La tormenta invernal que afecta al noreste de Estados Unidos comenzó a generar disrupciones significativas en la actividad aérea y en la movilidad regional, con impactos potenciales sobre aerolíneas, transporte y comercio en uno de los corredores económicos más importantes del país.
Más de 400 vuelos han sido cancelados y cientos presentan retrasos en los principales aeropuertos de Nueva York —LaGuardia, John F. Kennedy y Newark—, según datos de FlightAware. La interrupción de operaciones coincide con uno de los períodos de mayor tráfico de fin de año, lo que eleva los costos operativos para las aerolíneas y afecta cadenas logísticas y viajes corporativos.
Las autoridades meteorológicas prevén acumulaciones de nieve de entre 10 y 20 centímetros en Nueva York, Long Island, el sur de Connecticut y el noreste de Nueva Jersey, lo que ha motivado alertas de viaje y restricciones a la movilidad. Las bajas temperaturas reducen la capacidad de deshielo, incrementando los riesgos en carreteras y retrasando la normalización del transporte terrestre y aéreo.
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El impacto se extiende más allá de Nueva York. La vigilancia invernal alcanza a Filadelfia y otras zonas del Atlántico medio, mientras que partes de Pensilvania enfrentan riesgo de tormentas de hielo, con posibles cortes eléctricos que podrían afectar actividad industrial y comercial.
Analistas señalan que este tipo de eventos climáticos extremos tienden a generar costos adicionales para sectores como transporte, logística, comercio minorista y servicios, además de presionar la planificación operativa de empresas en el cierre del año, un período clave para ingresos y balances.





