Dos días después de anunciar las mayores barreras comerciales en un siglo, un paquete masivo de aranceles que afectan incluso a un puñado de islas deshabitadas del Ártico, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vuelve a cambiar de parecer. El republicano ha dicho este viernes que está abierto a negociar los gravámenes, una postura que choca con los mensajes reiterados estos días por sus asesores, la propia Casa Blanca y él mismo. “Los aranceles nos dan un gran poder para negociar”, dijo a bordo del Air Force One. “Si alguien nos ofrece algo fenomenal, siempre que nos den algo, eso es bueno”, añadió Trump tras quitarle hierro a la virulenta reacción de los mercados.
Las bolsas de todo el mundo continúan en caída libre por segundo día consecutivo, espoleadas por las dimensiones del giro proteccionista y los temores crecientes a una recesión global. De acuerdo con el banco de inversión J.P. Morgan, las probabilidades de que se produzca antes de finales de año han aumentado hasta el 60%. Y ni siquiera el buen dato del empleo en EEUU, que añadió en marzo 228.000 contrataciones, ha servido para dar un respiro a los parqués. Los estadounidenses sufrieron el jueves su mayor desplome desde mediados de 2020, el año de la pandemia del covid-19, una tendencia que ha continuado durante la apertura de este viernes.
Trump parece estar disfrutando del pavor generalizado que han generado sus aranceles, impuestos desde el jueves a 185 países. Durante su comparecencia en el Air Force One, subrayó que no hay país que no haya tratado de ponerse en contacto con la Casa Blanca para renegociarlos. Y más tarde se refirió a su conversación con el secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, quien le habría ofrecido eliminar todas las barreras comerciales que enfrentan los exportadores estadounidenses en su país a cambio de renegociar el arancel del 46% impuesto a Vietnam.
China reacciona con aranceles del 34%
El líder estadounidense también se abrió a negociar con China si acepta la venta de las operaciones de TikTok en EEUU, lo que no impidió que Pekín reaccionara a los gravámenes de esta semana imponiendo un arancel adicional del 34% a los productos estadounidenses. Países como Japón, México, India o Corea del Sur ya han dicho que tratarán de negociar rebajas en los gravámenes antes de anunciar represalias.
La andanada, en cualquier caso, está lejos de haber terminado. Trump subrayó que pronto impondrá nuevos impuestos adueaneros a los chips y a los productos farmacéuticos, un sector con una importante presencia de empresas españolas. Tradicionalmente el neoyorkino ha utilizado los aranceles como herramienta para negociar y extraer concesiones de los países afectados. Pero esta vez, la Casa Blanca insiste en que “serán permanentes”.
Una postura coherente si lo que se pretende es que empresas extranjeras se instalen en EEUU y que las nacionales repatrien sus operaciones. “Si las empresas creen que los gravámenes pueden levantarse en cualquier momento, las posibilidades de que nuevos aranceles generen una oleada de inversiones en las manufacturas domésticas son remotas”, decía el mes pasado Samuel Tombs, economista jefe de Pantheon Economics. Una estrategia que Trump parece estar ahora saboteando.
Preocupación de la FED
El miedo a una nueva crisis es generalizado. La Reserva Federal ha dicho este viernes que a la economía estadounidense le espera probablemente una época de inflación al alza y crecimiento a la baja. “Aunque persiste la incertidumbre, cada vez está más claro que el incremento en los aranceles ha sido significativamente mayor de lo esperado”, ha reconocido su presidente, Jerome Powell. “Aunque muy probablemente generarán un aumento temporal de la inflación, es posible que sus efectos sean más persistentes”, añadió. Horas antes Trump le había pedido que bajase los tipos de interés, pero el banco central ha ignorado sus demandas.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.elperiodico.com
Publicado el: 2025-04-04 12:30:00
En la sección: El Periódico – internacional