Con el nivel de conocimiento práctico del universo que tenemos en 2026, no sería posible hacer películas de ciencia ficción: punto y final. Ni tenemos pruebas la existencia de vida fuera de la Tierra —al menos no de manera pública—, ni hemos establecido comunicación con alguna civilización extraterrestre, ni nos han visitado para conquistarnos o salvarnos, solo hemos viajado un poco más allá de la Luna con naves tripuladas (nuevo récord establecido por la misión Artemis II) y dos sondas no tripuladas que enviamos hace más de 50 años, las Pioneer, aún necesitarían más de un millón de años para llegar a otra estrella.
Pero somos humanos. Imaginamos y predecimos —a veces hemos anticipado cosas que se materializaron años después— y tenemos una necesidad casi fisiológica de entretenimiento y esperanza. Desde el punto de vista científico, prácticamente ninguna película es exacta (no en el género de la ficción), aunque algunas han amado a la ciencia más que otras y podríamos tomar al menos un elemento “realista” de algunas de las siguientes:







