a tiempo parcial. La joven, de 23 años, ayuda a jóvenes refugiados con sus solicitudes, para facilitar su ingreso al mercado laboral. Trabaja doce horas a la semana, además de sus estudios de Política y Sociedad en la Universidad de Bonn. Es una de los dos de cada tres estudiantes en Alemania que tienen que compatibilizan sus estudios con un trabajo para poder financiarlos. Y que, por tanto, no hablan muy bien de la ministra federal de Investigación, de la conservadora y gobernante CSU.
«Suspiré molesta porque se va a recortar de nuevo en el ámbito social y se deciden las cosas pasando por encima de los jóvenes», dijo Jaeger a DW. «Cuando Dorothee Bär dice que los estudiantes son muy privilegiados y que realmente no necesitan un aumento de las BAföG, es una afirmación muy descarada viniendo de una ministra federal de Investigación», añade. Se refiere a las becas que ofrece la Ley Federal de Asistencia para la Formación (BAföG).
Reforma de la Ley de Ayuda a la Formación, en el aire
Lo que realmente indigna a muchos de los casi tres millones de estudiantes en Alemania es, sobre todo, el razonamiento de Dorothee Bär sobre por qué la reforma de la Ley Federal de Ayuda a la Formación, BAföG, que está en el acuerdo de coalición del actual Gobierno, no es actualmente una prioridad para ella.
«No es ningún drama si los estudiantes trabajan durante sus estudios; muchos incluso adquieren experiencia importante para la vida y la carrera», ha dicho Bär. Afirma que no habrá un modelo de «cobertura integral» para los estudios universitarios y añade que «la situación de los estudiantes en Alemania es muy privilegiada».
El contexto: la Unión conservadora (CDU/CSU) y los socialdemócratas (SPD) habían acordado aumentar la asignación fija para vivienda incluida en la BAföG para los estudiantes que ya no viven con sus padres, pasando de los actuales 380 euros mensuales a 440 para el próximo semestre de invierno. A partir de 2027, , las prestaciones de la BAföG también debían incrementarse gradualmente desde los 475 euros actuales hasta el nivel de la seguridad social básica (actualmente 563 euros). Costes adicionales estimados de la reforma para la presente legislatura: algo más de mil millones de euros.
El trabajo a tiempo parcial, una realidad para la mayoría de estudiantes
Vasco Silver es uno de los casi medio millón de estudiantes en Alemania que reciben ayudas del Estado. Con 740 euros, la financiación mensual para el estudiante de Física y Astronomía en Bonn es incluso superior a la media, situada en los 657 euros mensuales. Aunque el monto se ha ido aumentado en los últimos años, no lo ha hecho al ritmo del creciente coste de la vida.
Por eso, este hombre de familia de 27 años tiene que trabajar ocho horas a la semana extra, porque el alquiler en particular consume gran parte del dinero. «BAföG debería estar ahí para que todos puedan estudiar, sin importar de qué estrato social provengan. Pero simplemente ya no cumple esa función», resume.
Se enfada mucho cuando la señora Bär dice que los estudiantes también podrían simplemente ponerse a trabajar. «La realidad es que dos de cada tres estudiantes ya lo hacen, todos los compañeros de mi entorno que reciben BAföG trabajan a tiempo parcial», aclara.
Uno de cada tres estudiantes, en riesgo de pobreza
La situación en cuanto a la vivienda para muchos estudiantes es todo menos privilegiada. Según la Oficina Federal de Estadística, más de un tercio incluso están en riesgo de pobreza. Además del aumento general de precios, es sobre todo la gran subida de los alquileres lo que está llevando a los estudiantes a una angustia existencial. De media, tienen que pagar 512 euros al mes solo por su alojamiento. Y, en grandes ciudades como Múnich, Hamburgo o Fráncfort, a veces hasta 700 euros o incluso rozando los 800 euros.
¿Puede Alemania permitirse recortar precisamente en educación y perder muchas mentes brillantes como resultado? En el entorno de Wiebke Jaeger, un compañero acaba de abandonar los estudios porque ya no recibía la beca de la BAföG. Además, el tiempo de tramitación para la ayuda financiera suele ser muy largo. Jaeger y Silver tuvieron que esperar medio año para obtener una resolución. Lo que frustra más a Wiebke Jaeger, sin embargo, es la forma en que se comunica el Gobierno, así como la falta de propuestas constructivas para aliviar a los estudiantes.
«No recuerdo la última vez que escuché noticias de la política alemana y pensé: ‘Eso está bien’. En vez de eso, constantemente se hacen recortes en algo y se menosprecia a cierto grupo social diciendo que es demasiado perezoso o que debería hacer más. Así no se hace política que motive a la gente a participar en la democracia», afirma.
Debate que obvia a los estudiantes
Aún no está claro si la reforma de la BAföG se hará o no; el SPD ha instado a sus socios de Gobierno, la CDU y la CSU, a que se ciñan a los compromisos alcanzados en el acuerdo de coalición.
Sin embargo, la oposición está ejerciendo mucha presión. El partido La Izquierda (Die Linke) ha presentado, por ejemplo, una moción parlamentaria titulada «Un BAföG del que se pueda vivir y estudiar». La demanda es que debería ser una subvención completa no reembolsable, tal como ocurría a principios de la década de 1970. Actualmente, los estudiantes deben devolver el 50 por ciento del dinero que reciben del Estado por su educación, hasta un máximo de 10.010 euros en total.
Vasco Silver dice que se conformaría con tener una ministra federal de Educación e Investigación que defienda activamente los intereses de los estudiantes. Y pregunta: «Señora Bär, ¿por qué no lucha por los estudiantes y por la Ciencia?, ¿por qué hablan de nosotros y no con nosotros? Nosotros, los jóvenes, estamos dispuestos a llegar a acuerdos, siempre y cuando no recaiga el peso sobre la misma generación cada vez».
(lgc/rml)
Fuente de TenemosNoticias.com: www.dw.com
En la sección: Deutsche Welle: DW.COM – Internacional
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