La seguridad en el Valle del Cauca, una de las grandes ‘papas calientes’ que le esperan al nuevo presidente Abelardo de la Espriella
📅 🕐 hace 3 min🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 6 min de lectura
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‘La Patria Milagro’, más que un lema, fue la punta de lanza y el báculo del programa de gobierno con el que el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, cautivó a más de 12 millones de electores; ahora, deberá convertir esa promesa en realidad.
Así lo entienden en el Valle del Cauca, una de las regiones más golpeadas por la violencia, el terrorismo y el avance de una criminalidad que ha dejado una estela de sangre y, por momentos, le ha puesto un freno de mano al desarrollo regional.
El robustecimiento de la Fuerza Pública, entre los retos del nuevo Gobierno Nacional. Foto:Particular
Uno de los grandes desafíos del nuevo mandatario en este departamento será recuperar la seguridad, no desde el milagro divino, sino desde la contundencia de las acciones con las que prometió alcanzar la paz. Desde diferentes gremios y sectores sociales coinciden en que la violencia ejercida por estructuras armadas, las economías ilícitas y el fortalecimiento de la Fuerza Pública deben ser la prioridad para que el ‘milagro’ pase de la promesa a la realidad.
Recuperar el control territorial
Una de las mayores problemáticas de la región ha sido el terreno ganado por la criminalidad debido al aumento de las economías ilícitas, las cuales han aceitado el engranaje delictivo de grupos armados, permitiéndoles incrementar su poder bélico, así como su capacidad de intimidación y extorsión.
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Diego Arias, analista de conflicto y paz, señala que el entrante Gobierno Nacional tendrá la imperiosa tarea de recuperar los territorios.
“Prioritariamente, debe recuperar el control territorial en zonas como Jamundí y reducir significativamente el homicidio y los delitos de alto impacto en ciudades como Cali, Palmira, Tuluá y Cartago”, comentó.
Asimismo, Arias asegura que para lograr resultados efectivos en la seguridad del Valle, es necesaria una nueva política que esté “articulada con transformaciones importantes en los territorios y una lucha frontal contra la impunidad, de la mano de la Fiscalía y los jueces de la República”.
Jamundí ha sido blanco de ataques terroristas. Foto:Santiago Saldarriaga /EL TIEMPO
Atención en Buenaventura
Arias manifiesta que el nuevo Gobierno debe poner especial atención en Buenaventura, donde, ante la falta de avances reales en los diálogos de paz entre ‘Shottas’ y ‘Espartanos’, el Estado deberá evaluar la desarticulación de estas bandas.
Por su parte, la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, enfatizó que el nuevo inquilino de la Casa de Nariño tendrá en sus manos la continuidad o no de la Mesa Sociojurídica entre ambas estructuras.
“Esa es una decisión del Presidente. Si se va a mantener ese proceso, debe existir una voluntad de paz real; no solo que dejen de agredirse entre ellos, sino que cesen la extorsión a quienes venden su sustento diario, a las platoneras, agricultores y comerciantes”, afirmó la mandataria.
Toro insistió en que, en el puerto sobre el Pacífico, las conversaciones deben estar acompañadas de acciones de seguridad e inversión social.
“Eso también forma parte del proceso de paz y creo que el Presidente, que ha hablado tanto de seguridad, generará las condiciones para que esto sea posible”.
Garantizar la seguridad en la vía Panamericana, otro de los retos que le esperan al nuevo mandatario Foto:JUAN PABLO RUEDA BUSTAMANTE
‘Jamundí debe ser prioridad’
Jamundí y su zona rural, que conecta con el Cauca, han sido utilizadas por grupos armados para enquistarse en sus montañas y desarrollar una poderosa industria de violencia. Por ello, el municipio es un tema prioritario para la administración de De la Espriella.
Stuart León, especialista en seguridad, sostiene que el primer reto del nuevo Gobierno será la elección del Ministerio de Defensa. Considera que debe ser una persona que conozca el territorio, como es el caso de la exsenadora vallecaucana María Fernanda Cabal, quien suena para ocupar el cargo.
“Quien asuma el Ministerio no puede estar solo. El gran error sería mirar la seguridad de Jamundí desde un escritorio en Bogotá. El equipo de Defensa necesita rodearse de expertos que entiendan cómo se mueve la estructura ‘Jaime Martínez’ en la ruralidad alta, cómo usan drones, cómo presionan a las comunidades y cómo conectan el corredor Cauca-Valle-Pacífico”, advierte.
León enfatiza que Jamundí es un punto crítico, tras haber sufrido en los últimos tres años múltiples acciones violentas: carros bomba, motobombas, drones explosivos y hostigamientos constantes contra la Fuerza Pública y civiles.
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Infraestructura y tecnología para la paz
Otro de los retos es agilizar la construcción del Batallón de Alta Montaña. “Ese proyecto no puede seguir aplazándose. La Gobernación ya anunció la entrega del lote, pero cada vez que se intenta avanzar, aparecen ataques y hostigamientos. Si el Estado no ocupa la montaña, la ocupan las disidencias”, advierte el analista.
Además, señala la importancia de consolidar la seguridad metropolitana. “La creación del Área Metropolitana del Suroccidente obliga a pensar la seguridad como una sola región. Es acertado avanzar en proyectos como la megaestación de Policía entre Cali y Jamundí, que permitirá una reacción coordinada ante un fenómeno criminal que no reconoce límites municipales”.
Para Stuart León, lo primordial debe ser la recuperación del control de zonas críticas de Jamundí. Foto:Particular
Finalmente, León subraya que el Gobierno debe atacar la economía del narcotráfico. “Jamundí es parte del enclave cocalero identificado por la UNODC como uno de los más productivos del país. Las estimaciones sugieren que los cultivos en la zona rural podrían acercarse a las 3.000 hectáreas, lo que explica el interés de las disidencias por este corredor estratégico”.
El especialista concluye que la tecnología es clave: “El nuevo Gobierno debe acelerar la adquisición de sistemas antidrones, radares de baja altura e inhibidores de frecuencia. El problema hoy es quién domina la tecnología en el campo de batalla”.
“Finalmente, está lo social. Si el Estado llega solo con Fuerza Pública, sin salud, educación, vías ni empleo, el vacío lo volverán a llenar los ilegales. Recuperar la seguridad también significa ofrecer una salida distinta para jóvenes y campesinos que hoy viven atrapados entre la presión armada y la falta de oportunidades”, puntualizó.
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