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Benjamin Haddad, ministro delegado para Europa: «Es el momento de superar los tabús e invertir en Defensa» | elmundo.es

Benjamin Haddad, ministro delegado para Europa: "Es el momento de superar los tabús e invertir en Defensa"

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Benjamin Haddad (París, 1985) es compañero de viaje de Emmanuel Macron desde la creación de En Marche! y consumado experto en las relaciones trasatlánticas. En calidad de ministro delegado para Europa participó esta semana en el encuentro en Bilbao de la Trilateral de Francia, España y Portugal, con el mar de fondo de la guerra comercial desatada por Donald Trump.

Testigo desde Washington del primer mandato del republicano, Haddad supo vaticinar con seis años de adelanto lo que se avecinaba, en el contexto de la retirada estratégica de Estados Unidos que se lleva cociendo desde los tiempos de Obama. Su libro Le paradis perdu: L’Amérique de Trump et la fin des illusions européennes contiene una llamada al viejo continente para tomar las riendas de su destino y subir el listón de Defensa ante «la amenaza rusa».

Primero la retirada del apoyo a Ucrania, luego la guerra comercial y el recelo hacia Europa ¿Estamos ante el fin del atlantismo?
Todos estamos interesados en una buena relación con Estados Unidos porque tenemos intereses comunes. Pero también hemos de reconocer que estamos ante una tendencia a largo plazo que va más allá de Trump, en lo que se refiere al proteccionismo y al giro de la atención de EEUU hacia Asia. Por eso es importante poder defendernos a nosotros mismos a nivel europeo, empezando por la economía, por la tecnología, por los gastos militares. Tenemos que romper nuestra dependencia por nuestro propio interés. Eso es también lo que América nos está pidiendo. Tenemos que seguir siendo aliados, pero al mismo tiempo más autónomos, más independientes, invertir a nivel europeo.
¿Cómo sentó el anuncio de los aranceles de Trump en plena reunión trilateral en Bilbao?
Acordamos que tiene que haber una respuesta europea unificada y fuerte. Sus aranceles son brutales e injustificados. Pero tenemos claro que el proteccionismo y las guerras comerciales no satisfacen los intereses de nadie, es dañino para nuestra economía y para la economía estadounidense. Por eso nuestro objetivo colectivo es encontrar una manera desescalada, defender nuestros intereses.
Usted apunta en su libro que el repliegue europeo de EEUU viene de largo, que no lo ha inventado Trump…
Yo viví en EEUU siete años, en el primer mandato de Trump, el final de Obama y el principio de Biden. Cada cual tiene sus ideas, pero hay una tendencia de fondo. Mi tesis, que sigue siendo válida, es que Trump es un acelerador de la «retracción estratégica» de EEUU. Hay un tendencia hacia el proteccionismo tanto en los republicanos como en los demócratas. Hay medidas proteccionistas contenidas en la Ley de Reducción de Inflación de Biden. El giro hacia Asia empezó con Obama, la relación con China es desde entonces una prioridad para Estados Unidos. La tendencia hacia el unilateralismo estaba ya ahí, también en la retirada de Afganistán… Tenemos que reconocer que el mundo está cambiando a nuestro alrededor y obrar en consecuencia. Estamos en un punto de inflexión en la historia de Europa que se ha ido gestando en los últimos años y es el momento de dar un paso al frente y lograr una Europa más fuerte, unida y capaz de garantizar su propia seguridad. Por eso estamos teniendo un diálogo tan intenso con los líderes europeos.
¿Está justificado el alarmismo que se ha desatado en los últimos meses?
Estamos efectivamente ante una llamada de alerta para Europa por dos razones. Por una parte, el mundo es más peligroso. Tenemos una agresión y una guerra en nuestras fronteras. Tenemos la presión y la amenaza de Rusia contra todas las democracias europeas, interferencias, sabotajes… Rusia quiere redibujar las fronteras de Europa. Y al mismo tiempo tenemos la cuestión del futuro de la relación trasatlántica: la garantía de seguridad estadounidense que nos ha permitido vivir en paz durante décadas. Es el momento de defender no solo la paz, también nuestros valores de libertad, cooperación a nivel europeos. Y tenemos que ser capaces de defendernos a nosotros mismos. Ese el cambio profundo de mentalidad en el que estamos.
España ha sido uno de los países más reticentes a subir el gasto militar, ¿cree usted que habrá un cambio de actitud?
Toda Europa ha cambiado de mentalidad y ha captado la urgencia de tomar las riendas de nuestro propio destino. Tenemos una relación muy estrecha de Defensa con España, hemos acordado aumentar cooperación y coordinación en temas de defensa. España. Dentro de la OTAN, aportando soldados a la misión de protección de los países bálticos. Y ha sido también muy importante en el apoyo a Ucrania y, últimamente, en las reuniones para lograr garantías de seguridad si hay acuerdo de paz. La relación con España es muy importante para el presidente Macron.
¿Tiene futuro la OTAN en este contexto? El presidente Macron lanzó hace siete años la idea de un ejército europeo…
Las dos cosas son compatibles. Pero es también necesario aumentar el peso de Europa en la OTAN, incrementando nuestros gastos de Defensa a nivel nacional, encontrando recursos a nivel europeo. El Consejo Europeo dio un gran paso en este sentido en la reunión del 6 de marzo que acordó la movilización de los instrumentos financieros para reforzar la seguridad del continente. Como ocurrió con el Covid, estamos ahora ante otro momento existencial con la amenaza rusa. Es el momento de superar los tabús e invertir en Defensa.
¿Y Francia está dispuesta a convertirse en el epicentro de seguridad y defensa de Europa, incluido su paraguas nuclear?
Francia lleva varios años defendiendo el caso de una Europa más robusta y autónoma. El presidente Macron ha puesto a Europa en el centro de su proyecto político. Lo lleva haciendo desde que creó En Marche! en 2016. Ese mismo año tuvimos el Brexit, luego vino Trump, y la gente creía había llegado el momento de la división y el populismo. En su campaña del 2017, la gente estaba orgullosa de poder ondear banderas europeas junto a la bandera francesa en sus mítines. Y ahora estamos ante un momento parecido. Con la elección de Trump, la gente pensaba que iba a haber grandes divisiones en Europa con el auge de la extrema derecha. Pero yo pienso que va a ser lo contrario: este va a ser un momento de oportunidad para los proeuropeos, si tomamos las decisiones correctas…
¿Y cuáles son las decisiones correctas?
Europa debe mostrarse fuerte, porque si no lo hace estaría labrando el terreno a regímenes autocráticos. La debilidad es una llamada a la agresión, y eso tenemos que entenderlo a nivel europeo. Y a nivel nacional, lo primero es asegurar que nuestras instituciones responden adecuadamente a las demandas de los ciudadanos, porque de lo contrario estaríamos alimentando el populismo. Nuestras instituciones tienen que fomentar el crecimiento económico, garantizar una mayor competitividad e innovación, simplificar las reglas. Y tienen que responder también al reto de hacer frente a la inmigración ilegal y mostrar que podemos controlar nuestras fronteras exteriores. En la UE seguirá habiendo divisiones, pero es importante mantener el diálogo con los estados miembros. Ahora está el caso de Hungría, antes era Polonia… Es importante mantener el diálogo con los estados miembros, pero la UE es ante todo una unión de valores, y eso tiene que estar claro. Si no se respetan esos valores tiene que haber consecuencias.
En las últimas semanas se ha hablado mucho del nuevo eje París-Londres. ¿El Brexit quedó atrás?
Cuando se piensa en la seguridad de Europa, es importante tener una relación muy estrecha con el Reino Unido. Lo llevamos haciendo con el apoyo de Ucrania desde el inicio de la guerra, y ahora con la labor conjunta del presidente Macron y el premier Starmer para aportar garantías de seguridad. Ha sido importante reconstruir la confianza en las relaciones con el Reino Unido. Puestos a ser francos, aún hay asuntos pendientes relacionados con el Brexit, como los bancos de pesca, la energía, movilidad… Pero estamos avanzando por el buen camino y estamos construyendo una relación más ambiciosa.
En este nuevo contexto, ¿cuál es la importancia de la macrorregión atlántica de la UE representada por Francia, España y Portugal?
El encuentro de Bilbao fue muy productivo y ha habido mucha convergencia entre nosotros cuando se trata de mantener fuerte la unión y marca una agenda común para el futuro, tanto en lo económico como en temas como la defensa y la inmigración. Durante años, los países europeos han estado divididos sobre el asunto de la inmigración.

Fuente de TenemosNoticias.com: www.elmundo.es

Publicado el: 2025-04-04 18:29:00
En la sección: Internacional // elmundo

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