Jeanine Áñez: «Evo Morales está enfermo de poder, se ha convertido en el mismo diablo»

Jeanine Áñez (San Joaquín, Beni, 1967) vivió durante casi cinco años una pesadilla: permaneció encarcelada tras una batería de acusaciones a raíz de la llegada al poder de Luis Arce, líder del partido izquierdista MAS y heredero de Evo Morales. Fue juzgada y sentenciada … a diez años de cárcel por los delitos de «incumplimiento de deberes» y «resoluciones contrarias a la Constitución», en un juicio que jamás debió producirse, pues los altos mandatarios deben someterse a un juicio de responsabilidades.
Áñez asumió la Presidencia de Bolivia en noviembre de 2019 tras la renuncia de Evo Morales como consecuencia de la crisis desatada por la celebración de unas elecciones fraudulentas (como confirmó un informe de la OEA) y la salida también de buena parte de su Ejecutivo. Como segunda vicepresidenta, era la primera en el orden de sucesión y fue designada presidenta interina. Su mandato, avalado por el Tribunal Constitucional, fue corto y controvertido. Su objetivo inmediato fue convocar elecciones lo antes posible, pero la pandemia se lo impidió. Aquello escaló la inestabilidad política y social e inició duras protestas. En la siguiente cita en las urnas, los bolivianos eligieron a Luis Arce, heredero de Evo Morales. Poco después comenzó la persecución política contra Áñez.
El pasado otoño, tras la victoria del conservador Rodrigo Paz, y antes de que este tomara posesión, la Justicia anuló el juicio contra Áñez por considerar que esa no era la vía para juzgarla. El pasado 5 de noviembre fue liberada.
Apadrinada por el Instituto Casla
Expresidenta de Bolivia y expresa política, Áñez participó el pasado 18 de junio en el XII aniversario del Instituto Casla, una ONG que denuncia las violaciones de los derechos humanos y las torturas contra los presos políticos en dictaduras de todo el mundo, en especial de América Latina. Áñez, como muchos otros presos políticos silenciados, formó parte de la campaña ‘Apadrinar un preso político’, creado por el Instituto Casla, en el que personalidades de la política dan voz y visibilidad a uno o varios encarcelados para que su caso no se olvide. La semana pasada, la ONG reunió en Madrid a padrinos —Felipe González, José Ramón Bauza, Rocío Monasterio, José Daniel Ferrer…—, que fueron reconocidos con un galardón por sus apadrinados —Jeanine Áñez, José Daniel Ferrer, Humberto Mendoza…—, de Bolivia, Cuba y Venezuela.
Después del acto, en el que también se reconoció la labor del expresidente de Costa Rica y Nobel de la Paz, Óscar Arias, con el premio Jan Ruml ‘Democracia y Libertad’ otorgado por el Instituto Casla, ABC tuvo la oportunidad de conversar con Jeanine Áñez.
–¿Cómo han sido estos seis meses en libertad?
-Han sido muy emocionantes. Por una parte, estoy viviendo en mi tierra, en Trinidad, Bolivia, con mi hija, pues mi hijo trabaja en La Paz. Estoy reconstruyendo mi vida porque no fue fácil el encierro de cinco años; volver a la normalidad cuesta. Todavía tengo muchos traumas; mi hija también [el gobierno de Arce le «inventó delitos» por denunciar la encarcelación de su madre]. Creo que, tras salir de prisión, me he vuelto muy selectiva con las relaciones, con las amistades. Estoy dedicando mucho tiempo a mi familia, a mis hijos y a las amistades que realmente sentí que estaban cerca de mí en un momento tan difícil, que no me abandonaron. Amistades que demostraron su cariño en ese momento tan dramático para toda la familia.
–Actualmente, ¿cuál es su situación legal tras anularse el juicio penal? ¿Se ha puesto en marcha un juicio de responsabilidades contra usted, algo que tiene que solicitar la Fiscalía y pasar a una votación en el Parlamento para ser aprobado?
—Sí, ese es el procedimiento. Lo que yo estoy solicitando es que se haga una nueva investigación. Porque a los presos políticos no nos preguntan nada y no valoran las pruebas que podamos presentar. Entonces no hubo investigadores imparciales, ni fiscalía imparcial. Era el poder político el que les instruía y ellos lo plasmaban en los memoriales de acusación. Una investigación seria e imparcial no ha existido. Y yo no me opongo a una investigación; por el contrario, que abran las investigaciones que quieran, pero que las hagan de manera imparcial, aplicando realmente la justicia e investigando los hechos como realmente pasaron. Pero todavía no ha habido nada de eso porque, desafortunadamente, en este momento en Bolivia también estamos pasando por situaciones difíciles.
–Hay una grave crisis social y política, con fuertes protestas contra el presidente Rodrigo Paz.
-No se lo están poniendo fácil al presidente. El mismo Evo Morales que boicoteó todo mi gobierno y que construyó un relato en mi contra; el mismo Evo Morales que entonces incitaba a la gente a la violencia, lo está haciendo ahora. Todo esto está absorbiendo al presidente, que tiene una crisis muy importante que superar. Esperemos que vaya disminuyendo, que se vaya moderando y que le dejen gobernar. No puede ser que estén exigiendo tantas cosas en tan poco tiempo de gobierno; me parece absurdo, me parece grosero. Pero la ambición de poder de ese hombre [Evo Morales] es desmedida. Yo lo califico como el mismo diablo porque está enfermo de poder y el no tenerlo lo está convirtiendo en el diablo mismo.
«El mismo Evo Morales que boicoteó todo mi gobierno y que construyó un relato en mi contra; el mismo Evo Morales que entonces incitaba a la gente a la violencia, lo está haciendo ahora»
Jeanine Áñez
Expresidenta de Bolivia
–Sobre Evo Morales hay una orden de detención por presunta trata de seres humanos (mantuvo relaciones con una menor cuando era presidente y con ella tuvo un hijo), pero ni el gobierno de Arce ni el de Paz lo han detenido. ¿Por qué?
-En mi gobierno él no estaba en Bolivia. Luis Arce obviamente no lo hizo por afinidad ideológica…
–Pero al final de su mandato, Arce abrió la causa contra Morales…
-Claro, pero siempre le tuvo miedo. Él no iba a atreverse a hacer algo en contra de quien lo puso como presidente. Ahora estamos esperando que este gobierno pueda hacerlo porque tiene las condiciones: es un gobierno democráticamente electo y tiene a su favor el parlamento, pues la izquierda ahora en Bolivia está totalmente mermada, no tiene más que siete parlamentarios. Entonces, hay las condiciones para seguirle. De hecho, él tiene ahora una orden de aprehensión por trata de seres humanos. Un delito muy cuestionable en el mundo entero y que todos sabíamos en su momento.
–Hay quienes critican que usted no lo detuviera durante su gobierno.
-La presa hubiera sido yo si lo denunciaba, porque eso hacen ellos con la democracia, buscan mecanismos para destruirla; así lo hicieron en Venezuela, Nicaragua, Cuba… Cooptan las instituciones democráticas, el poder judicial… Acaban con toda división de poderes y los absorben de tal forma que los controlan; entonces no hay forma de hacer un proceso en contra de ellos, menos contra Evo Morales. Pero creo que habrá tiempo; no va a quedar impune de todos los delitos cometidos.
–Los resultados de las últimas elecciones en América Latina — Colombia y Perú—, muestran que el continente está dando un giro a la derecha.
-Hemos conseguido que el péndulo se vaya a la democracia, y ahora debe consolidarse, haciendo que las instituciones sean mucho más fuertes para que no venga cualquiera y las destruya tan fácilmente. Porque ellos utilizan la democracia para llegar al poder y destruirla desde dentro. Esa es una asignatura pendiente. Tenemos que transmitir a las sociedades que no es posible que el poder se imponga a los derechos de las personas. Para lograrlo, hay que trabajar con las nuevas generaciones. Creo que eso es lo que tenemos que hacer en toda la región porque, de lo contrario… Fíjese que ellos en un principio usaban las revoluciones; después vinieron las dictaduras militares con golpes de Estado… La democracia siempre está siendo amenazada. Decía Fidel Castro que se había puesto de moda esa bobada llamada democracia porque las revoluciones ya no funcionaban. Entonces ellos las utilizan para llegar al poder y luego para perpetuarse, cambiando la constitución. Ahora está en nuestras manos tener la lucidez, la capacidad y la inteligencia para sostener los gobiernos democráticos y que no volvamos al pasado que tanto daño nos ha hecho.
«Hemos conseguido que el péndulo se vaya a la democracia, y ahora debe consolidarse, haciendo que las instituciones sean mucho más fuertes para que no venga cualquiera y las destruya tan fácilmente»
Jeanine Áñez
Expresidenta de Bolivia
–Si usted volviera a ser presidenta de Bolivia, ¿haría las cosas de otra manera?
—El problema es que yo no estaba preparada para ser presidenta; fue una sucesión constitucional, a mí nadie me eligió. Inicialmente, yo solamente tenía que convocar a elecciones. Ese era mi papel en ese momento, pero llegó la pandemia y el Tribunal Electoral decidió postergar las elecciones porque las condiciones sanitarias no eran las mejores en Bolivia. Primero, porque fue un año de mucha violencia política y luego se produjo la crisis sanitaria. No se hubiese podido hacer mucho. Yo no tenía ni el tiempo ni un parlamento favorable. Durante mi gestión, Evo Morales tenía dos tercios del parlamento. En plena pandemia y con tantas necesidades, no aprobaban ningún crédito internacional. Yo tuve otro boicot legislativo.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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