Giro final al misterio que conmocionó a Francia: Cédric Jubillar admite en una carta haber asesinado a su mujer cinco años más tarde

Una carta ha bastado para resolver un asesinato que conmovió a Francia hace más de cinco años. Cédric Jubillar mató a su esposa, Delphine Aussaguel, en 2020, y este lunes ha confesado el crimen a su abogado a través de una misiva. Se cierra … así uno de los mayores enigmas que rodeaban el caso, ya que el autor confeso había negado hasta ahora cualquier implicación en el suceso.
Los acontecimientos se remontan al 15 de diciembre de 2020, cuando Cédric Jubillar, de 38 años, llamó a la Gendarmería informando de que su pareja, de 33 años, había desaparecido sin dejar huella tras salir a pasear a los perros por la noche en un pequeño pueblo de la región del Tarn, al sur de Francia, donde residía el matrimonio.
En plena pandemia, la policía francesa desplegó un importante dispositivo para localizar a Delphine. Miles de personas se hicieron eco de la noticia en las redes sociales y acudieron como voluntarias para participar en las batidas. Durante las pesquisas se descartaron varias hipótesis, entre ellas el suicidio, una fuga voluntaria o un accidente.
Un amante y el divorcio, los detonantes
Cédric Jubillar sostuvo su inocencia desde el primer momento. En su declaración inicial a los investigadores, aseguró haberse ido a la cama antes que su cónyuge. Según su relato, se despertó alrededor de las 3:45 de la madrugada y se dio cuenta de que ella no estaba en casa. Aproximadamente una hora después, Jubillar llamó a las autoridades explicando que, tras haberse acostado él temprano, ella había salido esa misma noche a sacar a los perros a la calle.
En junio de 2021, seis meses después del suceso, Jubillar fue detenido y puesto en prisión provisional acusado de homicidio voluntario. La fiscalía acumuló una serie de indicios materiales y testimoniales que, inicialmente, no resultaban concluyentes. El misterio rodeaba este caso al no haber un cadáver, un arma ni una escena del crimen clara. Aunque el sospechoso proclamaba su inocencia, una serie de pistas -como los restos de las gafas de Delphine hallados entre la cocina y el salón, los gritos de la mujer o la posición de su coche- fueron decisivos para mandarlo entre rejas.
La investigación señalaba que existían inconsistencias en sus declaraciones. La pareja estaba pasando por un proceso de separación; Jubillar se negaba a aceptarlo, pero Delphine, quien tenía una nueva pareja sentimental, ya estaba tramitando los papeles del divorcio. Semanas antes, el marido le había confesado a su madre sus intenciones sombrías: «Estoy harto de Delphine, voy a acabar con ella, voy a enterrarla y nadie la encontrará». Esa misma noche se produjo una fuerte disputa entre ambos. El hijo mayor, de seis años en aquel entonces, declaró haber escuchado una acalorada discusión cerca del árbol de Navidad, en la que oyó cómo su madre le pedía distancia.
En la carta remitida a su letrado, Jubillar relató que la noche de la desaparición Delphine le confesó que iba a empezar una nueva vida con su amante, lo que desencadenó una pelea verbal. Sin embargo, aún no ha revelado dónde ocultó el cuerpo. Como dato sospechoso, un vecino afirmó que el coche de la víctima, un Peugeot 207 azul, estaba aparcado a la mañana siguiente en una dirección diferente a la habitual.
Según su abogado, quien ha forjado una relación estrecha con su cliente en los últimos meses, Jubillar se sentía «acosado» por la presión mediática y de los investigadores. En octubre de 2025, fue condenado a 30 años de prisión por el homicidio de su esposa, y su juicio de apelación estaba previsto para el 21 de septiembre.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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