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«¡Fuera Xi Jinping!»: la ola antichina que sacude la democracia asiática aliada de Trump | elmundo.es

📅 🕐 01 Nov 2025🔗 Fuente: elmundo.es🕑 7 min de lectura
"¡Fuera Xi Jinping!": la ola antichina que sacude la democracia asiática aliada de Trump
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«¡Fuera China!, ¡Fuera el Partido Comunista Chino!, ¡Fuera Xi Jinping!», gritaba un grupo de manifestantes concentrados en una plaza del centro de Gyeongju, una ciudad de Corea del Sur donde los reyes medievales están enterrados bajo colinas de 20 metros de altura que se desempeñan como túmulos funerarios de piedra y tierra del antiguo reino de Silla (desde el 57 a. C. hasta el siglo X). Esta semana, Gyeongju ha sido el epicentro de una cumbre regional, el Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC), en la que participaba el presidente chino.

Hace mucho tiempo que las relaciones entre los vecinos Pekín y Seúl atraviesan por muchos tiras y aflojas. Desde represalias económicas chinas después de que Corea del Sur desplegara un sistema de defensa de misiles estadounidense, pasando por las denuncias de pesca ilegal en aguas coreanas, hasta reclamos de apropiación cultural. Además, ambos pueblos arrastran una serie de agravios históricos. Ahora, el sentimiento antichino está creciendo más que nunca en Corea del Sur.

Hay una ruidosa corriente de extrema derecha que abraza una serie de teorías de la conspiración que apuntan a que China, junto con Corea del Norte, ha infiltrado agentes en el Parlamento con la intención de acabar con la democracia surcoreana. A esto se agarró el ex presidente Yoon Suk-yeol para denunciar un fraude electoral en unas elecciones legislativas del año pasado y justificar la efímera ley marcial que decretó en diciembre de 2024. Yoon está en estos momentos en prisión preventiva acusado de insurrección.

En las redes sociales coreanas han saltado algunas polémicas porque varios establecimientos del país, como cafeterías y restaurantes, anunciaron que se negarían a atender a clientes chinos. En la última década, según una encuesta del East Asia Institute, la sinofobia ha pasado en Corea del Sur del 16 al 71%.

Continuamente, en varios puntos de la geografía surcoreana saltan protestas, algunas multitudinarias y otras representadas por un único individuo, contra algo o alguien relacionado con China. El sábado por la mañana, en el centro histórico de Gyeongju, un profesor universitario llamado So Gilsu se manifestaba porque, según él, Xi Jinping había dicho a Trump hace unos años que Corea era parte de China. «Nos quiere saquear nuestra historia», aseguraba.

Bajo esta atmósfera, el actual presidente surcoreano, Lee Jae-myung, ha tratado de hacer equilibrios entre la tradicional alianza de seguridad con Estados Unidos y la dependencia que tiene su país hacia China, su principal socio comercial y un mercado vital para sus exportaciones. Lee ganó con contundencia las elecciones presidenciales del pasado junio tras seis meses de agitación política extrema y masivas protestas en Seúl a consecuencia del intento de autogolpe de Estado del ex líder Yoon.

El presidente surcoreano se reunió el miércoles en Gyeongju con Trump, a quién agasajó con la máxima condecoración de su Gobierno, el compromiso de 350.000 millones de dólares de inversión surcoreana en EEUU y una corona de oro. También hubo protestas antiestadounidenses en varias ciudades del país asiático porque muchos no entienden el vasallaje de su Gobierno ante un presidente que se ha jactado del chantaje comercial realizado contra sus teóricos aliados. Pero estas manifestaciones son más recientes y menos ruidosas que las antichinas.

Trump se marchó de Corea el jueves, ausentándose de la cumbre y entregando todo el protagonismo al chino Xi Jinping, que aprovechó el vacío dejado por el estadounidense para acaparar todos los focos y reunirse con otros líderes mundiales al margen del evento. El líder chino, quien llevaba 11 años sin visitar Corea del Sur, se encontró por primera vez con el anfitrión Lee.

Xi, mientras Trump estaba de vuelta en casa celebrando Halloween, lanzó delante de los líderes mundiales y empresariales presentes en Gyeongju un alegato en defensa del libre comercio y del multilateralismo, una línea opuesta a las políticas actuales de Washington de levantar barreras comerciales y firmas de acuerdos bilaterales. La APEC, paradójicamente, fue un invento de Washington en 1989 para estrechar las economías de la región a través del comercio. En el comunicado conjunto de los 21 países miembros de este grupo (aunque sólo asistieron 14 líderes), en cambio, no hubo mención al multilateralismo que promueve Xi.

El sábado, durante el cierre de la APEC, que se celebrará el año que viene en la ciudad china de Shenzhen, Xi presentó al resto de líderes su propuesta para la creación de un organismo mundial que regule la inteligencia artificial. «Una Organización Mundial de Cooperación en IA podría establecer normas de gobernanza e impulsar la cooperación, convirtiendo la IA en un bien público para la comunidad internacional», señaló.

Un par de días antes del final de la cumbre, en el centro de Gyeongju, hubo otra pequeña protesta antichina. Aunque, en este caso, los manifestantes no cargaban contra Xi ni abrazaban las teorías de la conspiración sobre que los comunistas quieren robar su democracia. Era una manifestación por el «secuestro» de un panda gigante llamado Fu Bao, hijo de pandas chinos, pero nacido en un zoo surcoreano, donde pasó sus primeros años hasta que Pekín, como figura en los contratos de préstamo de estos animales, reclamó su vuelta. Los manifestantes pedían que su querido Fu Bao regresara a Corea del Sur.

Fuente de TenemosNoticias.com: www.elmundo.es

En la sección: Internacional // elmundo

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