¿Podríamos sobrevivir hoy en una base subterránea en Marte?
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El planeta rojo siempre ha sido el gran sueño de la exploración espacial, pero la realidad en su superficie es brutal. Si hoy mismo dejáramos caer a un grupo de astronautas en el suelo marciano con trajes espaciales estándar, la radiación cósmica, las temperaturas de -60 grados C y la atmósfera casi inexistente recortarían drásticamente su esperanza de vida.
Por eso, la ciencia ha dejado de mirar al cielo de Marte y ha empezado a mirar bajo sus pies. La gran pregunta que se hacen las agencias espaciales ya no es si viajaremos, sino si podríamos sobrevivir hoy en una base subterránea en Marte. La respuesta corta es que tecnológicamente estamos rozando el milagro, pero biológicamente seguimos jugando a la ruleta rusa.
El escudo definitivo: ¿Por qué bajo tierra?
La superficie de Marte es un desierto hostil bombardeado por radiación ionizante y rayos cósmicos galácticos. Al carecer de un campo magnético global y tener una atmósfera que es apenas el 1% de la densa capa terrestre, el planeta está indefenso.
Excavar o colonizar los tubos de lava (túneles volcánicos naturales colosales que ya han sido detectados por satélites) solucionaría de golpe tres de los mayores problemas del viaje interplanetario:
-Protección radiológica: Unos pocos metros de regolito marciano (la roca y polvo del suelo) actúan como un búnker perfecto contra la radiación letal.
-Estabilidad térmica: Mientras que en la superficie las temperaturas oscilan salvajemente, en el subsuelo se mantienen constantes, facilitando enormemente la climatización.
-Defensa contra micrometeoritos: La roca sólida elimina el riesgo de que una pequeña piedra espacial perfore el hábitat y cause una descompresión explosiva.
La tecnología actual: Lo que sí podemos hacer hoy
Si la misión se lanzara este año, no empezaríamos de cero. Ya contamos con tecnologías probadas con éxito en entornos controlados y misiones robóticas:
1. Oxígeno a demanda
Gracias al instrumento MOXIE, que viajó a bordo de un rover de la NASA, sabemos que podemos extraer dióxido de carbono de la atmósfera marciana y transformarlo en oxígeno respirable mediante un proceso de electrólisis sólida. La tecnología funciona; solo necesitamos escalarla a nivel industrial.
2. Reciclaje de agua de circuito cerrado
En la Estación Espacial Internacional (EEI) los sistemas actuales son capaces de reciclar más del 98% del agua, incluyendo el sudor y la orina de los astronautas. En una base subterránea marciana, este sistema sería el corazón del hábitat. El agua extra no vendría de la Tierra, sino de la minería del hielo subterráneo ya localizado en latitudes medias del planeta.
3. Energía nuclear compacta
Olvidad los paneles solares tradicionales en el subsuelo. Además, las tormentas de polvo globales de Marte pueden tapar el sol durante meses. La solución actual es el Kilopower de la NASA: reactores de fisión nuclear portátiles y del tamaño de una nevera, capaces de suministrar energía constante durante décadas sin depender del clima.
Los límites de la supervivencia: El factor humano
A pesar de tener el oxígeno, el agua y la energía encauzados, el verdadero cuello de botella de una misión actual no es la ingeniería, sino nuestra propia biología. Hay tres factores críticos que aún no hemos resuelto:
El enigma de la gravedad marciana
La gravedad en Marte es solo un 38% de la de la Tierra. Sabemos qué le ocurre al cuerpo humano a gravedad cero (pérdida de masa ósea, atrofia muscular, problemas de visión) gracias a la EEI, pero no tenemos ni idea de si un 38% de gravedad es suficiente para mantener el cuerpo sano a largo plazo. No hay datos biológicos sobre estancias prolongadas en gravedades parciales.
La agricultura subterránea
Para no depender de los viajes de suministro desde la Tierra (que tardan entre 6 y 9 meses), la base debe ser autosuficiente. Cultivar bajo tierra requiere iluminación LED masiva e hidroponía sofisticada. Aunque el regolito marciano contiene nutrientes, también está plagado de percloratos, unas sales altamente tóxicas para los humanos que exigirían un proceso de lavado y filtrado químico extremo antes de usarse como suelo agrícola.
El factor psicológico: El verdadero confinamiento
Vivir en un búnker de roca, sin ver la luz del sol real, respirando aire reciclado y sabiendo que la ayuda está a millones de kilómetros de distancia, es una receta perfecta para el colapso psicológico. El aislamiento prolongado en espacios subterráneos reduce la producción de serotonina y altera los ritmos circadianos, lo que podría desencadenar brotes de depresión o conflictos severos entre la tripulación.
Veredicto: ¿Es viable hoy en día?
Si una potencia mundial decidiera gastar su producto interior bruto en construir esta base ahora mismo, técnicamente los astronautas podrían sobrevivir a corto plazo (de 1 a 2 años). Las tecnologías de soporte vital y la protección que ofrece el subsuelo son sólidas.
Sin embargo, la supervivencia a largo plazo sigue siendo una incógnita. Hasta que no comprendamos el impacto real de la baja gravedad en el organismo y no perfeccionemos la descontaminación del suelo marciano para producir alimento a gran escala, la vida subterránea en Marte seguirá siendo una prisión de altísima tecnología, más que un nuevo hogar para la humanidad.
Fuente de TenemosNoticias.com: noticiasdelaciencia.com
En la sección: Ciencia Amazings® / NCYT®
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