El fraude continuado en Venezuela y las falsas negociaciones

César Pérez Vivas repasa el historial de manipulación del régimen y advierte por qué no se debe confiar en una nueva negociación electoral con Jorge Rodríguez.
El pasado miércoles 16 de julio, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se dirigió a la nación para informar que había desclasificado archivos de la CIA que, según afirmó, evidenciaban la injerencia de países extranjeros en la comisión de fraudes electorales en los Estados Unidos.
Entre los elementos a los que hizo referencia mencionó la participación de Smartmatic, empresa de origen venezolano que tuvo un papel relevante en el desarrollo del sistema automatizado de votación utilizado en Venezuela.
Con ello, Estados Unidos viene a confirmar, aunque tardíamente, una convicción que los venezolanos hemos sostenido durante muchos años: la existencia de una cultura de manipulación y fraude en torno al sistema electoral venezolano, proyectada además hacia otros países dentro de la estrategia de expansión política impulsada por el denominado socialismo del siglo XXI.
César Pérez Vivas | La Junta de Gobierno
Esa realidad reafirma nuestra tesis de que el 28 de julio de 2024 Nicolás Maduro, acompañado por Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez, el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía General de la República y las demás instituciones sometidas al poder político, consumó un grave fraude electoral para usurpar el ejercicio legítimo del poder público en Venezuela.
Lo verdaderamente sorprendente es que todavía existan sectores, tanto en los Estados Unidos como en Venezuela, que crean posible alcanzar unas elecciones libres y transparentes mediante una nueva mesa de negociación con Jorge Rodríguez.
Se trata de un personaje que lleva más de dos décadas participando directa o indirectamente en los principales episodios de manipulación electoral y en el uso abusivo de los recursos del Estado para garantizar la permanencia de la dictadura iniciada por Hugo Chávez y profundizada por Nicolás Maduro.
Los antecedentes históricos son contundentes
El primero de ellos fue el proceso que condujo al referéndum revocatorio presidencial de 2004. Tras la crisis política de 2002 y la mediación de la Organización de los Estados Americanos, encabezada por su secretario general, César Gaviria, junto con el Centro Carter y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se firmó el Acuerdo entre la Representación del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y los Factores Políticos y Sociales que lo Apoyan y la Coordinadora Democrática, el 29 de mayo de 2003.
Sin embargo, durante todo el proceso previo al referéndum celebrado el 15 de agosto de 2004, Jorge Rodríguez, entonces rector y posteriormente presidente del Consejo Nacional Electoral, desarrolló una estrategia destinada a retrasar la consulta.
César Pérez Vivas | La dimensión política de la tragedia
Entre esas maniobras estuvieron la activación de solicitudes de referendos contra diputados de oposición, los obstáculos para la recolección de firmas, la llamada tesis de las “firmas planas” y el proceso de “reparo” o reafirmación de firmas. Todo ello tuvo como objetivo prolongar los plazos y permitir que Hugo Chávez utilizara los recursos del Estado para fortalecer su campaña antes de la votación.
Posteriormente vino el denominado Diálogo de Miraflores, en 2014, luego de las protestas ciudadanas de ese año. Con la mediación de los cancilleres de UNASUR, especialmente de Colombia, Brasil y Ecuador, y la facilitación del nuncio apostólico en Caracas, se instaló una mesa de conversaciones entre el gobierno y representantes de la oposición. Una vez más, Jorge Rodríguez fue uno de los principales negociadores del oficialismo. El proceso duró muy poco y terminó paralizado sin resultados concretos.
En 2016, tras la suspensión del nuevo referéndum revocatorio contra Nicolás Maduro, se abrió otra mesa de diálogo en Caracas. Actuaron como facilitadores monseñor Claudio María Celli, enviado del papa Francisco, UNASUR y los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martín Torrijos.
César Pérez Vivas | Vuelta a la Patria
Por el oficialismo participaron nuevamente Jorge Rodríguez y Delcy Rodríguez. Aquella negociación tampoco produjo resultados efectivos y terminó favoreciendo al gobierno mediante nuevas dilaciones.
Más adelante se desarrolló el proceso de negociación de Santo Domingo, entre 2017 y 2018, impulsado por el presidente dominicano Danilo Medina, con el acompañamiento de José Luis Rodríguez Zapatero y representantes de varios países latinoamericanos.
De nuevo, Jorge Rodríguez encabezó la delegación oficialista. Las conversaciones concluyeron sin acuerdo, precisamente por la negativa del gobierno a asumir compromisos verificables.
En 2019 tuvo lugar el proceso de Oslo y Barbados, promovido por el Reino de Noruega en el contexto del amplio reconocimiento internacional al interinato presidido por Juan Guaidó.
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El oficialismo estuvo representado nuevamente por Jorge Rodríguez, Héctor Rodríguez y Larry Devoe, mientras que la oposición fue representada por Gerardo Blyde, Stalin González, Fernando Martínez Mottola y Vicente Díaz. El proceso terminó suspendido por decisión del gobierno venezolano.
Posteriormente se instaló la Mesa de México, que dio origen al Acuerdo de Barbados. Una vez más, Jorge Rodríguez encabezó la representación oficialista. Sin embargo, los compromisos asumidos en dicho acuerdo fueron posteriormente desconocidos por el propio régimen venezolano.
Ahora se anuncia una nueva ronda de negociaciones a partir del 1.º de agosto y, nuevamente, el interlocutor principal del oficialismo será Jorge Rodríguez.
Después de tantos años, los venezolanos conocemos suficientemente la naturaleza manipuladora, fraudulenta y dilatoria de este personaje. La experiencia demuestra que cada negociación ha servido para ganar tiempo, dividir a la oposición y prolongar la permanencia del régimen en el poder.
Por ello, no existe razón objetiva para confiar en que una nueva negociación, dirigida por los mismos actores y sin garantías reales, pueda conducir por sí sola a unas elecciones libres.
César Pérez Vivas | La ausencia absoluta de Maduro
Los venezolanos debemos exigir que se respete la Constitución y que se convoquen elecciones presidenciales auténticamente libres, competitivas y verificables, con las garantías necesarias para que sea el pueblo quien decida democráticamente el destino de la República.
Sin una firme presión internacional y sin garantías efectivas para el cumplimiento de los compromisos que se asuman, no existen razones para confiar en una negociación encabezada, una vez más, por Jorge Rodríguez.
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César Pérez Vivas es Abogado y Profesor Universitario
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