El G7 advierte sobre el aumento de las divisiones en la política global

Las guerras de Ucrania y Oriente Próximo prácticamente monopolizan las discusiones en la cumbre del G7, que empezó ayer en Évian-les-Bains, en los Alpes franceses. Son dos de los temas tratados anoche en la cena de bienvenida en el lujoso Hotel Royal, donde … se celebra hasta mañana el encuentro entre los mandatarios de Francia, Alemania, Italia, Japón, Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido. Están previstas para hoy reuniones específicas en que los invitados hablarán sobre el reciente acuerdo de paz entre Washington y Teherán, así como la situación actual del conflicto ruso-ucraniano, que mantiene especialmente en vilo a los socios de esta organización más de cuatro años después de su inicio.
Donald Trump, que desembarcó en Francia horas después de anunciar el pacto con Irán, acaparó las felicitaciones de sus compañeros en el G7. Mantuvo una reunión con el presidente francés, Emmanuel Macron, donde ambos abordaron la situación en el estrecho de Ormuz, y declaró también que ahora «quizá» pueda «hacer algo» respecto a la guerra en el este de Europa. El líder republicano reveló que el domingo había conversado con los dos presidentes enfrentados, Vladímir Putin y Volodímir Zelenski, y detectó que ambos están «abiertos» a un potencial diálogo bajo los auspicios de Estados Unidos. No obstante, cabe recordar que el jefe del Kremlin ha rechazado la invitación a reunirse en Francia en el marco del actual G7 formulada por Zelenski, que hoy será el invitado de la cumbre.
El presidente estadounidense lamentó que «25.000 personas pierden la vida cada semana, la mayoría de ellas soldados», en esta guerra. «Esto no debería ocurrir», añadió, antes de precisar que, una vez solucionado el conflicto en Oriente Próximo, podrá «trabajar» en una intermediación con los gobiernos de Moscú y Kiev.
Uno de los objetivos que albergan los líderes europeos y el canadiense durante este cónclave es conseguir que Trump presione a Rusia para sentarse a negociar el final de la invasión. El canciller alemán, Friedrich Merz, recordó ayer que Ucrania está mejorando su posición de fuerza en el campo de batallas, lo que supone una «ventana de oportunidad» para impulsar la diplomacia con Moscú. Merz señaló que la reunión del G7 se produce en «un momento especialmente convulso de la política mundial».
En un sentido parecido se pronunciaron otros dirigentes mundiales y de la Unión Europea presentes en la ciudad-balneario, que remarcaron la necesidad de conjurarse para hacer frente a los retos de un mundo «dividido» y en constante cambio. Justo un día antes de la cumbre, el primer ministro canadiense, Mark Carney, expuso que el cónclave es una ocasión idónea para abordar cómo debe ser el nuevo orden mundial en ciernes. A su juicio, «Estados Unidos desempeñará un papel» en esta organización donde «ninguna institución ni país tendrá todas las respuestas. Lo que no se debe hacer en este momento, un orden mundial que cambia rápidamente, es depender de un solo conjunto de instituciones, de un solo grupo, de un solo país para que proporcione las respuestas. Hay que saber qué se quiere, qué se necesita, cómo se sirve a los ciudadanos, y luego tomar las medidas para conseguirlo», declaró de visita en Irlanda, antes de recalar en Francia.
Desequilibrios de la economía
El presidente galo, Emmanuel Macron, confía en que estas crisis no eclipsen otro problema: los desequilibrios de la economía mundial. Desde que Francia asumió a principios de año la presidencia rotatoria del club de las naciones más poderosas occidentales y su aliado japonés, el jefe del Estado galo estableció como una de sus prioridades los grandes desajustes entre potencias. Dando una gran relevancia a este problema, Macron aspira a que el G7 reanude el objetivo inicial por el que fue creado hace 51 años. El entonces presidente francés, Valéry Giscard d’Estaing, impulsó el G6 en aras de encontrar una solución a la recesión económica provocada por la crisis del petróleo.
Aunque el Elíseo ha insinuado que mañana no habrá la clásica declaración final -es una manera de evitar un rifirrafe con el presidente estadounidense-, sí que aspira a una serie de acuerdos temáticos. Y quiere que uno de ellos trate sobre este asunto, aunque no aspira a que salga de Évian una solución definitiva. Se conforma, de hecho, con que los siete se pongan de acuerdo con que «hay desequilibrios macroeconómicos que deben ser tratados» y que eso se discuta en la próxima reunión del G20.
Con el mismo objetivo de reducir los desequilibrios económicos, los siete aspiran a firmar un acuerdo sobre las tierras raras y discutirán sobre el espinoso dosier de la IA, motivo de crecientes disputas geopolíticas. La cumbre ha programado un encuentro con algunos de los principales empresarios del sector y ha invitado a la ciudad balnearia de los Alpes a Sam Altman (OpenAI), Demis Hassabis (Google DeepMind) o al francés Arthur Mensch (Mistral AI).
No son los únicos invitados. Con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se inició ayer un desfile de dirigentes internacionales que comprende al presidente de Egipto, Abdel Fatah al Sisi, el emir de Qatar y el presidente de Emiratos Árabes Unidos, además de representantes de India, Kenia y Corea del Sur. La idea es alcanzar nuevos acuerdos, convergencias entre los países del G7 y sus socios, encontrar soluciones comunes, reducir las tensiones en el mundo.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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