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Solar Orbiter envía sus primeras mediciones

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Las primeras mediciones efectuadas por un instrumento de Solar Orbiter llegaron a la Tierra el jueves, 13 de febrero, confirmando así a los equipos internacionales de científicos el buen estado del magnetómetro a bordo del satélite tras el correcto despliegue del brazo que lo aloja.

 

Solar Orbiter, el nuevo satélite de la ESA para la exploración del Sol, fue lanzado el lunes, 10 de febrero. Transporta diez instrumentos científicos, cuatro de los cuales miden las propiedades ambientales alrededor de la nave, especialmente las características electromagnéticas del viento solar, la corriente de partículas cargadas que libera el Sol. Tres de estos instrumentos in situ cuentan con sensores en el brazo de 4,4 m de largo.

 

“Medimos campos magnéticos miles de veces más pequeños que los que conocemos en la Tierra —señala Tim Horbury, del Imperial College London, principal investigador del magnetómetro (MAG)—. Hasta las corrientes en los cables eléctricos generan campos magnéticos mucho mayores que los que necesitamos medir. Por eso, nuestros sensores están instalados en un brazo, para mantenerlos alejados de la actividad eléctrica de la propia nave”.

 

Los controladores de tierra del Centro Europeo de Operaciones Espaciales de Darmstadt (Alemania) activaron los dos sensores del magnetómetro, uno cerca del extremo del brazo y otro más cerca de la nave, unas 21 horas tras el despegue. El instrumento registró datos antes, durante y después de desplegarse el brazo, lo que permitió a los científicos comprender la influencia de la nave en las mediciones una vez en el entorno espacial.

 

“Los datos recibidos muestran cómo se reduce el campo magnético desde las inmediaciones de la nave hasta el punto donde están desplegados los instrumentos —añade Tim—. Esto confirma de forma independiente que el brazo se ha desplegado y que los instrumentos realmente proporcionarán en el futuro mediciones precisas”.

 

 

(Foto: ESA; Data: ESA/Solar Orbiter/MAG)

 

El miércoles, casi tres días tras el despegue, el brazo de titanio y fibra de carbono tardó un total de 30 minutos en desplegarse, tiempo durante el cual los científicos pudieron observar cómo el campo magnético descendía alrededor de un orden de magnitud. Aunque al principio veían sobre todo el campo magnético del propio satélite, al finalizar el procedimiento observaron por primera vez el campo magnético significativamente menor del entorno circundante.

 

“Hasta finales de abril seguiremos activando poco a poco los instrumentos in situ y comprobando si funcionan correctamente —apunta Yannis Zouganelis, científico de proyecto adjunto de la ESA para la misión Solar Orbiter—. Para entonces, tendremos una idea más clara del rendimiento de los instrumentos y esperamos que a mediados de mayo podamos empezar a recopilar los primeros datos científicos”.

 

A primera hora del jueves, 13 de febrero, también se desplegaron con éxito las tres antenas del instrumento RPW, que estudiará las características de las ondas electromagnéticas y electrostáticas del viento solar. Aún deben analizarse los datos específicos de estos despliegues.

 

Además de los cuatro instrumentos in situ, Solar Orbiter transporta seis instrumentos de detección remota, esencialmente telescopios, que empezarán a tomar imágenes de la superficie del Sol a distintas longitudes de onda para lograr las vistas más cercanas jamás obtenidas de nuestra estrella progenitora.

 

“Los instrumentos de detección remota entrarán en servicio en los próximos meses, y estamos deseando poder probarlos aún más en junio, cuando Solar Orbiter se vaya acercando al Sol”, añade Yannis.

 

La combinación de estos dos tipos de instrumentos permitirá a los científicos relacionar lo que sucede en el astro con los fenómenos medidos en el viento solar, para así desentrañar misterios como el ciclo de 11 años de actividad solar, la generación del campo magnético del Sol o cómo las partículas de viento solar se aceleran hasta alcanzar altos niveles de energía.

 

“Los diez instrumentos a bordo de la misión interactuarán como si se tratara de una orquesta —explica el científico de proyecto Solar Orbiter de la ESA Daniel Müller—. Acabamos de comenzar con los ensayos y, uno a uno, irán sumándose nuevos instrumentos. En unos meses, cuando hayamos terminado, podremos oír la sinfonía del Sol”. (Fuente: ESA)

Fuente de TenemosNoticias.com: noticiasdelaciencia.com /

Publicado el: 2020-02-18 16:00:37
En la sección: Ciencia Amazings® / NCYT®

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Publicado en Ciencia

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