FORO MEDITERRÁNEO | Javier Colomina, representante de la OTAN para la Vecindad Sur: «»No soy capaz de ver el fin de los problemas en el Sahel» | elperiodico.com

Cuando el embajador español Javier Colomina se hizo diplomático, aún se hablaba del final de la historia y de las teorías de Francis Fukuyama. Hoy, 26 años después, desempeña su trabajo como representante especial del secretario general de la OTAN para la Vecindad Sur en medio de un panorama mundial tan inestable, tanto, que es «el entorno de seguridad más conflictivo que he conocido en mi carrera: una guerra abierta en Europa, un conflicto en Palestina, las derivadas regionales de la guerra en Irán y, hasta hace unos días, la misma guerra de Irán«. Ese es el caliente tablero en el que se mueve el protagonista de una de las primeras conversaciones del III Foro Mediterráneo organizado por Prensa Ibérica y que este año se celebra en Barcelona.
Dentro de ese panorama complejo, está en un punto de ebullición precisamente ese sur al que Colomina hace mirar a la OTAN. «El Sahel es hoy el mayor problema de seguridad y de estabilidad en el mundo«, ha opinado. «La guerra en Ucrania, que nos preocupa muchísimo, encontrará su fin en algún momento, de una manera o de otra, pero no soy capaz de ver el fin de los problemas que nos encontramos en el Sahel», le ha confesado a Albert Sáez, director general de Contenidos y de Relaciones Institucionales de Prensa Ibérica, que conducía la conversación.
Esta charla ha incidido en un problema de seguridad de primer orden para el Mediterráneo. Se trata de un paisaje geoestratégico en el que juegan su papel «un terrorismo brutal, que se ha convertido en una especie de business plan vinculado con los tráficos ilícitos, desde la trata al narcotráfico, y donde el control del territorio por parte de los estados es muy reducido, se limita prácticamente a las ciudades, y donde hay una presencia muy sólida de competidores geoestratégicos, principalmente de Rusia, en estados que bunkerizan sus capitales».
La gran olla de terrorismo, demografía desesperada y tráficos ilegales del Sahel, se resume, en palabras de Colomina, en un cuadro inquietante. «Todo lo malo que uno se puede imaginar en el mundo, lo multiplicas por tres o por cuatro, y ahí te lo encuentras».
El representante del secretario general de la OTAN para la Vecindad Sur, Javier Colomina, conversa con Albert Sáez, director general de Contenidos y Relaciones Institucionales de Prensa Ibérica. / Jordi Otix
En su intervención en Barcelona, este diplomático especial de la OTAN ha adelantado los cuatro grandes ejes de prioridad para la próxima cumbre de la Alianza Atlántica, cuya celebración está prevista para julio en Ankara. En la capital turca se hablará de industria de defensa, del esfuerzo del 5% de PIB de los aliados para invertir en defensa, del apoyo a Ucrania «y de una cuarta dimensión», que es el flanco sur.
Se trata de un espacio conmocionado también por la guerra de Irán. De hecho, en esa cumbre de Ankara, por primera vez la OTAN invita a los ministros de Exteriores de sus colaboradores en el Golfo Pérsico: los Emiratos, Qatar y Baréin.
Esa cumbre se celebrará, si no se tuercen las cosas, cuando ya se esté consolidando el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán. Colomina lo ha celebrado porque «va a poner fin al menos a la amenaza nuclear». La OTAN ha mirado a Irán con mucha atención, «consciente de la amenaza que representaba Irán por su plan nuclear, sus misiles balísticos y su acción a través de proxys regionales».
La Alianza -ha contado Colomina- ha decidido no jugar un papel directo en el conflicto de Oriente Medio, pero sí trata de impulsar a sus aliados de la región «para que tengan mayor presencia en el postconflicto», con, entre otros fines, «tratar de garantizar la libertad de paso en el Estrecho de Ormuz«.
Relación con Estados Unidos
Javier Colomina ha lanzado un mensaje de unidad en el seno de la OTAN. Ha restado efectos a la crisis de credibilidad de la Alianza suscitada por las amenazas del presidente norteamericano, Donald Trump, sobre Groenlandia, para Albert Sáez, «el elefante» que se mueve por la habitación.
Un conflicto entre miembros de los de la Alianza es «una fantástica fantasía periodística», ha dicho Colomina, si bien ha admitido que esa inquietud está «basada en algunas declaraciones». El diplomático prefiere darle relevancia, más que a los comentarios de Trump, a la actitud de Estados Unidos con sus aliados. «Siempre hemos sentido un compromiso [de EEUU] muy firme con el artículo 5 y con la defensa colectiva -ha explicado-. Es verdad que han demandado un cambio para esa defensa colectiva: más Europa y más Canadá, más Unión Europea en una OTAN más fuerte. Es un cambio en cómo se lleva la carga de seguridad, que va a implicar que los europeos hagan mucho más en el ámbito convencional».
Y ahí ha lanzado su mensaje el embajador: «La relación trasatlántica sigue siendo la esencia de nuestra seguridad. No debemos aspirar a sustituirla». Y eso, dado que «Lo que se produce no es una reducción del compromiso norteamericano con la alianza, sino un cambio en cómo se hacen las cosas. La Alianza era demasiado dependiente de Estados Unidos».
Esa situación «nos ha obligado a que Europa tome una serie de decisiones, a hacerse más responsable de su defensa convencional. Y Europa está en ello».
Las primeras decisiones de esa nueva actitud europea son, claro, económicas, en una Europa que -ha subrayado Colomina- no tiene una industria de defensa unitaria. «Sin esas decisiones, será difícil que la UE se convierta en el actor de seguridad que EEUU demanda y la OTAN aplaudiría».
En esa situación de nueva proactividad europea «hay un compromiso sólido por el 5% de inversión de nuestros gobiernos», ha asegurado. Este es «un mensaje que se ha lanzado con enorme claridad a las industrias de defensa, que ahora pueden producir con una mirada en el futuro sabiendo que no va a faltar el dinero«. Ahora bien, no todo es inversión pública: «Las industrias tienen que dinamizarse para producir más y más rápido».
Ha sido otro de los mensajes clave lanzados desde Barcelona por una voz de la Alianza Atlántica consciente de las «muchas partidas que se juegan en el Mediterráneo: la migración, la competición geoestratégica, la seguridad marítima…», y que ha celebrado que una plataforma como el Foro Mediterráneo de Prensa Ibérica incluya en su mirada la seguridad, porque «sin seguridad, sin estabilidad, todo lo otro no tendría lugar».
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.elperiodico.com
En la sección: El Periódico – internacional
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