Ir al contenido
Humor y Curiosidades

Descubren más de 40.000 fragmentos de ADN bacteriano ocultos en cucarachas: el hallazgo que cambia lo que sabemos sobre la evolución

📅 🕐 hace 6 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 6 min de lectura
Descubren más de 40.000 fragmentos de ADN bacteriano ocultos en cucarachas: el hallazgo que cambia lo que sabemos sobre la evolución
Compartir:

Un equipo de científicos ha confirmado que algunas cucarachas albergan más de 4.900 fragmentos de ADN procedentes de bacterias simbióticas en un solo genoma, acumulando más de 40.000 transferencias genéticas detectadas en 18 especies analizadas. El hallazgo rompe los récords conocidos para animales complejos y obliga a replantear cómo evoluciona el ADN a lo largo de millones de años.

La investigación, publicada en las Proceedings of the National Academy of Sciences, demuestra que el intercambio genético entre especies (un fenómeno considerado habitual en microorganismos pero raro en animales) podría haber desempeñado un papel mucho más importante de lo que se pensaba en la historia evolutiva de las cucarachas.

Y hay un detalle especialmente intrigante: parte de ese ADN bacteriano ha permanecido dentro de los genomas de estos insectos durante al menos 29 millones de años, sobreviviendo generación tras generación como una silenciosa huella biológica del pasado.

Cuando las bacterias dejan su firma en el ADN animal

Durante décadas, los biólogos consideraron que los genes se transmitían principalmente de padres a hijos. Sin embargo, existe otro mecanismo conocido como transferencia horizontal de genes, mediante el cual fragmentos de ADN saltan entre organismos completamente distintos. Este proceso es frecuente entre bacterias, donde actúa como una autopista genética capaz de propagar rápidamente características ventajosas. De hecho, la expansión global de la resistencia a los antibióticos se explica en gran medida por este mecanismo.

Parte de ese ADN bacteriano ha permanecido dentro de los genomas de estos insectos durante al menos 29 millones de años.

Pero en organismos complejos, como plantas y animales, los ejemplos conocidos son mucho menos abundantes. Por eso el nuevo estudio ha despertado tanto interés entre los genetistas. Los investigadores centraron su atención en Blattabacterium cuenoti, una bacteria que vive en simbiosis obligada dentro de las células de las cucarachas desde hace millones de años. La relación es tan estrecha que ambos organismos han evolucionado prácticamente juntos.

Esa convivencia íntima parece haber abierto una inesperada puerta genética. Los científicos sospechaban que durante la formación de los óvulos y las primeras fases del desarrollo embrionario podían producirse contactos entre el ADN bacteriano y el ADN nuclear de la cucaracha. Lo que no imaginaban era la magnitud real del fenómeno.

Se evaluó la posible inserción ancestral mediante el análisis de la homología de la región flanqueante. Crédito: Proceedings of the National Academy of Sciences (2026). DOI: 10.1073/pnas.2604240123

Miles de inserciones que pulverizan todos los récords

Para cuantificar la transferencia genética, el equipo fragmentó digitalmente los genomas de Blattabacterium y los comparó con los genomas completos de 18 especies de cucarachas. Los resultados fueron sorprendentes.

Los investigadores centraron su atención en Blattabacterium cuenoti, una bacteria que vive en simbiosis obligada dentro de las células de las cucarachas desde hace millones de años.

Los investigadores identificaron 40.485 inserciones de ADN bacteriano distribuidas entre los genomas analizados. Dependiendo de la especie, cada cucaracha contenía entre 93 y 4.900 fragmentos heredados de su antiguo compañero microbiano. Pero hay un dato que desconcierta a los expertos.

Algunas cucarachas excavadoras de Australia superaban las 3.000 inserciones por individuo, una cifra que multiplica por más de diez el récord previamente documentado en organismos eucariotas, con la excepción de ciertos rotíferos microscópicos de agua dulce. Lejos de concentrarse en una única región cromosómica, estas secuencias aparecían repartidas por gran parte del genoma.

Además, los análisis sugieren que las transferencias no ocurrieron en un único episodio remoto. Se produjeron repetidamente a lo largo de millones de años, dejando capas sucesivas de ADN bacteriano incrustadas en la historia evolutiva de estos insectos.

Algunas de esas inserciones pueden rastrearse hasta ancestros que vivieron hace aproximadamente 29 millones de años, lo que demuestra que el ADN transferido puede mantenerse estable durante escalas temporales extraordinarias.

ADN aparentemente inútil… pero quizá no tanto

La gran pregunta era inevitable: ¿sirven para algo todos esos fragmentos genéticos? La respuesta, por ahora, es compleja. Mediante técnicas de secuenciación de ARN, los investigadores comprobaron que entre el 91,42% y el 94,96% de las inserciones permanecen inactivas y no son utilizadas por las células para fabricar moléculas funcionales.

Algunas de esas inserciones pueden rastrearse hasta ancestros que vivieron hace aproximadamente 29 millones de años.

A primera vista, esto podría indicar que la mayoría son simples restos genéticos sin utilidad biológica. Sin embargo, existe una pequeña fracción que sí se transcribe y que incluso llega a incorporarse en regiones funcionales de algunos genes. Ese reducido porcentaje podría representar el comienzo de nuevas innovaciones evolutivas.

Los científicos también detectaron secuencias «quiméricas», formadas por fragmentos procedentes de zonas muy distintas del genoma bacteriano original. Este fenómeno apunta a procesos complejos de reparación y reorganización del ADN dentro de las células de las cucarachas.

Por el momento, el estudio no demuestra que estas inserciones alteren directamente la biología de los insectos. No obstante, su mera persistencia durante millones de años sugiere que muchas de ellas son neutras o presentan efectos tan pequeños que la selección natural no ha conseguido eliminarlas. Y aquí surge una cuestión fascinante: si algunos de estos fragmentos terminan adquiriendo funciones útiles, podrían convertirse en materia prima para la evolución futura.

Un nuevo capítulo en la historia de los genomas

La imagen tradicional del ADN como un libro escrito exclusivamente por nuestros antepasados empieza a quedarse corta. Cada vez aparecen más evidencias de que los genomas son archivos dinámicos donde también quedan registradas antiguas asociaciones biológicas.

Si algunos de estos fragmentos terminan adquiriendo funciones útiles, podrían convertirse en materia prima para la evolución futura.

En el caso de las cucarachas, esos registros alcanzan una escala extraordinaria. Miles de fragmentos bacterianos permanecen dispersos entre sus cromosomas como pequeñas cápsulas del tiempo moleculares.

Quizá la lección más sorprendente sea que la evolución no siempre construye desde cero. A veces reutiliza, conserva y mezcla materiales procedentes de organismos completamente distintos. Y en el interior de una humilde cucaracha, uno de los insectos más resistentes del planeta, los científicos han encontrado una de las pruebas más espectaculares de esa creatividad genética.

Referencias

  • Ewart, Kyle M., et al. “Uncovering Thousands of Endosymbiont DNA Transfer Events within Single Cockroach Genomes.” Proceedings of the National Academy of Sciences (2026). https://doi.org/10.1073/pnas.2604240123.

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

🔂 ¿Te gustó la noticia? Compártela:
Compartir:
🔗 Fuente original: TenemosNoticias.com ·

También te puede interesar

¡Copiado al portapapeles!

Mi resumen de noticias

WhatsApp