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Humor y Curiosidades

Un petroglifo desconocido en Siberia sugiere que los chamanes usaban cuevas y grietas en la roca como portal ritual

📅 🕐 hace 4 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 7 min de lectura
Un petroglifo desconocido en Siberia sugiere que los chamanes usaban cuevas y grietas en la roca como portal ritual
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Siberia conserva un secreto grabado en sus rocas desde hace siglos. Fue allí donde, tomada de la lengua tungú, nació la palabra «chamán«, hoy tan popular. Y allí pervive todavía una tradición espiritual viva que va más allá de las teorías académicas. Sin embargo, pese a la riqueza de su folclore y de sus leyendas, el arte rupestre que retrata a estos especialistas del mundo invisible ha recibido escasa atención científica.

Un nuevo estudio, publicado en la revista Time and Mind, aporta una pieza interpretativa crucial a este rompecabezas histórico. El investigador Andrzej Rozwadowski, miembro de la Universidad Adam Mickiewicz de Poznań y del Instituto de Investigación del Arte Rupestre de Johannesburgo,ha documentado la presencia de petroglifos en la región de Jakasia que repiten, casi como un eco, un patrón detectado años atrás en otro yacimiento cercano. La coincidencia parece responder a una práctica cultural bien asentada.

La investigación de Rozwadowski se pregunta por qué los antiguos siberianos elegían determinadas grietas y oquedades de la roca para emplazar estas representaciones chamánicas. Según el estudioso, la respuesta se sostiene en los mitos transmitidos durante generaciones, que conectarían el gesto artístico con un viaje literal: el que emprendían los aprendices para recibir su primer tambor de manos de sus ancestros, en el interior mismo de la montaña.

La investigación de Rozwadowski se pregunta por qué los antiguos siberianos elegían determinadas grietas y oquedades de la roca para emplazar representaciones chamánicas que se repiten.

Petroglifos de Oglakhty
Petroglifos de Oglakhty. Fuente: Andrzej Rozwadowski

Jakasia, la cuna de los kam y sus tambores sagrados

En la cuenca del río Yeniséi, en la actual República de Jakasia, vive el pueblo jakaso, de origen turco y con una tradición chamánica que aún pervive. En su lengua, el chamán recibe el nombre de kam. Su tambor ritual, instrumento imprescindible para iniciar la práctica espiritual, se conoce con el nombre de dungur.

En estudios previos, Rozwadowski ya había detectado algo extraordinario en el yacimiento de Ilínskaia Pisanitsa. La figura grabada de un kam, acompañada de un animal herido y de un par de pies humanos, se situaba justo en el interior de una gran grieta natural de la roca. Según la etnografía jakasa, los chamanes fallecidos viajaban al interior de las montañas, donde permanecían tras la muerte junto a sus tambores.

Aquella imagen, sin embargo, parecía un caso único, una rareza sin continuidad aparente. Si la creencia era tan extendida entre los pueblos del sur de Siberia, razonaba el investigador, debían existir otros vestigios similares en la región. La pregunta permaneció sin respuesta durante años, hasta que el trabajo de campo en otro emplazamiento cercano ofreció, por fin, los datos que el investigadore necesitaba.

La figura grabada de un kam (un chamán), acompañada de un animal herido y de un par de pies humanos, se situaba justo en el interior de una gran grieta natural de la roca.

Imágenes de los kams que
Imágenes de los kams que «tocan» las grietas de la roca con los pies. Fuente: Andrzej Rozwadowski

Oglakhty, la réplica de piedra que confirma el patrón

A unos 60 kilómetros al norte de Abakán, la capital de Jakasia, se emplaza el yacimiento de Oglakhty. Allí, entre petroglifos de distintas épocas, Rozwadowski identificó una composición casi idéntica a la de Ilínskaia Pisanitsa.

Junto a una hendidura natural, aparece una figura híbrida singular. Se trata de un cuerpo humano cuyo torso ha sido sustituido por un tambor circular, con una espiral grabada en su centro. Las piernas, dibujadas en plena carrera, se dirigen hacia la grieta, como si el propio chamán corriera para introducirse en ella.

Junto a esta figura aparece grabado un árbol. El motivo podría representar la madera que se usaba para fabricar parte del tambor, aunque también podría tratarse del árbol cósmico. Se trata de una imagen recurrente en la cosmología siberiana, que simboliza la vía por la que los chamanes viajaban entre los distintos niveles del universo.

A ambos lados de la abertura aparecen otras dos figuras. Una sostiene un objeto similar a un arco y luce las cintas propias de las capas ceremoniales jakasas. La otra, de carácter itifálico (es decir, representada con el falo erecto), porta lo que podría ser un bastón ritual o una baqueta. Un examen minucioso reveló que los pies de ambas figuras tocan pequeñas fisuras secundarias de la piedra, como si una entrara en la roca y la otra saliera de ella.

En el yacimiento de Oglakhty, se ha descubierto un conjunto de petroglifos: un cuerpo humano cuyo torso ha sido sustituido por un tambor circular, un árbol cósmico y dos figuras en actitud ceremonial.

Mapa con los yacimientos de Ilinskaia Pisanitsa y Oglakhty marcados.
Mapa con los yacimientos de Ilinskaia Pisanitsa y Oglakhty marcados. Fuente: Rozwadowski 2026.

La grieta como portal hacia el otro mundo

Para el investigador, esta repetición está ligada a las creencias del chamanismo. Numerosos relatos chamánicos del sur de Siberia describen el viaje espiritual como un tránsito a través de una abertura física, ya sea en la tierra o en la roca. El propio diseño de los tambores ceremoniales parece replicar de forma gráfica esa misma idea de portal.

La interpretación se enriquece con otro elemento mitológico. Entre los jakasos, la diosa Umai, esposa del dios supremo Tengri, habitaba en el interior de una montaña llamada Ymai-tas, donde velaba por las almas de los niños fallecidos. En mongol, la palabra umai significa literalmente «útero», lo que vincula la hendidura rocosa con una matriz simbólica de la que la vida, y quizá también el poder chamánico, emana.

Otros relatos del Altái narran cómo los chamanes viajaban al inframundo a través de un agujero en la tierra. Allí debían resistir la tentación de las hijas del señor Érlik, descritas en la tradición oral como portadoras de «vaginas en forma de grietas en el suelo»: una prueba que solo los kam más fuertes superaban.

Numerosos relatos chamánicos del sur de Siberia describen el viaje espiritual como un tránsito a través de una abertura física, ya sea en la tierra o en la roca

Petroglifos de Oglakhty que representan a chamanes. Fuente: Andrzej Rozwadowski

Un eslabón siberiano en la historia universal del arte rupestre

El hallazgo siberiano conecta con un fenómeno documentado en otras regiones del planeta. En Sudáfrica, Norteamérica y las cuevas paleolíticas europeas, los especialistas también han observado vínculos entre las imágenes rupestres y las grietas de la roca, que se han interpretado habitualmente como representaciones de viajes a estados alterados de conciencia.

Conviene, no obstante, matizar el alcance de este patrón. Las propias fuentes jakasas distinguen entre chamanes poderosos, que recibían un tambor tras un riguroso rito de iniciación, y otros de menor rango que ejercían sin él. Esta diversidad explicaría por qué no todas las representaciones rupestres de kams en la región siguen el mismo esquema compositivo, y por qué solo dos yacimientos, hasta la fecha, muestran con tanta claridad esta asociación entre figura humana y fisura natural.


Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

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