SANTIAGO – La región latinoamericana y caribeña solo logrará 23 por ciento de las metas planteadas para 2030 en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de acuerdo con un estudio presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
“En 2025, 10 años después de la aprobación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y a cinco del vencimiento del plazo para el cumplimiento de los ODS, el avance en la consecución de los Objetivos en la región no es el que se esperaba”, afirmó José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal.
El estudio fue presentado en la octava reunión del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible, que reunió a autoridades, expertos y representantes del sector privado y la sociedad civil en esta capital chilena.
Con los datos actualizados sobre los indicadores de los 17 ODS, el análisis de la Cepal prevé que solo se alcancen 23 % de sus 169 metas, mientras que en 41 % se va en la dirección correcta pero a un ritmo insuficiente, y en el 36 % restante la región está estancada o incluso en retroceso.
Por ejemplo, las seis metas sobre el fin de la pobreza (ODS1) no se lograrán al ritmo actual, en cuatro la tendencia es correcta pero el avance es muy lento, y en otras dos la tendencia aleja la realidad con respecto a la meta señalada.
Semejante es la observación de las metas que cubren objetivos como poner fin al hambre (ODS2), reducción de la desigualdad (ODS10), acción por clima (ODS13), paz, justicia e instituciones eficaces e inclusivas (ODS 16), pues no se espera alcanzar ninguna de sus metas y varias de ellas presentan retrocesos significativos.
En el caso de los objetivos vinculados con energía fiable, sostenible y moderna (ODS7) y vida submarina (ODS 14), muestran el mejor equilibrio entre el avance y el atraso en el cumplimiento de sus metas.
Los objetivos educación de calidad (ODS4), igualdad de género (ODS5), crecimiento económico y trabajo decente (ODS8), infraestructuras, industrialización e innovación (ODS9) y ciudades y asentamientos humanos sostenibles (ODS11) presentan una mayoría de indicadores con tendencia correcta pero insuficiente para lograr la meta.
En el ODS3 (salud y bienestar) y el ODS15 (ecosistemas terrestres), no es posible definir una tendencia clara en relación con los avances o retrocesos de sus metas.
Con respecto a reducción de la desigualdad (ODS10), acción por clima (ODS13), paz, justicia e instituciones eficaces e inclusivas (ODS16), no se espera alcanzar ninguna de sus metas y varias de ellas presentan retrocesos significativos.
Menos rezagos y algunos avances presentan los objetivos relacionados con disponibilidad y gestión sostenible del agua y saneamiento (ODS6), producción y consumo responsables (ODS12) y las alianzas para lograr los objetivos (ODS17), según expuso Salazar-Xirinachs.
El grado de avance es también desigual entre subregiones: la mayor cantidad de metas con pronóstico de cumplimiento se registra en América del Sur (23 %) y América Central y México (24 %), 10 puntos porcentuales más que el Caribe (13 %).
Entre los factores que han frenado el progreso de la región se mencionan capacidades institucionales débiles, falta de priorización de algunos objetivos en los planes nacionales de desarrollo, y financiamiento y espacio fiscal limitados, principalmente por el peso de la deuda.
El crecimiento relativamente lento de la economía y del comercio mundiales a partir de 2014-2015 tampoco ofreció el mejor ambiente macroeconómico para impulsar una mayor velocidad de avance.
La pandemia covid-19 y las crisis en cascada que le siguieron desaceleraron el progreso y profundizaron las desigualdades estructurales. Si bien después de la pandemia se ha observado una recuperación, solo ha alcanzado para retornar a los niveles previos en la mayoría de los casos, detalla el documento.
A pesar del rezago, Salazar-Xirinachs sostuvo que “existe margen de acción para dinamizar el cumplimiento de las metas, con el fortalecimiento de las capacidades técnicas, operativas, políticas y prospectivas de las instituciones”.
“Las capacidades institucionales débiles son un obstáculo para la implementación de políticas públicas efectivas y para gestionar las transformaciones necesarias en lo económico, lo productivo, lo social y lo ambiental”, dijo el responsable.
Expuso que existe una tendencia descendente en las capacidades estatales y la gobernanza en la región, con deterioro en indicadores clave como la eficacia gubernamental, la calidad regulatoria y el control de la corrupción.
“Es necesario insistir en que los espacios de diálogo social con el sector privado y la sociedad civil, y el rendimiento de cuentas, son componentes clave de una buena gobernanza”, señaló en la presentación del informe.
A.E/HM
Fuente de TenemosNoticias.com: ipsnoticias.net
Publicado el: 2025-04-03 12:38:00
En la sección: Últimas Noticias : IPS Agencia de Noticias