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Moscú desembarca en la crisis del Caribe en apoyo de su aliado Maduro | elmundo.es

📅 🕐 02 Nov 2025🔗 Fuente: elmundo.es🕑 8 min de lectura
Moscú desembarca en la crisis del Caribe en apoyo de su aliado Maduro
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Tarde y con mala puntería, pero Moscú ya ha desembarcado en la crisis del Caribe. «Apoyamos el liderazgo de Venezuela en la defensa de su soberanía nacional, teniendo en cuenta la dinámica de la situación internacional y regional», escribió la Cancillería rusa en sus redes sociales el pasado jueves.

Sin duda, el apoyo más explícito del principal aliado internacional de la revolución bolivariana, que además añadió en el mismo mensaje que «estamos preparados para responder adecuadamente a las solicitudes de nuestros socios a la luz de las amenazas emergentes».

Poco le importó a Caracas que los rusos borraran minutos después el mensaje en redes para cambiar el mapa venezolano que acompañaba las palabras. A la Cancillería rusa se le olvidó incluir el territorio del Esequibo, en litigio con la vecina Guyana (aliada militar de EEUU), toda una apostasía chavista, que hasta forzó un referéndum patriótico y unas falsas elecciones regionales para anexionarse el territorio exclusivamente en sus mapas.

Corregido el error, la Cancillería de Maduro estalló en alegría: «Expresamos nuestro más sincero agradecimiento al Gobierno de Rusia por su inquebrantable apoyo en la defensa de nuestra soberanía. Hoy, Rusia y Venezuela se consolidan como aliados estratégicos y estamos listos para fortalecer nuestra cooperación en áreas clave de desarrollo y progreso mutuo».

Entre la espada y la pared

Atrapado entre la espada bélica desplegada por EEUU en el Caribe y la pared de una sociedad que en su mayoría espera con esperanza la caída de la dictadura, Maduro sabe que en el tablero geopolítico está su mayor tabla de salvación. Así sucedió en 2019, cuando el desafío de la Presidencia encargada de Juan Guaidó y sus aliados internacionales, con Donald Trump a la cabeza, naufragó en parte por la asistencia de Moscú para evadir las sanciones estadounidenses y para facilitar el contrabando de los minerales venezolanos. «Hay mucho de reciprocidad simbólica: si EEUU manda asesores a Ucrania, los rusos influyen en el traspatio de EEUU», resume a EL MUNDO el historiador Armando Chaguaceda.

The Washington Post añadió ayer nuevos ingredientes en torno al desembarco ruso en la crisis del Caribe. El diario capitalino desveló que Maduro habría solicitado ayuda militar a sus tres aliados globales más poderosos, Rusia, China e Irán. En especial misiles, radares defensivos y reparaciones de aeronaves, consciente el chavismo de que los miles de millones de dólares gastados desde el primer viaje de Hugo Chávez a Moscú no han servido para construir un buen sistema defensivo, deteriorado por la misma crisis que padece la nación petrolera.

The Washington Post, que ha accedido a documentos de la Administración Trump, describió en sus páginas cómo uno de los ministros de Maduro viajó a Moscú el mes pasado para solicitar ayuda rusa para reparar los cazas Sukhoi. Expertos militares consultados por EL MUNDO aseguran que de los 25 cazas rusos en manos del chavismo sólo cuatro o cinco pueden volar a la vez, debido a la falta de mantenimiento y a la ausencia de personal especializado. El enviado de Maduro también reclamó a Moscú apoyó logístico y al menos 14 sets de misiles.

Estas gestiones precedieron al sospechoso viaje del avión ruso Ilyushin 76 a Caracas y Managua, observado por expertos en radares que a diario diseccionan todo lo que ocurre en cielos venezolanos y caribeños.

«El carguero I-76 que ha realizado los viajes a Caracas es un carguero medio, con capacidad limitada para transportar equipamiento. En todo caso pudo haber llevado equipos antiaéreos portátiles, repuestos, quizás algún equipo de guerra electrónica, poco más. Un carguero de ese tipo, con un par de vuelos, no puede transportar una calidad y cantidad de equipos que haga la diferencia frente a un ataque estadounidense», precisa Chaguaceda.

La misma misión secreta llevó al ministro chavista Ramón Velásquez a China e Irán. En Pekín solicitó radares y en Teherán, equipos militares y drones con alcance de mil kilómetros. «El estado de los sistemas de defensa antiaérea de Venezuela es, por lo menos, sospechoso. Tienen una única gran batería de sistemas S-300, como las destruidas por Israel al atacar a Irán, de un modelo viejo, y los sistemas de misiles Buk, de menos alcance, aunque se cuestiona la consistencia de sus radares. Tienen también los sistemas antiaéreos Pechora, que son un poco más viejos y de menor alcance. Todo eso no hace la diferencia: son sistemas exactamente iguales a los que tenía Irán antes de los ataques israelíes, y no pudieron derribar ningún avión», añade Chaguaceda.

El desembarco ruso llega en un momento crítico para Maduro, quien compareció el viernes con aspecto demacrado y ojeroso en el Palacio de Miraflores ante los rumores, llegados desde Washington, de la puesta en marcha de ataques contra objetivos continentales. «Sea la que sea la amenaza, siempre hay que tener nervios de acero, calma y cordura y máxima acción unitaria», divagó el «hijo de Chávez» 15 meses después de protagonizar el mayor megafraude electoral de la historia de América Latina. «Tras esta ofensiva macabra y la perversidad imperial de estas últimas semanas, nuestro pueblo se ha reinventado. Las oligarquías rancias le quieren quitar al pueblo su poder», intentó explicar el mandatario fraudulento como si hablase de sí mismo.

La inminencia del primer ataque, como cree el Gobierno de Maduro, ha situado a las relaciones diplomáticas con la vecina Trinidad y Tobago al borde de la ruptura, tras el arribo a sus costas del destructor USS Gravely y de un destacamento de Marines. El buque de guerra abandonó la isla caribeña, pero sus autoridades han ordenado el acuartelamiento de las fuerzas armadas, todo ello a sólo 11 kilómetros de la costa venezolana.

Al despliegue de siete navíos de guerra, un submarino de propulsión nuclear y 10.000 hombres, además de los F-35 y drones ubicados en la cercana Puerto Rico y las unidades de élite de los marines, se sumará en los próximos días el portaviones Gerald Ford, el más poderoso de la Armada estadounidense.

«Sobre el reposicionamiento de Rusia, Maduro se va a agarrar como un clavo ardiendo para tratar de presentarlo como una victoria. Pero la realidad es que en términos técnicos, geopolíticos y operativos no hay posibilidad de que reciba ahora mismo refuerzos relevantes para cambiar la correlación de fuerzas«, sentencia Chaguaceda, principal experto regional en revoluciones.

Fuente de TenemosNoticias.com: www.elmundo.es

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