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Humor y Curiosidades

Petroglifos de 3.000 años revelan la red oculta de navegación atlántica que unía la península ibérica con Escandinavia

📅 🕐 hace 1 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 7 min de lectura
Petroglifos de 3.000 años revelan la red oculta de navegación atlántica que unía la península ibérica con Escandinavia
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Hace más de 3.000 años, alguien cuyo nombre desconocemos se subió a un promontorio rocoso del noroeste ibérico y grabó la silueta de un barco mirando al mar. Lo curioso es que este gesto no solo se repite a lo largo de la costa atlántica de Portugal y Galicia, sino que también está presente a miles de kilómetros de distancia. En las costas del sur de Escandinavia, distintas comunidades prehistóricas tallaron embarcaciones de forma casi idéntica en la piedra desnuda.

Un equipo internacional liderado por Marta Díaz-Guardamino, de la Universidad de Durham, ha aplicado la tecnología de escaneo láser, la fotogrametría y la reconstrucción tridimensional para examinar en detalle estos petroglifos. El resultado, publicado en 2026 en la revista de investigación PLOS One, revela paralelismos iconográficos tan precisos que resulta difícil atribuirlos al azar.

¿Qué llevó a poblaciones separadas por el océano a representar el mismo tipo de embarcación, con remos, mástiles y decoraciones idénticas? La respuesta apunta a una sofisticada red de intercambio marítimo, tejida en torno al comercio del cobre y el estaño durante la Edad del Bronce.

En las costas del sur de Escandinavia, distintas comunidades prehistóricas tallaron embarcaciones de forma casi idéntica a las presentes en el noroeste peninsular en la piedra desnuda.

Ejemplos de arte rupestre del Atlántico y del noroeste peninsular
Ejemplos de arte rupestre del Atlántico y del noroeste peninsular. Fuente: Díaz-Guardamino et al. 2026

Diez yacimientos y una misma obsesión por el mar

El estudio documenta doce sitios con grabados de barcos en el noroeste ibérico, concentrados sobre todo entre la ría de Vigo y el estuario del río Lima. Lugares como Santo Adrião, Laje da Churra, Eira do Louvado, Auga dos Cebros o Borna comparten una característica reveladora: casi todos mantienen una relación visual directa con el mar o con los grandes ríos navegables.

El análisis mediante Sistemas de Información Geográfica (SIG) confirmó que siete de los enclaves se ubican a menos de tres kilómetros de la costa atlántica. El caso más extremo lo ofrece el petroglifo de Borna, a solo 320 metros del litoral. Incluso los yacimientos del interior, como Penedo do Muro, situado a unos 100 kilómetros de la costa, ofrecen vistas del horizonte marino en condiciones óptimas.

Según el estudio, este patrón no es fruto de la casualidad. Los investigadores calcularon la distancia al horizonte visible desde cada una de las representaciones y llegaron a registrar hasta 101 kilómetros de visibilidad teórica en Penedo do Muro. Las comunidades que grabaron estos barcos en la piedra, por tanto, elegían deliberadamente posiciones elevadas y estratégicas, es decir, aquellas que ofrecían un control visual de las rutas de navegación, las desembocaduras de los ríos y las bahías de fondeo.

El estudio documenta doce sitios con grabados de barcos en el noroeste de la península. Muchos de estos lugares comparten una característica reveladora: casi todos mantienen una relación visual directa con el mar o con los grandes ríos navegables.

Panel 18 de Laje da Churra con el petroglifo de un barco triangular
Panel 18 de Laje da Churra con el petroglifo de un barco triangular. Fuente: Díaz-Guardamino et al. 2026

El nuevo escaneo que cambia la datación de Santo Adrião

El hallazgo más llamativo del estudio surge del escaneo de alta resolución de un barco grabado en el yacimiento de Santo Adrião, en el norte de Portugal. La nueva visualización reveló detalles invisibles hasta ahora: una posible cabeza animal en la proa, líneas verticales que conectarían el casco con un surco natural de la roca y un trazo que sugiere un remo de gobierno inclinado.

Según los autores de la investigación, estos elementos coinciden de forma asombrosa con los barcos grabados en Bottna y Himmelstalund, en Suecia, fechados entre los periodos II y III de la cronología escandinava, es decir, hacia 1400-1100 a. C. Si esta lectura se confirma, estaríamos ante la representación más clara de contacto directo entre ambas regiones.

No es el único caso. En Penedo do Muro, por ejemplo, aparecen barcos representados «quilla contra quilla», una disposición típica de los anillos de cuello escandinavos del periodo VI (700-500 a.C.). En Alto das Veigas 2, por su parte, destaca un símbolo en forma de hongo o de hacha ceremonial, un motivo recurrente en las navajas de afeitar nórdicas de la misma fecha.

Según los autores, los elementos del barco de Santo Adrião coinciden de forma asombrosa con los barcos grabados en Bottna y Himmelstalund, en Suecia, fechados entre 1400 y 1100 a. C.

Barco 1 en el panel 2 de Santo Adrião
Barco 1 en el panel 2 de Santo Adrião. Fuente: Díaz-Guardamino et al. 2026

Barcos con vela: una tecnología compartida

Uno de los aspectos más debatidos del trabajo es la cuestión del velamen. Durante décadas, se asumió que la navegación a vela llegó tarde al Atlántico europeo. Sin embargo, la comparación tipológica sugiere lo contrario. El barco número 1 de Auga dos Cebros, con mástil central y lo que parece un aparejo, podría datarse hacia 1200 a. C., una fecha muy próxima a la del ejemplar más antiguo conocido en Escandinavia: el grabado sobre un tronco hallado en Vendsyssel, Dinamarca, fechado en torno a 1550 a. C. Otros barcos con mástil aparecen en Eira do Louvado y en el panel 6 de Laje da Churra, este último con lo que parece ser una verga sostenida por obenques.

A partir de estas evidencias, los autores sostienen que la propulsión a vela probablemente se extendió por toda la fachada atlántica europea durante la Edad del Bronce. Las proporciones de los mástiles, relativamente cortos en ambas regiones, sugieren el uso de velas de baja relación de aspecto, adecuadas para travesías costeras y fluviales.

¿Por qué estas comunidades tan distantes compartían un mismo lenguaje visual? La explicación más sólida remite al comercio de metales.

Grabados rupestres de barcos
Barcos. Fuente: Díaz-Guardamino et al. 2026

¿Por qué estas comunidades tan distantes compartían un mismo lenguaje visual? La explicación más sólida remite al comercio de metales. Durante la Edad del Bronce Final, el cobre y la plata del sur de Iberia llegaban hasta el noroeste peninsular, y de ahí, posiblemente, hasta Escandinavia, en una red que también alcanzaba el sur de Inglaterra.

El noroeste ibérico operó como un nodo de conexión clave en ese circuito, especialmente en torno a la región del Tâmega, rica en yacimientos de estaño. La presencia de elementos característicos de la iconografía escandinava en un enclave tan alejado de la costa como Penedo do Muro sugiere que los viajeros foráneos, quizá interesados en ese estaño, habrían dejado su huella en los santuarios locales.

Más allá del comercio, los barcos también habrían portado consigo significados cosmológicos. La aparición recurrente de cruces solares junto a embarcaciones, tanto en Galicia y Portugal como en Suecia, remite a la mitología nórdica del viaje del sol a través del cielo, una creencia que los grabados parecen traducir en imágenes compartidas por ambos extremos de Europa.

Referencias

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

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