Pareja de supernovas | Noticias de la Ciencia y la Tecnología (Amazings® / NCYT®)
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Un nuevo estudio sobre dos remanentes de supernovas, los respectivos conjuntos de restos que quedaron tras la explosión de sendas estrellas, sugiere que las explosiones se originaron en estrellas hermanas que durante un tiempo orbitaron una alrededor de la otra. La explosión de la primera estrella empujó a su compañera a través del espacio, y luego, tras viajar durante miles de años, esta estrella superviviente también explotó.
La investigación la ha realizado un equipo integrado, entre otros, por Miltiadis Michailidis, de la Universidad de Stanford en California, Estados Unidos, y Marianne Lemoine-Goumard, de la Universidad de Burdeos en Francia.
Sobre la base de 16 años de datos del telescopio espacial Fermi de rayos gamma de la NASA, el nuevo análisis reveló rayos gamma asociados a un remanente de supernova que permanecía oculto bajo el resplandor de su vecino. Este vecino, IC 443, también conocido como la Nebulosa de la Medusa, es uno de los remanentes de supernova emisores de rayos gamma más brillantes conocidos.
Hay tantas conexiones entre ambos remanentes que los autores del estudio han llegado a la conclusión de que la única explicación plausible es que corresponden a estrellas hermanas que conformaron un sistema binario.
El remanente más tenue de supernova se llama G189.6+3.3. Es visible principalmente en rayos X.
Los dos conjuntos de restos estelares, ambos ubicados en la constelación de Géminis, parecen superponerse parcialmente en rayos X. Observaciones recientes en rayos X sugieren además que el plasma caliente, probablemente asociado a G189.6+3.3, podría extenderse por toda la región.
La región cósmica de los dos remanentes de supernovas. (Foto: NASA Goddard Space Flight Center / M. Michailidis et al. 2026. Banda óptica: DSS. Infrarroja: NASA / WISE / Caltech / UCLA. Ultravioleta: NASA / Swift.)
Los autores del nuevo estudio han llegado a la conclusión de que los remanentes de esas dos supernovas, situados a unos 6000 años-luz de distancia de la Tierra, tienen sus respectivos centros de explosión separados por unos 40 años-luz y que las estrellas originales debían tener una masa de unas 20 veces la del Sol.
Las estimaciones sobre la edad de los remanentes varían considerablemente, pero el equipo concluye que IC 443 tiene entre 8000 y 9000 años, mientras que G189.6+3.3 tiene entre 20 000 y 110 000 años. Esto significa que el intervalo entre las explosiones pudo llegar a ser de hasta unos 100 000 años.
Las conclusiones de esta investigación se han presentado en la edición número 248 del congreso de la AAS (American Astronomical Society), celebrada recientemente en Pasadena, California, Estados Unidos. (Fuente: NCYT de Amazings)
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