Tras Irán, Trump mira hacia Corea del Norte

Con el acuerdo preliminar para concluir la guerra de Irán cogido con alfileres, como demuestra la cancelación de la firma oficial programada para hoy viernes en Suiza, un mundo desordenado pugna por la atención de Donald Trump. Pocas cuestiones ocupan un lugar tan destacado … en esa lista, más por predisposición que por urgencia, como Corea del Norte.
El propio Trump demostró tenerlo en mente al compartir este sábado en redes sociales una fotografía de su histórico primer encuentro con Kim Jong-un, organizado en Singapur en junio de 2018. Empuja también el presidente surcoreano Lee Jae-myung, quien durante el G7 celebrado esta semana en la ciudad francesa de Évian-les-Bains solicitó al estadounidense que liderara los esfuerzos diplomáticos con el hostil vecino del norte.
El comunicado conjunto de la cumbre, de hecho, reafirmaba su compromiso de alcanzar la «desnuclearización completa» de Corea del Norte, en línea con las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La respuesta ha llegado por boca de Kim Yo-jong, hermana y mano derecha del líder, quien ha caracterizado tal propósito como «una línea de retorno que jamás será cruzada». «Quien trate de socavar los intereses fundamentales de un Estado con armas nucleares estará optando por la peor de las decisiones, invitando al desastre».
Los conflictos abiertos en Irán y Corea del Norte, en efecto, comparten como cuestión esencial las armas nucleares. Es más: el memorando de entendimiento de catorce puntos suscrito este jueves recoge el compromiso del régimen de los ayatolás de paralizar su programa atómico a cambio de una disminución de las sanciones internacionales y cuantiosas inversiones en materia de reconstrucción y desarrollo por valor de 300.000 millones de dólares, una propuesta en línea con la que Trump realizó a Kim durante sus conversaciones fallidas hace siete años.
Sin embargo, el líder norcoreano no es alguien que ambicione tener armas nucleares, sino alguien que ya las tiene, lo que impide replicar la fórmula y sugiere que las conversaciones, de producirse, solo resultarán fructíferas si avanzan hacia el ámbito de la no-proliferación.
Durante una visita inaugural a una fábrica hace dos semanas, Kim ordenó una expansión «exponencial» de su arsenal y destacó que la capacidad de producción de material nuclear con fines bélicos se ha duplicado en el último lustro, una necesidad ante las «amenazas a la seguridad» de «los más poderosos enemigos».
Charlas pendientes
La gran baza del hermético régimen también ha supuesto materia de conversación entre superpotencias. Tras su visita a China a mediados de mayo, la primera de un presidente estadounidense en nueve años, Trump aseguró que había presentado a Xi una propuesta para la desnuclearización de Corea del Norte. Un comunicado posterior de la Casa Blanca aseguraba que tal aspiración suponía un «objetivo compartido» de ambos mandatarios.
Las autoridades chinas no confirmaron este extremo, más bien al contrario. La declaración conjunta de China y Rusia emitida una semana después, durante el viaje de Vladímir Putin a la capital del gigante asiático, reiteraba su apoyo común a Corea del Norte ante el aislamiento diplomático, las sanciones económicas, la presión militar y otras –de nuevo– «amenazas a su seguridad». Estas palabras manifiestan la mejora de la posición geopolítica de Corea del Norte, beneficiada por un panorama de hostilidad creciente.
¿Un Papa en Corea del Norte?
El liderazgo de Trump ante a Corea del Norte no ha supuesto el más ambicioso de los planteamientos realizados por Lee Jae-Myung a su paso por Europa. Durante su encuentro con el Papa este lunes, el presidente surcoreano redobló su osadía. «Le pedí a León XIV que promoviera una visita a Corea del Norte el año próximo», ha revelado. «El Pontífice expresó que estudiaría activamente la propuesta y mostró su disposición a llevarla a cabo».
El Papa viajará a Corea del Sur en agosto de 2027 con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Seúl. Según ha detallado Lee durante una rueda de prensa organizada esta mañana en la Casa Azul, los planes preliminares contemplan que visite la Zona Desmilitarizada que separa las dos Coreas y, si el régimen norcoreano lo permite, que cruce al otro lado.
Todo avance pende, pues, de esa hipotética cumbre entre Trump y Kim. El estadounidense lleva buscando ese encuentro desde su regreso a la Casa Blanca. Lo intentó en octubre del año pasado durante su gira asiática con motivo del Foro APEC de Gyeongju, pero Kim rechazó el acercamiento con un ensayo armamentístico por respuesta. La cita de este año, programada para mediados de noviembre en Shenzhen, podría ofrecer una nueva oportunidad.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
En la sección: Internacional
También te puede interesar




