La resaca de Trump tras el acuerdo con Irán da un respiro a las relaciones transatlánticas

El presidente francés, Emmanuel Macron, consiguió finalmente la imagen que anhelaba. La cena el miércoles en el Palacio de Versalles con su homólogo estadounidense, Donald Trump, ha culminado una reunión del G7 en Évian-les-Bains que ha sorprendido por su previsibilidad. A diferencia de … otras cumbres parecidas en que Trump se había negado a firmar el comunicado final o se había ido a la mitad —así sucedió el año pasado en Alberta (Canadá)—, esta vez el norteamericano se ha comportado como un aliado fiel. Como si fuera un político previsible.
«Ha sido uno de los G7 más exitosos en los que he estado», destacó el dirigente republicano, visiblemente satisfecho por la acogida ofrecida por Macron. «Ha sido objetivamente un éxito», coincidió el mandatario galo. Este último no solo le desplegó una alfombra roja a Trump en la coqueta localidad de los Alpes —algo que no dudó en criticar la oposición de izquierdas en Francia—, sino que también le ofreció el anzuelo de una cena bajo los fastos de Versalles para conmemorar el 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos.
El dirigente republicano no dudó en morderlo y asistió a todas las reuniones en Évian, aunque llegó con una hora de retraso el miércoles por la mañana al encuentro dedicado a los desequilibrios económicos mundiales. «Después de haber celebrado sus 80 años con el espectáculo de UFC en el césped de la Casa Blanca, Trump se ha mostrado cansado y (…) no parece que esté en su mejor forma», afirmaba esta semana la revista progresista estadounidense ‘New Republic’.
Un G7 sorprendentemente plácido
Este nuevo estilo de Trump, menos hiperactivo e intempestivo, ha facilitado las conversaciones en Évian, que tuvieron lugar tras unos meses difíciles en las relaciones transatlánticas. «Estuvieron marcados por fragmentaciones y divisiones», admitió Macron. Después de que el estadounidense amenazara con retirar parte de las tropas de su país de Alemania, el canciller Friedrich Merz le ofreció en el G7 una camiseta de la ‘Mannschaft’ con el apellido del inquilino de la Casa Blanca y el 47 en la espalda, en una referencia al número de su mandato. Los otros dirigentes también acariciaron su ego elogiando el acuerdo preliminar con Irán, pese a las dudas suscitadas entre los europeos y los gobernantes de los países árabes. Temen un pacto frágil y que deje numerosos puntos sin resolver.
No obstante, la resaca tras el acuerdo entre Washington y Teherán ha dado un respiro a los vínculos transatlánticos. Esta 52ª edición del G7 (Alemania, Francia, Italia, Japón, Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido) ha quedado marcada por la concordia entre europeos y estadounidenses. No había sido algo habitual en este tipo de reuniones durante el primer mandato de Trump (2017-21) y en este segundo. Macron ha descrito esta unidad como el «momento Évian». Las próximas semanas y meses dirimirán si se trata solo de un espejismo. O de un punto de inflexión en la presidencia del republicano.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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