Ir al contenido
Humor y Curiosidades

Excrementos fosilizados permiten reconstruir un bosque oculto de 4.000 años en el desierto más árido de Asia

📅 🕐 hace 5 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 6 min de lectura
Excrementos fosilizados permiten reconstruir un bosque oculto de 4.000 años en el desierto más árido de Asia
Compartir:

En el corazón del desierto más árido de Asia, donde la lluvia apenas alcanza los 20 milímetros anuales, una civilización de la Edad del Bronce levantó sus hogares sobre formaciones rocosas de 20 metros de altura rodeadas de humedales. No es un paisaje que el visitante actual pueda reconocer: la cuenca del Tarim, en el noroeste de China, es hoy una vastedad de dunas y yardangs (formaciones rocosas modeladas por la fuerza del viento), desprovista de vegetación. Sin embargo, un estudio publicado en 2026 en Archaeological and Anthropological Sciences ha logrado reconstruir el ecosistema que estos antiguos pobladores habitaron entre 2.050 y 1.350 a. C.: un bosque ribereño que nada tenía que envidiar a los parajes más fértiles del continente.

El equipo internacional liderado por Kangkang Li aplicó tres métodos de análisis raramente combinados en un mismo yacimiento: la antracología (estudio de carbones vegetales), la palinología y el análisis de fitolitos extraídos de coprolitos de al menos cinco especies animales. La combinación permitió reconstruir tanto la vegetación como los patrones de alimentación de los rebaños y, por extensión, las estrategias económicas de los grupos humanos que ocuparon el área conocida como el asentamiento de Loulan del norte o North Loulan Settlement (NLS), en la región del Lop Nur. Los resultados obtenidos reescriben la visión histórica de cómo prosperaron las comunidades sedentarias en uno de los entornos más inhóspitos del planeta.

Uno de los aspectos destacados de esta investigación es su resolución temporal. Los archivos sedimentarios convencionales del Tarim suelen ofrecer una perspectiva temporal de siglos o de milenios. Los carbones y coprolitos analizados aquí, en cambio, han permitido recuperar información a escala de décadas e incluso de estaciones del año. Ese nivel de detalle es lo que permite, por primera vez, conectar el ecosistema local con las decisiones cotidianas de una comunidad que interactuaba con el medio para sobrevivir.

Un estudio publicado en 2026 en Archaeological and Anthropological Sciences ha logrado reconstruir el ecosistema de los pobladores que habitaron la cuenca del Tarim entre 2.050 y 1.350 a. C., hoy uno de los entornos más inhóspitos del planeta.

Cuenca del Tarim
Cuenca del Tarim. Fuente: NASA/Wikimedia

Un bosque donde hoy solo existe desierto

Los 74 fragmentos de carbón vegetal identificados proceden de tres yacimientos residenciales del NLS y han sido datados entre aproximadamente 2.050 y 1.740 años antes de nuestra era. El análisis con microscopio electrónico de barrido reveló que el 54 % de los fragmentos identificables pertenecía a la familia Salicaceae, como los álamos (Populus) y los sauces (Salix), mientras que el 18 % correspondía a la familia Tamarix (tamarisco).

De estos árboles se obtenía el combustible principal usado en los hogares. Su presencia indica que, a lo largo de los paleodeltas de los ríos Tarim y Kongque, existía un bosque ribereño denso. Los álamos dominaban las zonas más próximas al agua, mientras que los tamariscos ocupaban los márgenes más secos.

Usando como analogía los bosques actuales de Populus euphratica que subsisten en los tramos medios del río Tarim, los investigadores han propuesto una distribución organizada en franjas: bosque de álamos y sauces cerca del agua, una franja intermedia de tamarisco y una última banda de matorral desértico en los límites del oasis. Toda esa vegetación de rápido crecimiento habría proporcionado combustible, forraje y materiales de construcción.

A lo largo de los paleodeltas de los ríos Tarim y Kongque, existía un bosque ribereño denso. Los álamos dominaban las zonas más próximas al agua, mientras que los tamariscos ocupaban los márgenes más secos.

Coprolitos
Muestras de coprolitos analizados. Fuente: Li et al. 2026

Los coprolitos, guardianes de la memoria del paisaje

Los investigadores también recuperaron muestras de excrementos animales (oveja o cabra, vaca, posiblemente camello, roedor, un animal carnívoro o quizás humano, etc.) del período de ocupación del NLS. De cada muestra, se extrajeron polen y fitolitos para reconstruir qué plantas consumían los animales y qué vegetación dominaba el entorno.

El resultado fue contundente: el taxón Typha, propio de la planta acuática enea o totora, representó el 82,71 % de todos los granos de polen contabilizados en las muestras e incluso alcanzó un 99,35 % en algunos coprolitos de oveja. Esta planta acuática dominaba el entorno de tal modo que su polen impregnaba el aire, el agua y los alimentos de toda la comunidad. Los fitolitos también confirmaron la presencia de Phragmites (carrizo) y otras gramíneas de humedal, indicadores de un sistema fluvio-lacustre activo.

Los investigadores señalan que la ubicuidad de Typha en los excrementos de tantas especies distintas no puede explicarse únicamente por el pastoreo. Lo más probable es que los animales la consumieran igualmente al beber agua cargada de polen o al respirar el aire en época de floración. Para los humanos, el uso de la enea como alimento, fibra y material de construcción se documenta en múltiples culturas: los brotes jóvenes, los rizomas y hasta el propio polen se han usado como harina.

El taxón Typha, propio de la planta acuática enea o totora, representó el 82,71 % de todos los granos de polen contabilizados en las muestras.

Typha
Typha. Fuente: Bogdan/Wikimedia

Sedentarismo en el corazón del desierto

Según los estudiosos, los datos botánicos confirmarían que la cultura Xiaohe ya era sedentaria en las primeras fases de ocupación del oasis. La composición homogénea del polen en los excrementos de los herbívoros indica que el ganado permanecía en el entorno de los asentamientos, sin migrar a zonas de pastoreo lejanas. Los rebaños, por tanto, eran un recurso económico local, no nómada. El pescado, la caza y la recolección de plantas acuáticas completaban una economía adaptada al terreno: islotes rocosos rodeados de marismas que dificultaban los desplazamientos, pero garantizaban recursos durante todo el año.

La cuestión de si los primeros habitantes de Xiaohe practicaban la agricultura sigue abierta. No se hallaron granos en los excrementos analizados ni restos de implementos agrícolas en los cementerios de la fase temprana. Los cereales, como el trigo y el mijo, solo aparecen de manera recurrente en la fase tardía, en torno a 1.650 a. C., posiblemente asociados a la llegada de nuevos grupos o al contacto con pueblos agricultores vecinos. La enea pudo haber sido, durante la fase más antigua, un sustituto eficaz de los cereales: abundante, de rápida regeneración y nutritiva.

Yardang
Yardang. Fuente: Li et al. 2026

Referencias

  • Li, K., Shao, K., Yang, Y., Plunkett, G., Spengler, R., Xu, B., Wu, Y., Tian, X., Wei, D., Wang, C., Shao, H., Mu, G., Jia, H., Li, W., Feng, J., Qin, X. y Liu, J. 2026. «Adaptations in ancient oasis woodlands of the hyper-arid Tarim Basin, Northwestern China: charcoal and coprolite analyses». Archaeological and Anthropological Sciences, 18, 85. DOI: https://doi.org/10.1007/s12520-026-02449-x

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

🔂 ¿Te gustó la noticia? Compártela:
Compartir:
🔗 Fuente original: TenemosNoticias.com ·

También te puede interesar

¡Copiado al portapapeles!

Mi resumen de noticias

WhatsApp