Rusia busca mermar la cohesión interna de la OTAN con ataques híbridos y posibles acciones terrestres limitadas | elperiodico.com

Ciberataques dirigidos a infraestructuras y agencias de la OTAN que, en el último año, se han incrementado en un 25%; oleadas de drones sobre bases militares e instalaciones de la Alianza Atlántica, en muchos casos dirigidos desde buques de la denominada ‘flota fantasma’ rusa, que ayuda al Kremlin a sortear las sanciones internacionales; vastas campañas de desinformación destinadas a sembrar la división interna en los Estados miembros y a trasladar el mensaje de que la organización militar está obsoleta, de que Occidente nunca mantendrá su compromiso de defensa mutua en caso de que surja un conflicto armado en el este de Europa…
Rusia, que en los últimos meses ha perdido la iniciativa en el frente bélico de Ucrania, intensifica en estos momentos sus esfuerzos en el segundo escenario donde se libra esta Guerra Fría del siglo XXI: el de las ideas y las percepciones. El objetivo: encontrar grietas que acaben mermando la solidaridad entre los países miembros de la OTAN.
El último episodio de esta escalada en la guerra híbrida del Kremlin contra Occidente se ha vivido este último viernes. Las publicaciones ‘The Telegraph’, del Reino Unido, y ‘Onet’, de Polonia, pertenecientes ambas al grupo mediático de Axel Springer, han informado de una reciente advertencia de Washington a Varsovia acerca de la posibilidad de que Moscú lance «en cuestión de meses» una «provocación» en territorio polaco destinada a testear la solidaridad de la OTAN y, en última instancia, a «forzar» el fin de la ayuda de Occidente a Ucrania.
La provocación
La mencionada provocación podría materializarse en tres formas, continúan ambas publicaciones: «oleada de ataques con drones contra infraestructuras críticas como plantas eléctricas«, «simulación de un ataque aéreo masivo que fuerce la activación de las defensas aéreas» del país eslavo, o la variante que mayor inquietud genera, «una pequeña incursión» terrestre de soldados, incluyendo militares de Bielorrusia y tropas acantonadas en el enclave ruso de Kaliningrado, quienes eventualmente alegarían haber cruzado inadvertidamente la frontera debido a disrupciones en los GPS, sostiene ‘The Telegraph’.
Si estos planes acaban teniendo éxito, incluso concederían a Rusia la posibilidad de exigir como contrapartida, para la desocupación del territorio polaco, el fin de la ayuda de la UE y EEUU a Ucrania, el cordón umbilical que ha permitido hasta ahora al Gobierno de Kiev contener la invasión rusa.
La revelación por la prensa de esta información, obtenida a través de los servicios de inteligencia, lleva un mensaje implícito dirigido al líder del Kremlin, explicitado por el ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, con las siguientes palabras: «Sabemos lo que (ustedes) están planeando». Una estrategia que recuerda a la adoptada en los prolegómenos de la invasión de Ucrania por la Administración del anterior presidente de EEUU, Joe Biden, difundiendo, en los meses previos al ataque ruso contra su vecino, informes clasificados de inteligencia que demostraban las verdaderas intenciones del Kremlin de invadir el país vecino, unos vaticinios que acabaron cumpliéndose el 24 de febrero de 2022.
En declaraciones realizadas esta semana a un grupo de representantes de medios españoles en Barcelona, el eurodiputado de Estonia Riho Terras, miembro del Partido Popular Europeo (PPE), ha instado a los Veintisiete a mostrar «fortaleza» ante los desafíos de seguridad que plantea la agresividad rusa y, a la vez, a no dejarse llevar por el alarmismo. «Un ataque ruso desde Kaliningrado es también un problema para Rusia», recuerda Terras. Polonia tiene, hoy por hoy, «uno de los mejores ejércitos de Europa», y si Rusia utiliza ese territorio como plataforma de un eventual ataque, se arriesga a perderlo. El enclave comparte frontera con Polonia, y está separado del resto de la Federación Rusa por Lituania y Bielorrusia.
Propaganda
En el capítulo de las campañas de desinformación, el Kremlin también se está empleando a fondo. La propaganda rusa está azuzando en redes sociales los agravios históricos entre Polonia y Ucrania, logrando generar una crisis en las relaciones entre Kiev y Varsovia. Un episodio acaecido durante la Segunda Guerra Mundial, concretamente en 1943 y 1944, la masacre de 100.000 polacos en la región de Volinia, hoy parte de Ucrania, a manos del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), ha provocado una crisis en las relaciones entre Varsovia y Kiev, después de que una unidad militar ucraniana adquiriera el nombre de UPA y como represalia, el presidente Volodímir Zelenski fuera desprovisto de una condecoración polaca recibida en 2023.
Además, como colofón, y gracias al uso de la inteligencia artificial y a campañas de vídeos falsificados que denigran la integración de los refugiados ucranianos en Polonia, se está extendiendo en el país eslavo una gran desconfianza hacia este colectivo. Hoy por hoy, solo un 48% de los polacos apoyan acoger refugiados del país vecino, en comparación con el 94% en marzo de 2022, al inicio de la invasión rusa.
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En la sección: El Periódico – internacional
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